viernes, 30 de diciembre de 2016

ZEN Y FILOSOFÍA


(En memoria de Umberto Eco, 1932-2016)


Introducción


En una sobresaliente disertación de 1959, reeditada en 1962 en Obra abierta, Umberto Eco examina las relaciones entre el Zen y el Occidente. El impacto de esta mística oriental en la Usamérica de la beat generation, la influencia del magisterio del maestro Daisetz Teitaro Suzuki. Eco ensaya explicar por qué el Zen y por qué en esos momentos tuvo tan gran predicamento en Norteamérica y Europa, o sea los elementos del Zen que han podido fascinar a los occidentales.

El Zen es una actitud fundamentalmente antiintelectual, de elemental y decidida aceptación de la vida en su inmediatez, en su libre fluir, en su positiva discontinuidad. En esta categoría de la discontinuidad halla una cierta clave, pues la cultura occidental moderna ha destruido definitivamente los conceptos clásicos de continuidad, de ley universal, de relación causal y previsibilidad de los fenómenos. En general, la filosofía occidental ha renunciado a elaborar metafísicas (a no ser que tomemos cosmologías como la del big bang por tales), prescindimos de módulos definitivos que expliquen el mundo. La discontinuidad irradia en conceptos como ambigüedad, inseguridad, incertidumbre, azar, probabilidad... Tras la teoría general de la relatividad y los descubrimientos de la física cuántica, la conciencia de un universo ordenado e inmutable con un tiempo y espacio únicos no es ya más que una nostalgia.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Don Quijote desencantado.

"No deseo más, y encantos afuera y Dios ayude a la razón y a la verdad"
Don Quijote de la Mancha (II, 17)


El Quijote cuenta la historia de un hidalgo aficionado que enloquece leyendo libros de caballerías; cree histórico lo que es ficción, y, dispuesto a resucitar la orden caballeresca, sale de su aldea tres veces en busca de aventuras, hasta que obligado mediante engaños por quienes le quieren bien, regresa a casa, recupera el juicio, maldice los libros de caballería y muere. Pero cuenta también, al mismo tiempo, la historia de un libro que está haciéndose y que inaugura un nuevo género literario: la novela moderna. Emilio Lledó afirma que Cervantes anticipó la filosofía subjetivista de Descartes, dramatizándola. Podría decirse también que se anticipó a Kant: el ejemplo negativo de Don Quijote es una propuesta dirigida al individuo de la Modernidad desencantada para que se atreva a leer, pensar y obrar de forma autónoma, con espíritu crítico y distanciamiento.


martes, 27 de diciembre de 2016

UNA PSIQUIATRÍA NACIONAL



UNA PSIQUIATRÍA NACIONAL

Ana Azanza

He tenido la oportunidad de escuchar en vivo al psiquiatra giennense Enrique González Duro. Había oído hablar de él en Jaén a algunas personas del gremio “psi” y hace tiempo leí su Biografía de Franco así como su Biografía del miedo.

Nacido en Laguardia, hijo de un médico, fue un niño enfermo que no acudió a la escuela y aprendió a leer en casa donde se aficionó a la lectura. Era un chiquillo despierto que ya entonces observó “cosas raras” que ocurrían en la posguerra española y a las que nadie daba explicación. Uno de esos sucesos inexplicables lo presenció un buen día en plena plaza de la Audiencia. Se trataba de un desfile o procesión de mujeres mal vestidas y nauseabundas con el pelo cortado al rape, iban sucias porque se les había dado aceite de ricino que como se sabe tiene un efecto laxante. Los chiquillos de Jaén las perseguían haciendo mofa: “¡Pelonas! ¡Pelonas!”. Espectáculo dantesco. Preguntó en casa y obtuvo la callada por respuesta.
 Resultado de imagen de los psiquiatras de Franco
Pensó que sería un fenómeno propio de su ciudad natal pero con el tiempo descubrió que las pelonas fue un invento de la represión franquista contras las mujeres de los republicanos. El pelado se inventó aquí, el hacer beber aceite de ricino venía de Italia. Y parecido escarnio sufrirían en Francia tras la Liberación las mujeres novias de nazis.

Un episodio notable en la vida de Enrique González Duro fue su intento de renovación del manicomio de Jaén. En 1981 fue llamado por la Diputación para dirigir dicho establecimiento y en 1983 tras muchas y variadas peripecias que ha contado por lo menudo en sus Memorias de un manicomio fue despedido. Los políticos querían cambio pero no tanto cambio y no ese cambio.
 Resultado de imagen de enrique gonzález duro
La charla que impartió en la Universidad de Jaén duró poco más de hora y media, se me hizo corta. El contenido lo he desgranado en otro lugar, yo, al menos, hubiera seguido allí las horas que hiciera falta. Tocó tantos temas interesantes de los que habló con conocimiento de causa que lamento haberlo conocido de forma tan breve y somera.

En su libro Los psiquiatras de Franco. Los rojos no estaban locos además de explicar cómo fue la lucha por el poder de los psiquiatras que quedaron adeptos al régimen tras la catástrofe de 1936 a 1939, expone los intentos de llevar a cabo una “psiquiatría nacional” de los prohombres de la disciplina entonces: López Ibor, Vallejo Nágera y Marco Merenciano.

Las truculencias son muchas en esta historia. Abreviando, consta que Marco Merenciano denunció a su maestro el sabio catedrático de la universidad de Valencia Juan Peset y efectivamente consiguió que lo ejecutaran en 1940. Merenciano ocupó su cátedra.

De acuerdo con la ideología franquista había que poner en marcha una auténtica psiquiatría nacional, para ello los psiquiatras mencionados contaban con una voluntad española, una tenacidad ignaciana y un lenguaje español del alma. Los patrióticos médicos prescindían de ideas extranjerizantes y disolventes del auténtico espíritu. Quisieron encontrar términos de verdadera naturaleza hispánica, encontraron pocas y no pudieron ir muy lejos con gana, desgana, gracia, desgracia….etc.

Muchos pacientes de la posguerra no querían o no podía expresar su sufrimiento de guerra y posguerra, sobre todo si formaban parte de la España derrotada. De modo que los psiquiatras se tenían que limitar a traducir concepciones extranjeras sin reflexionar sobre lo observado, vivido y padecido en el solar patrio. De usaban muchos textos traducidos de la psiquiatría alemana y todos los practicantes de esta disciplina eran germanófilos.

La construcción de una psiquiatría nacional era poco menos que imposible, partiendo de cero, sin metodología, sin investigación rigurosamente científica. Se teorizaba mal. Hubo intentos de exhumar la obra de Llull, Arnaldo de Vilanova, Luis Vives, Ignacio de Loyola…buscando los fundamentos de una antropología hispánica. Pero no había seriedad en el intento, puesto que se cerraba los ojos a la dura realidad del presente.

La contradicción estaba servida: se pretendía una ciencia autóctona pero los españoles se limitaban a reflejar las teorías de sus colegas alemanes de la época. Se traducían las obras con extensas introducciones de los médicos españoles, que pretendían aclarar y corregir los “errores doctrinales”. V. von Weizsäcker fue un psiquiatra admirado que defendía que el pecado podía influir en determinadas enfermedades psíquicas. Tanto Marco Merenciano como López Ibor se unieron a la explicación de la enfermedad psi en la “naturaleza caída”, de ahí la conveniencia de que el psiquiatra fuera cristiano y católico.

Se habló de una psicoterapia nacional para convertir al individuo enfermo y hacerlo apto para que la filosofía y la religión lo encaminasen hacia superiores valores. Esta psicoterapia se presentaba como alternativa al psicoanálisis, al que se estimaba sospechoso por “manosear la cuestión del sexo a propósito de todo”. El pueblo español era católico en su mayoría y no debía exponerse a esas desviaciones.

El psicoanálisis que daba importancia a las pulsiones inconscientes era inasimilable por una psicoterapia nacional basada en el eje diamantino del hombre español. López Ibor mantenía que el hombre español debía olvidarse de sus pulsiones, de sus necesidades materiales e instintivas, reprimiendo las fuerzas del inconsciente demoníacas y revolucionarias. El inconsciente es inabordable por un psiquiatra del orden franquista.
Entre las terapias no freudianas admitidas estaban las de Jung, Adler, Künkel, Allers…herejes del freudismo que habían desexualizado el psicoanálisis.

El objetivo de las terapias de posguerra era adaptar el individuo al orden social vigente. El psiquiatra Sarró fue el que más se empeñó en una psicoterapia española. Se preguntaba ¿Cura la verdad o cura el amor sobre sí mismo?La misión del médico era ayudar al enfermo en cuanto a su salud no a la verdad. En los casos en los que la curación pudiera obtenerse mediante pequeñas intervenciones psicoterapéuticas externas no había razón para llevar más lejos el proceso de clarificación interna de la personalidad.
En los casos más graves había que ir más a fondo. “¿Hemos de reconocernos como sexualidad, como ambición más o menos frustrada o como cosmovisiones del arquetipo? ¿y por qué no como el camino del alma hacia Dios del que nos aleja el pecado y nos acerca la gracia, o como cristiano que necesariamente cae y se levanta ante la faz divina?”

La interpretación teológica era pues la más adecuada. El sacerdote podía estar más capacitado que el médico, la psicoterapia española se aproximaba peligrosamente a la “cura de almas”.

La cura psicoterapéutica tenía que dar al hombre enfermo una dirección sana para su vida, por ello tenía que ver con la espiritualización, con la elevación metafísica del hombre enfermo. Incluso durante la cura había instantes de íntima comunión religiosa, el enfermo descubría la inmortalidad de su alma, a imagen de las Siete moradas y el Camino de Perfección de santa Teresa. El enfermo español aunque no fuera católico tenía que recurrir a un facultativo católico, porque el español es religioso por definición y el médico tenía una “gracia profesional”.

La psicología española fue adquiriendo tintes religiosos, tratando de lograr la mayo compenetración religiosa e ideológica entre el médico y el paciente que juntos debían buscar un mayor acercamiento a Dios. Era preciso encontrar un lenguaje psiquiátrico nuevo, el “camino del ser”, prescindiendo de la “transferencia freudiana”.
Qusieron buscar la fuente española de la psiquiatría antes del positivismo y hubo pocos hallazgos. El entusiasmo por la psicoterapia nacional se fue apagando poco a poco.

Brillantez no faltó en la literatura psiquiátrica española de la época, pero no fue operativa literatura. Todo se quedó en mera retórica sin repercusión en la práctica clínica. La psiquiatría entonces dominante nunca creyó que la psicoterapia curase. Si acaso la psicoterapia servía para favorecer la captación de clientes, al que había que dejar satisfecho en su “transacción” con el médico, lo que por supuesto no era preciso con los pacientes de la beneficencia que poblaban los manicomios en manos de las Diputaciones provinciales.

En la consulta privada hacía falta cierta psicoterapia para explicarle al paciente sus padecimientos, no hacía falta que la explicación fuera verdadera. Incluso una vez “curado” el paciente necesitaba que el médico le orientara en su futuro. Es decir, que el paciente tenía que volver con más frecuencia a la consulta. Igual que cuando se padece una enfermedad crónica o incurable, así el enfermo se concienciaba de su situación vital, aceptaba su destino y soltaba la pasta. En este sentido cualquier psicoterapia valía, desde la persuasión, la sugestión o la “palmadita en la espalda”. La auténtica intimidad del enfermo permanecía incognoscible e inalterada. Bastaba una buena placa en el portal y un buen caché para que el médico se ganara la confianza del paciente por su prestigio.

No he podido evitar pensar en dos personas a las que considero estafadas por la “psiquiatría nacional”. Muchos años después de la posguerra estos planteamientos seguían en boga en España, mi pensamiento se dirige a dos mujeres ya fallecidas que padecieron lo suyo y por motivos distintos a manos de psiquiatras espiritualistas de este estilo cuyas consultas costaban un riñón y que no curaban, la enferma se convertía en cliente. Mi propia madre fue víctima de una médico numeraria de esta escuela, tuve ocasión de vivirlo en directo. Y mi amiga Isabel Caballero, paciente que nunca fue de Enrique Rojas, psiquiatra de postín con consulta en Serrano, autor de best sellers y un fraude de los pies a la cabeza, pero que goza del beneplácito del poder establecido

lunes, 21 de noviembre de 2016

LA MEDICINA ES UN ARTE



Ana Azanza

Siempre me había intrigado el hecho de que Aristóteles considerara que la medicina era un arte, más bien parece una ciencia. Pero a raíz de esta charla de Michel Onfray en un congreso de médicos creo haber comprendido el motivo de la clasificación aristotélica de la medicina entre las tekné, al lado de la carpintería o la escultura.

sábado, 5 de noviembre de 2016

CUERPO Y ALMA DEL ANIMAL




Ana Azanza

Con respecto al cuerpo y al alma cada vez nos hacemos más preguntas sobre nuestros amigos los animales.
Aumenta el número de personas que no consumen carne e incluso ni siquiera huevos  u otros productos procedentes del animal. 

sábado, 8 de octubre de 2016

MIEDO A LA SOLEDAD

   
                
“Era la playa metafísica de las grandes soledades. Allí la arena se mezclaba al polvo siniestro del cemento y de todo lo torpe, hasta formar un plano de infinita desdicha. El mar era sólo una espesa materia corporal simulando el movimiento de las olas, y la luna una mancha de empobrecidos grises”
                                       Rafael Pérez Estrada. Los oficios del sueño, Madrid, 1992.

Quizá no haya un miedo tan general, cerval y tan traicionero para la especie humana como el miedo a la soledad. De cómo se trenza con el miedo a la libertad tal vez dé cuenta el popular libro de Erich Fromm. No lo recuerdo.

La celda de aislamiento es el peor castigo para el castigado, la más temible prisión para el preso. La soledad conduce a la locura y Robinson Crusoe perdería por completo la razón si no fuera por la compañía de Viernes. Y esto, a pesar de la necesidad que todos tenemos de soledad y recogimiento, la necesidad visceral y mental de estar solos de vez en cuando, de reservar y conservar una intimidad. Tu corazón –decía Balzac- es un tesoro, vacíalo de golpe y quedarás arruinado. Elegir vivir solo un tiempo está bien. Muchos rituales de tránsito de diversas culturas así lo imponen. Pero no poder sino estar solo continuamente es un infierno.

viernes, 19 de agosto de 2016

PENSAMIENTO AFECTIVO, AFECTIVIDAD PENSANTE



Un amigo filósofo me regaló hace tiempo el libro de Michel Henry “Filosofía y fenomenología del cuerpo” que sólo ahora he leído con detenimiento. Michel Henry es un fenomenólogo francés no tan conocido como Merleau Ponty, tuve la suerte de conocer a un discípulo suyo que nos explicaba con entusiasmo su Fenomenología.

lunes, 8 de agosto de 2016

H. ARENDT, CONTEMPLACION FRENTE A ACCIÓN




 Mi lectura de "Vita Activa"
 Ana Azanza


4.            CAMBIOS EN LA JERARQUÍA: CONTEMPLACIÓN FRENTE A ACCION

Hay que decir unas pocas frases sobre la jerarquía que se ha establecido entre estas actividades humanas desde la Antigüedad a nuestros días.


En Grecia labor y trabajo eran actividades que tenían lugar fuera de la escena pública, en el ámbito privado de la casa. Sólo el ciudadano que tenía esclavos se podía permitir el lujo de aparecer ante los demás en el ágora, el “mundo” de entonces. Sus esclavos laboraban y trabajaban para él.

viernes, 5 de agosto de 2016

H. ARENDT, ACCION Y REVELACION DEL YO



MI LECTURA DE "LA CONDICIÓN HUMANA"

Ana Azanza

 En el mundo entero se acuerdan de Hannah Arendt, en especial en zona de conflicto (Palestina, Ucrania, Egipto.....), como lo demuestra este documental de 2015. Su figura se agiganta con el paso del tiempo, más bien encuentra el reconocimiento que se merece.
Hoy parece que nuestros contemporáneos la aprecian porque encuentran en ella inspiración para ejercer "el derecho a desobedecer", según reza el título del documental. 



lunes, 11 de julio de 2016

EL VALOR DE LA ESPERA


« Il existait deux voies qu’une culture pouvait emprunter après avoir satisfait ses besoins matériels fondamentaux. La première était celle de la réflexion et de l’étude : prendre du recul, observer, chercher la connaissance et l’inspiration dans le monde environnant. La seconde consistait à investir toute son énergie dans la protection de sa bonne fortune. »
                                      Greg Egan. Gloire (2007, trad. Bragelonne, Paris 2009)

Ante la dificultad de encontrar obras de Greg Egan traducidas al español, decidí comprar un relato suyo en versión francesa: Gloire (2007, traducción 2009). Dos exploradoras espaciales pertenecientes a una gran confederación galáctica no dudan en encarnarse en otra especie, la raza de los Noudah, y en atravesar veinte años luz para acceder a los secretos matemáticos de una tercera especie desaparecida: los Niahs.

Los actuales inquilinos del planeta en el que vivieron los Niahs no tienen aún tecnología como para viajar por el espacio exterior y no comprenden que una raza más antigua, de la que no saben si proceden, dedicase tres millones de años a buscar la fórmula matemática definitiva, el teorema capital. Como nosotros, aún están engolfados en pugnas y conflictos entre bloques políticos.

Es muy interesante el dilema civilizatorio que se plantea en el relato del escritor de ciencia ficción australiano. Los Niahs desaparecieron hace un millón de años. Y no se sabe por qué. Escribían en porcelana irrompible sus descubrimientos y sus restos arqueológicos prueban que disfrutaron de una cultura sofisticada, aunque nada permite deducir que hayan viajado a otras estrellas o se hayan dispersado por el universo exterior. Todo hace pensar que una vez hubieron alcanzado un cierto confort material, se consagraron a diversas formas de arte, sobre todo a las matemáticas.

Joan y Anne, las dos investigadoras, creen que una civilización que emplea tres millones de años estudiando matemáticas tiene sin duda algo que enseñar a la Amalgama (así se llama la confederación de inteligencias avanzadas de la galaxia). La Amalgama ha superado ya la fase de imperialismo territorial o expansión violenta, y las naciones y federaciones que incluye resuelven pacíficamente sus tensiones.

Ninguna cultura de la Amalgama ni de otras civilizaciones ancestrales había logrado antes tal profundidad de análisis. Los Niahs expresaban sus descubrimientos matemáticos mediante hipercubos analógicos heptadimensionales de una elegancia flipante. Estaba claro que buscaban un teorema que unificara a todos los demás. Y seguramente lo encontraron. Joan y Anne lo denominaban metafóricamente el Big Crunch.



Y especulando podríamos pensar que una vez que lo hallaron, perdieron todo interés por la vida. ¿Podría haberse producido con ello un suicidio colectivo a escala de toda una cultura? ¿O un largo periodo de aletargamiento y esterilidad acabó con los Niahs, una vez resuelto el Gran Problema y alcanzada la Gran Meta?

El principio de este razonamiento es importante: Es la búsqueda, no el hallazgo, lo que dota a una cultura de energía. Fue la generación siguiente a la de aquellos pioneros que extendieron la civilización occidental hasta la costa del pacífico los que inventaron el gran cine. Luego, a falta de ideas, casi hemos de conformarnos con meros “efectos especiales”.

Evidentemente, es inverosímil que una cultura entera pierda de la noche a la mañana las ganas de vivir, y con ello sucumba en seguida. Tal vez sea preciso para ello el empuje o la presión de una fuerza externa: epidemia, invasión, cambio climático, cataclismo cósmico…

No hay acción sin esperanza y no hay esperanza sin meta. La navegación por el mar proceloso de la vida se hace imposible si no sabemos donde está el norte. El filósofo alemán de origen coreano Byung-Chul Han alude a ello en su ensayo sobre El aroma del tiempo y el arte de demorarse (Herder, 2015). Cuando la vida y la comunicación se resuelven en un instante, como en la mensajería instantánea, se pierde la rica semántica del camino, se olvida el sentido místico de la peregrinación, desaparece el enorme valor de la espera. Donde no existe la duración de un marchar, sólo queda el instante de un zumbido de teléfono móvil.
“El tiempo se desintegra en una mera sucesión de presentes. La época de las prisas no tiene aroma”.
La historia moderna tenía su propio horizonte de salvación secular: emancipación, libertad, igualdad, fraternidad, una meta cosmopolita de paz universal (Kant). Su soteriología (doctrina de salvación) se llamaba progreso. Parecía evidente que los cambios históricos, fueran reformas o revoluciones, se orientaban a la consecución de una humanidad más justa y feliz, o sea, suponían un progreso hacia una meta, si bien esta podía situarse en el infinito. Todavía los avances científico-técnicos se venden y publicitan en esa liturgia pseudorreligiosa, pseudomágica, la de una salvación de la carne en un futuro inmediato, o remoto pero posible.

Pero, por muchos políticos que no se hayan enterado todavía y sigan publicitando sus programas con el eslogan del “progresismo”, la verdad es que dos guerras mundiales y un par de colosales desastres atómicos acabaron con esa creencia, con la teleología del Gran Relato del Progreso que sustituyó al Gran Relato de la Divina Providencia.

En la postmodernidad que habitamos ya no hay un horizonte universal, y tal vez sea porque ese horizonte ya esté realizado: fin de la historia. Quizá, como afirma el filósofo francés Jean-Luc Nancy, la semilla del espíritu cristiano, secularizada, se ha realizado como humanismo católico, capitalismo protestante y progreso técnico ilustrado (razón instrumental). Aunque yo mucho me temo que mientras que las dos últimas potencias (capitalismo y tecnociencia) triunfan y se desarrollan, el humanismo cae en picado (y el auge el animalismo no deja de ser un síntoma de ello).

Es muy difícil fiarse del hombre occidental cuando éste ha renunciado ya a buscar el regreso a Ítaca rompiendo su compromiso con Penélope. Es muy difícil ser filántropo si no vemos en el humano una imagen de Dios, un dios posible. Puede incluso que entonces, afianzados en la misantropía por los grandes desastres históricos y ecológicos causados por los hombres, más la falta de objetivo de toda evolución natural, nos volvamos del todo estériles, como ese viejo Schopenhauer que paseaba solo y sólo confiaba ya en su perrillo.

Se acabó el compromiso con la Historia. También con  la propia Biografía como un relato con sentido. Fuera promesas, fuera compromisos. Velocidad y prisas. Únicamente queda el zapping para quienes a pesar de todo no quieren perderse nada: el disfrute de fragmentos de vida en los que esperamos todavía encontrar la realización gozosa de nuestras disposiciones. "¡No te lo pierdas, no te lo pierdas!", nos grita el publicista. Y así saltamos de una placer a otro sin solución de continuidad, sin duración, sin relato, sin sentido.

Compañías de superficie en redes sociales. Todos vagabundos y okupas. Para Byung-Chul Han no es posible la libertad sin un sostén, y como ya no hay narración sobre la que gravite la duración de nuestras vidas, lo que queda es desorientación, zumbido sin rumbo. Atolondramiento.

Por eso las exploradoras espaciales del relato de Greg Egan, Joan y Anne, una vez hallado el teorema del Big Crunch (tan largo como el radio de la galaxia) que encontraron tras tres millones de años de esfuerzos analíticos los Niahs dudan si revelarlo o no a Amalgama, la confederación galáctica. Si los Buscadores sacian de golpe su sed de conocimientos, corroída entonces su razón de vivir, ¿no languidecería con ello su cultura hasta desaparecer?

No destriparé la historia completamente confesando aquí lo que las exploradoras espaciales decidieron.

Nota bene

Sobre el transhumanismo de Greg Egan en Axiomático véase mi entrada en Signamento.

sábado, 9 de julio de 2016

YVES BONNEFOY: LA POESÍA Y SU SOMBRA

  LA POESÍA Y SU SOMBRA (Una meditación en torno a la obra de Yves Bonnefoy)

                                                                                                                             Miguel Florian
                                                                                                                         
“La parole est pleine de cendres”i se lee en Une pierre, poema perteneciente a Vie errante (1993). Esas cenizas, tal vez puedan explicar el que la lectura de la obra de Yves Bonnefoy (1923-2016) nos deje un eco remoto, brumoso, inasible. Esas palabras creemos haberlas escuchado antes, en un tiempo y un lugar imprecisos. Lo mismo que al recorrer por vez primera las calles de una ciudad, nos sobrecoge a veces el estupor, la improbable sospecha de haber estado allí antes; su voz despierta en nuestra alma otra voz, y nos reconocemos turbiamente en su eco. Sí, en alguna ocasión -¿quizá en la entraña del sueño?- fuimos mecidos en un mar de similares voces. Como un murmullo que en el fondo de la noche desvela un alma fatigada, y recupera el un perfume lejano perdido, así, su palabra fascina.

martes, 5 de julio de 2016

HIPÓCRITAS Y BATESIANOS

Volucella elegans, una mosca sírfida y batesiana
En entomología se usa en general la expresión “mimetismo batesiano” para referir a un viviente, por ejemplo una especie de mosca inofensiva que imita los colores y formas de otra especie, esta sí venenosa o armada con aguijón, por ejemplo una avispa o una abeja. Con ello la mosca consigue preservarse de los depredadores. “Batesiano” se dice en honor del científico británico Henry Walter Bates que estudió el mimetismo de las mariposas del Amazonas en el XIX.

Muy frecuentemente, las familias de moscas Syrphidae y Bombilidae emulan a abejas y avispas, de este modo un insecto inofensivo saca provecho de su parecido con otros peligrosos o repugnantes. Así, un pájaro o una libélula no atacará a una mosca con listas o puntos amarillos en el abdomen si el instinto le dice que es una avispa o ha tenido antes una experiencia negativa una de ellas.

lunes, 4 de julio de 2016

PARASITISMO

Cada vez me resultan más ridículos esos nietzscheanos postnihilistas que, por desesperar del otro mundo, santifican la Vida y divinizan la Tierra. Podrían ilustrarse un poco y desilusionarse de su nueva fe leyendo un buen manual de parasitología.

La esencia de la vida no tiene nada de santa, nada que ver con la caridad cristiana, ni con la solidaridad comunitaria, ni con la compasión budista. En realidad, la evolución de la vida parece no contar con finalidad alguna, y por consiguiente carece por completo de ética. Ni siquiera es cierto que siempre sobrevivan los más inteligentes. La vida se abre paso, casi siempre, por no decir siempre, a costa de otras vidas, como puede, más acá del bien y del mal.

Si usted no está de acuerdo, le sugiero que lea El encantador de saltamontes, de David G. Jara (Ed. Guadalmazán, 2015), amenísimo libro de divulgación científica centrado en los casos más sonados y mejor conocidos de parasitismo.

En seguida que comencé a navegar sus páginas se me ocurrió la idea de extrapolar estos casos a nuestro mundo social, en el que el parasitismo ejercido por bípedos implumes sobre bípedos implumes adquiere formas tan diversas como ingeniosas, salvo que los seres humanos, al contrario que otros bichos o a diferencia de los hongos, podemos tomar conciencia de que estamos parasitando o siendo parasitados, aunque casi siempre una de las habilidades del parásito, natural o social, sea pasar desapercibido para nutrirse, como todos los pícaros y cucos, de las energías y el trabajo ajeno, es decir, del pobre y desapercibido hospedador.

domingo, 3 de julio de 2016

ESCULTURA DE SÍ


“La escultura de sí” es una obra de ética y estética escrita por Michel Onfray tras los pasos de Nietzsche. Hay que tomar esta circunstancia, “tras los pasos”, de forma literal. Onfray viajó por Italia, estuvo en Venecia, costa de Liguria, luego en Suiza, en Sils Maria en la Engandina. Visitó casas, pueblos, montañas, lagos, bosques, rocas, lugares de inspiración del filósofo. La coda del libro titulada “Cita bergamasca” describe las impresiones de ese viaje.

martes, 28 de junio de 2016

TRANSHUMANISMO

TRANSHUMANISMO

Luc Ferry, Alain Finkelkraut y Onfray discuten sobre esta filosofía nacida en Estados Unidos en los 80.
Onfray participa en este programa como autor del libro: "Féeries anatomiques, généalogie du corps faustien"

"La revolución transhumanista, cómo la revolución de la tecnomedicina y la uberización
del mundo van a cambiar nuestras vidas" es el último libro de Luc Ferry. En él se ocupa de esta filosofía americana que defiende que el uso de la ciencia para mejorar nuestra especie, aumentar sus capacidades de conocimiento, reflexión y dejar atrás los TRES inconvenientes que nos estropean la vida: enfermedad, envejecimiento, muerte.

martes, 21 de junio de 2016

EL COMPAÑERO DESCONOCIDO



El primer volumen de la trilogía Esferas, titulado Burbujas de Peter Sloterdijk es una caja de sorpresas. Destila ironía, con un estilo literario brillante y recurso a dobles y triples sentidos Sloterdijk describe las burbujas en que vivimos los humanos. La amplitud de la cultura de este filósofo alemán es ilimitada. Trae a colación las leyendas egipcias que la vida de Lao Tsé 81 años antes de nacer en el vientre de su madre, que las visiones y predicaciones de Margarita Poreta, una mística medieval quemada por bruja. Por no hablar de su conocimiento intenso y extenso de los desarrollos trinitarios en los escritos de los padres de la iglesia o de los inicios del mesmerismo,   precedente del psicoanálisis del que escribí para inaugurar este blog hace cinco años.

viernes, 10 de junio de 2016

Los Cuadernos negros de Heidegger y su leyenda negra


"Filosofía: el apasionamiento del preguntar extremo en la sobriedad del decir 
que se pliega a lo dicho"
Martín Heidegger (Cuadernos negros)

Desde hace poco tiempo se han comenzado a publicar los textos, hasta ahora inéditos, de Heidegger titulados Cuadernos negros. Se trata de una extensa serie de anotaciones que el filósofo hizo entre los años  1931 y 1976.  Lo publicado hasta ahora comprende textos datados en los años que van desde 1931 hasta 1938.  

Los cuadernos se llaman “negros” a causa de que los textos que los componen estaban agrupados originalmente en cuadernos de tapas negras. Pero más allá de esa contingencia,  lo de “negros” parece ser un ominoso signo anticipatorio de la leyenda negra que se está construyendo alrededor del filósofo a partir de la publicación de los mismos.

martes, 26 de abril de 2016

VENTAJAS DE LOS IDIOMAS PARA EL CEREBRO


welt.de

Cómo el conocimiento de los idiomas cambia nuestro cerebro

Fanny Jiménez
Trad. Ana Azanza
 
El niño duda, el adulto que está enfrente le ha pedido que le entregue el coche más pequeño que está encima de la mesa, ¿pero cuál? El adulto no puede ver el más pequeño de los 3 coches porque está detrás de un pequeño muro.
El niño sólo tiene 4 años y la decisión no le resulta fácil. Al final acaba por elegir el coche mediano, que para el adulto es el más pequeño.

jueves, 14 de abril de 2016

Apología del recogimiento


Todos los excesos son malos. Vivimos en mitad de una utopía de la comunicación, o de una "comunicracia". Sociedad del espectáculo incesante; parece que estemos obligados por imperativo mediático al infierno de los otros, incesantemente. Pero los otros no inquietan demasiado, no amenazan con su presencia real, porque no se ofrecen ya aquí en persona, en cuerpo y alma, sino virtualmente, en imagen, como fantasmas. 

Oír, ver, salir, entrar, participar, vender, comprar, tratar, reunirse, entre el ruido y el humo, con sombras... Vivimos en una sociedad que prolonga la niñez, una sociedad adolescente en la que nadie sabe estar quieto ni solo, consigo mismo, entretenido en sentir sencillamente el rumor de sus propios pensamientos. 

martes, 12 de abril de 2016

QUÉ ES LA FILOSOFIA ANTIGUA


"PHILOSOPHIE ANTIQUE"

Gracias al blog de Luis Roca “MATERIALES PARA PENSAR” descubrí al filósofo y autor Pierre Hadot. No es muy conocido y no lleva la fama y el relumbrón de un Foucault o tantos otros filósofos galos admirados mundialmente. No obstante su libro “Qu’est ce que la philosophie antique?” que acabo de devorar literalmente me ha parecido una delicia.

lunes, 21 de marzo de 2016

"EL AMOR Y EL ODIO" CON ALAIN BADIOU

"L'AMOUR, LA HAINE"

Ana Azanza

Alain Badiou (1937) quizá uno de los más grandes filósofos actualmente vivos, no es un pensador mediático. Es un pensador comprometido que no teme reconocer su adscripción marxista en medio de la atmósfera neoliberal dominante que disfrutamos, fue maoísta en su juventud y no aparca ninguna de sus ideas políticas. Al mismo tiempo es un gran conocedor y "amante" de Platón, hasta el punto de haber reescrito una República adaptada a nuestros tiempos que fue editada en 2012.

En esta entrevista hecha por un canal dirigido a un público juvenil, tenemos una muestra de su magisterio. En 2009 escribió un “Elogio del amor” y en enero de 2016 publicó la conferencia que impartió sobre los asesinatos del 13 de noviembre. Esos dos escritos marcan los dos temas de la entrevista, el amor y el odio.

domingo, 6 de marzo de 2016

CONSCIENTE E INCONSCIENTE



La conciencia en el fundamento del pensamiento

El ser humano es capaz de pensamiento racional y consciente, eso dijo Aristóteles. Actualmente los psicólogos y neurocientíficos van más lejos y afirman que el inconsciente sería más importante que el pensamiento consciente. El filósofo de Stuttgart Philipp Hübl se ocupa de este tema en su libro "Der Untergrund des Denkens. Eine Philosophie des Unbewussten" 

lunes, 29 de febrero de 2016

EL YO IDEALREAL DE LUNA CABAÑERO


EXPERIENCIAS MAS ALLÁ DE LA FILOSOFIA EN JAÉN

Ana Azanza

Gracias a don José Biedma he podido leer “La insuficiencia del discurso racional” de Laureano Luna, filósofo jiennense alejado del mundanal ruido. Me ha sorprendido el libro. Los primeros capítulos se me hicieron pesados, pues Laureano parte de la lógica, Cantor, Gödel, Richard, Husserl, Babel, no fue un buen comienzo.
Tampoco me agradó la tesis del límite de la razón discursiva, en efecto, la razón tiene límites, pero en una circunstancia como la nuestra, la española, con una ilustración tan débil y siempre cuestionada, pensé que no nos hacía falta otro antiilustrado más. No voy a repetir argumentos sobre la falta de ilustración, ya lo hago en otros lugares y no quiero repetirme.
 
Sin embargo una vez que empiezo un libro no lo suelo dejar, hay que dar oportunidad al autor de sacar todo su pensamiento a la luz. Luna Cabañero denuncia y expone la incompletitud de la modernidad en sus teorías físicas y normativas. También lo que él llama "subrepticios" de la modernidad, es decir, falsas soluciones a problemas filosóficos: la sustancia, el yo puro, la estructura pura, el infinito moderno. Lo hace a partir de demostraciones lógicas, y exhibe un conocimiento exhaustivo de todos los autores en ese campo: Quine, Tarski, Rusell…

La parte que me ha llamado más la atención se titula “La autoconciencia de la razón”, considero que he tenido premio al llegar hasta ahí. Lo primero que me ha sorprendido es la exposición de Algazel, filósofo musulmán del siglo XII que en “El salvador del error” plantea punto por punto el proceso de la duda que creíamos original de Descartes. Nada más lejos de la verdad,  ¿habría  leído Descartes la meditación de Algazel?:

“Acto seguido dediqué una gran atención a considerar los datos sensibles y os primeros principios y a ver si me era posible ponerlos en duda. Aquellas largas vacilaciones me determinaron a no dar crédito tampoco a los datos sensibles pues empecé a extender la duda a éstos también, ya que me decía: “¿Cómo voy a confiar en los datos sensibles cuando el más seguro es el que procede de la vista y siendo así que ésta, cuando contempla una sombra, la ve quieta e inmóvil y juzga que no hay movimiento? Sin embargo luego al cabo de una hora reconoce que se ha movido…”. Igualmente la vista mira la estrella y la ve pequeña, del tamaño de un dinar, pero la demostraciones geométricas prueban que es de tamaño mayor que la tierra.” (p.262)

El final de la meditación es sin embargo diferente al cartesiano, Algazel no halla la sustancia pensante, que “con sólo que hubiese dejado de pensar habría dejado de ser”. Más bien da un giro común en el medioevo, la iluminación. Algazel pasó dos meses en estado de escepticismo, pero Dios le puso una luz en el pecho que le curó.

A partir de ahí viene todo el razonamiento que más me ha atraído, la existencia de un ámbito que Laureano llama idealreal. La palabra que inventa para designar un acto de pensamiento que no es intencional como la inmensa mayoría de ellos, es un acto cisdiscursivo, es decir, que está más allá de lo discursivo. La distinción entre lo ideal y lo real sigue ahí, no se puede negar, pero Luna Cabañero avanza la interesante tesis de que pudieran existir actos en los que lo real y lo ideal aparecen integrados.

Se hace eco de los esfuerzos de Platón y de Husserl por establecer y defender ese estatus de lo ideal, por encima de lo fáctico. Como bien dice en el ámbito de la razón discursiva lo ideal y lo real son irreconciliables. También es muy interesante la tesis de que quizás la epojé husserliana no es posible, no es tan fácil poner entre paréntesis la realidad de los objetos de la conciencia:

“¿No queda la conciencia una vez objetivada para convertirse en objeto de la Fenomenología, deformada y achatada hasta lo fáctico?”

La solución al problema que merece considerarse despacio le llegó como fruto de una experiencia personal en 1981. Estallaron sus dudas filosóficas en una situación de pánico intelectual que duró varios meses.

Pero en septiembre de ese año y en un lugar de sabor jiennense tuvó lugar una experiencia personal de la que no hay porqué dudar puesto que él da testimonio de que le ocurrió. Me ha llamado la atención la referencia concreta al sitio donde estaba que identifico con el “Callejón de lamona”, el bar al que se refiere me parece que se llama “Sanatorio” no “Sagrario” como dice. Sagrario es la capilla de la catedral de Jaén construida en el siglo XVIII como un anexo que efectivamente corresponde al muro del callejón de la mona.
 
La cuestión es que en ese lugar:

“se abrió la confianza trascendental en la razón en medio de un estado de certeza y lucidez absolutas. Si pudiese describir con palabras la naturaleza de ese estado y el origen de su lucidez y certeza, hablaría, como en una metáfora, de la identidad perfecta entre la instancia que conoce y la instancia que estaba siendo conocida”.

Fue un conocimiento intelectual diferente a todo lo que el autor había experimentado hasta entonces. Se dio cuenta en el fondo de la unidad de todo y lo vivió. Personalmente no tengo experiencia semejante, pero comprendo que en ese momento experimentó el ser de Parménides por seguir usando términos filosóficos, todo es uno, el ser es uno y no cambia.
Esa experiencia le hizo entender el secreto y misterio del yo, del que tanto se preocupa la filosofía moderna, que es un caballo de batalla epistemológico con consecuencias políticas. En efecto, lo poco que nos ha llegado de la Ilustración es el yo individual, autosuficiente, racional, digno en sí mismo que se une a otros yoes tan individuales y tan dignos como él para dar lugar a la sociedad en la que todos somos iguales. Pero es evidente que todo este montaje ilustrado es una falacia, puesto que ese yo absoluto, sin sexo ni raza ni circunstancias es una pura nada o “un menos que nada”, como diría Zizek.

¿Entonces?

Luna Cabañero expone los pasos de la “subrepticia” construcción del yo:
-la conciencia puede saber de sí sin captarse como objeto.
-cuando la conciencia sabe de sí pretende reconocerse en su mismidad.
-la conciencia puede reconocerse como lo mismo por la huella de sus diferentes y sucesivos, aplicando el llamado IDEM se obtiene la identidad.
-finalmente para llegar al Yo puro se aplica ENS sobre la identidad y sobre la mismidad y se obtiene el “yo sustancia pensante”.

Pero  la cuestión del yo no podrá ser resuelta en el ámbito de la filosofía y de la psicología. El yo no es de naturaleza constructiva, sólo es posible en el ámbito de lo que está más allá del discurso,  nunca podremos alcanzar el yo pensando discursivamente. El yo es diferente a todo lo que aplicamos nuestra razón raciocinante.

El yo pertenece al ámbito que el autor ha llamado idealreal. Contra las apariencias el yo no puede ser solo individual. La individualidad es una característica de lo que no es ideal. No puede haber muchas mismidades, si la ipseitas misma es capaz de de encarnarse en el yo idealreal, entonces el yo al que nos referimos cotidianamente es en cierto sentido absolutamente el mismo. Aquí coinciden las reflexiones filosóficas de Luna Cabañero con los Vedanta, el Vedanta de la no dualidad, con la mística sufí y con la mística cristiana de Hugo y Ricardo de San Víctor o con San Juan de la Cruz,  con la doctrina zen de la visión de la propia naturaleza.

Este yo común a todos los yoes no puede dejar de recordar el misterioso intelecto agente del que habla Aristóteles en “De anima”.

Otra experiencia personal así se lo confirmó:

“aquello que uno es y comprende en la experiencia de la suprema identidad podría expresarse así: uno mismo es el mismo que todo otro ser, incluidos los seres carente de autoconciencia…..los seres individuales existen y existen en pluralidad pero a pesar de eso, son el mismo según su identidad última, la única verdadera;…esa identidad es la identidad idealreal de todos los seres, a la que todos se refieren de manera generalmente inconsciente cuando dicen yo,o a la que se referirían si pudiesen decir yo.

El problema del yo sólo se resuelve en la autoconciencia correcta, y esta cae fuera del ámbito de la filosofía. La conciencia no puede ser ella misma su mismo origen, no puede ser su propio objeto. En la autoconciencia hay una transparencia del alma para sí misma que no está al alcance de muchos, primero hay que reconocer el testimonio de quien lo ha vivido y segundo no buscarla como objetivo. Quizás alguna vez hemos tenido esa experiencia pero la mandamos al inconsciente, interpretamos que somos un ser sólo real y esto es una ilusión.
El yo de alguna forma “cae del cielo”, es la aparición de un estado de naturaleza distinta.

En la vida corriente esa unicidad de todo permanece inconsciente, oculta. Creemos en la existencia de “yoes individuales”, y ciertamente no se ve como podríamos ser uno con determinados sujetos de nuestro alrededor. Pero quizás eso se resuelve por el hecho de que no todos los individuos están preocupados por “encontrarse a sí mismos” y por tanto están lejos de sospechar que fundamentalmente todos somos uno, perdidos en las sombras de la caverna que toma por real la apariencia.

La conciencia no asume su condición de idealreal más que en determinados momentos y especiales ocasiones. El yo es el sujeto trascendente que no puede ser objetivado. Una realidad no objetivable es el límite de la razón discursiva.

La modernidad por tanto se ha equivocado, no es que todos los seres humanos sean iguales, es que todos son el mismo. Y desde este punto de vista, cuando llega un acontecimiento generalmente inesperado y desagradable no tiene sentido preguntarse ¿por qué yo? no hay otro yo.

Por lo que Luna Cabañero sabe el ser se resuelve en conciencia. La conciencia en racionalidad y la racionalidad en mismidad. De ahí extrae también la superación del miedo a la muerte, puesto que el Yo no se extingue, no por una creencia en otra vida diferente a ésta.
En lo que me parece que acierta plenamente nuestro filósofo jiennense es su afirmación de que las cuestiones metafísicas expresadas en palabras son sólo aproximaciones al asunto del que en realidad se trata.
La confianza en la razón no se puede obtener a partir de la razón discursiva. Lo demuestra este libro desde el punto de vista de la incompletitud lógica de todos los sistemas lógicos y matemáticos y desde el punto de vista de una fenomenología de la conciencia que hace reflexionar y abre horizontes insospechados.

Luna Cabañero me ha confirmado que Hegel es el “filósofo” que se dio cuenta y expresó las dos caras de la realidad, la de Parménides y la de Heráclito, de su unión dialéctica. De que es cierto que por un lado el ser es y no puede dejar de ser, pero que “de tejas abajo” tenía razón Heráclito, todo deviene y no deja de pasar, nosotros incluidos.

Me alivia que el autor de este libro no haya arrojado la modernidad al cuarto de los trastos. Sólo ha analizado con profundidad lo que anunciaba el título “La insuficiencia de la razón”. Recupera por tanto su proyecto político y ético de unidad e igualdad del género humano, pero de una manera más profunda que el simple contrato social de los individuos diferentes y egoístas. 








Como complemento musical al comentario de este libro inserto esta canción que habla de un monstruo que no tiene madre y la echa en falta, algo así como ese “yo autofundante y autofundado” de la filosofía moderna.



Las lágrimas de un grupo viejo de ninos
las esparzo sobre un cabello blanco
lanzo al aire la cadena mojada
y desearía tener una madre
Ningun sol me ilumina
ningún pecho a llorado leche
en mi cuello hay un tubo encajado
No tengo ombligo en el estomago 

Madre

No me dejaron sorber pezones
y sin faldas donde esconderme
nadie me dio un nombre
concebido con presura y sin semen
A la madre que nunca me dio a luz
he jurado esta noche
le regalare una enfermedad
y la pondre en el río a hundir

Madre

En sus pulmones vive una anguila
en mi frente un lunar
lo remuevo con el beso de un cuchillo
aunque por ello tenga que morir

Madre

En sus pulmones vive una anguila
en mi frente un lunar
lo remuevo con el beso de un cuchillo
aunque por ello me tenga que desangrar

Madre, oh dame fuerza