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martes, 24 de junio de 2025

¿CIENCIA DE LA CONCIENCIA?

 

(Este artículo revisa y corrige levemente el publicado bajo el título "Hacia una comprensión científica de la consciencia" (2002), recensión del libro Las sombras de la mente, de Roger Penrose, Crítica, Barcelona, 1996).

 Ordenadores e inteligencias humanas

      Los ordenadores, por el momento, no tienen derechos ni obligaciones, y nosotros sí. Los ordenadores no saben que saben, y nosotros sí, aunque no siempre, desde luego. Los seres humanos, como los ordenadores, pueden simular comprensión cuando no la hay. Pero los ordenadores carecen por completo de libertad, responsabilidad y consciencia, nosotros actuamos como si estuviésemos hechos para ser causas suficientes de nuestras acciones. Los ordenadores son magníficos y sirven como poderosas computadoras, pero no sienten ni comprenden, esto quiere decir que la palabra "inteligencia" no significa lo mismo cuando hablamos de inteligencia artificial que cuando hablamos de inteligencia humana, de sujetos humanos conscientes. ¿Por qué no?

martes, 11 de febrero de 2020

MICROCHIPS EN EL CEREBRO

La filósofa y científica cognitiva Susan Schneider enumera los problemas sin resolver con respecto a a la implantación de chips en el cerebro con vistas a la optimización cognitiva

El multimillonario Elon Musk tiene pájaros en la cabeza y se lo puede permitir. Su  última ocurrencia consistió fundar la start up neurotecnológica Neuralink con vistas a desarrollar una interfaz cerebro-ordenador. 
Hace poco saltó la noticia de que se había desarrollado un neuroimplante con más de 3.000 electrodos, que se fue insertado en el cerebro de las ratas mediante aguja por un robot neuroquirúrgico. Hay planes para una implantación láser en el futuro. Está previsto transmitir energía y datos de forma inalámbrica, para "fusionar la inteligencia biológica con la inteligencia artificial". Hecho importante para el multimillonario Musk, porque se arriesga a ser superado por la inteligencia artificial.

miércoles, 12 de junio de 2019

ES IMPORTANTE JUGAR

Ana Azanza por la traducción



Hermann von Helmholtz, un físico del siglo XIX comparaba los progresos a la hora de resolver un problema con los de un escalador “obligado a volver sobre sus pasos porque no puede seguir adelante”. Un escalador, dice von Helmholtz “dirige sus pasos por un nuevo camino que le lleva un poco más lejos”. La reflexión del físico suscita la pregunta: ¿Cómo funciona la mente creativa para traspasar el valle que le llevara al siguiente pico aún más alto?

domingo, 31 de marzo de 2013

¿Invención cerebral del yo?


 
Rodolfo R. LLinás
En defensa del monismo

Roberto R. Llinás ha sido director del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Universidad de Nueva York y es miembro de prestigiosas academias científicas de todo el mundo. Su libro El cerebro y el mito del yo es una excelente obra de divulgación científica con prólogo de Gabriel García Márquez.

Para Llinás, la mente o “el estado mental” es producto de los procesos evolutivos que han tenido lugar en el cerebro de los organismos dotados de movimiento. Cree que Occidente debe superar ese dualismo que, desde los pitagóricos y modernamente con Descartes, supone o postula un “fantasma en la máquina”. La expresión del título, “el mito del yo”, alude precisamente a ese concepto –equivocado- de un yo separable de las funciones cerebrales. Mi cerebro y yo no somos dos cosas diferentes. La mente tiene una naturaleza neurobiológica, y no es una sustancia distinta del cerebro, sino que emerge de la sustancia física del sistema nervioso central. Lo que llamamos “yo” resulta una función de la estructura geométrica y del flujo de interconexión de las neuronas, donde juega un importantísimo papel la sincronía, o sea, el tiempo.

El hombre debe enfrentarse cara a cara con su verdadera naturaleza. No es necesariamente preferible creerse un fantástico ángel menor que un real animal extraordinario con una mente portentosa[1]. Desde la perspectiva monista, cerebro y mente son eventos inseparables. La mente, o el estado mental, constituye tan sólo uno de los grandes estados funcionales generados por el cerebro. Por su parte, los estados mentales conscientes -que como ya apuntó Hume son discontinuos- pertenecen a una clase de estados funcionales del cerebro en los que se generan imágenes cognitivas sensomotoras (cualias[2]), incluyendo la autoconciencia.

Naturalmente, hay estados mentales sin conciencia, como el estar dormido, drogado, anestesiado, en coma, o sufriendo una crisis epiléptica. El cerebro puede seguir funcionando sin conciencia y sin autoconciencias, sin preocupaciones, esperanzas o temores, en el olvido total. Sin embargo, soñar es también un estado cognoscitivo, aunque no respecto a la realidad externa, pues no está regulado por los sentidos.

viernes, 5 de agosto de 2011

Mente y Ordenador


El ordenador ha llegado a ser una máquina personal, íntima, su pantalla forma ya parte de nuestro imaginario cultural, tanto emocional, como erótica e intelectualmente. El PC empieza a ser considerado por la psicología como consideraba un "objeto de transición" (D. W. Winnicoff), como el osito de peluche que conservamos supermanoseado, la almohada primera, esos objetos que median entre el primer y fundamental vínculo con la madre o con el padre y la capacidad para desarrollar relaciones con otras personas. Objetos que son y no son "yo" y están cargados de connotaciones naturales y simbólicas: sentimentales, religiosas, estéticas, sexuales... Más tarde o más temprano la interfax del PC irá volviéndose antropomórfica, reconocerá la huella digital, la voz de su amo (o de su servidor), aprenderá de la relación con su dueño (o con su parásito cognitivo) o tendrá una figura androide.