La editorial Sequitur recuperó hace unos años un breve estudio sobre el conflicto
de un clásico de la sociología, Georg Simmel, escrito en 1926. Lo
cierto es que el tema del conflicto y de sus vías de resolución ha
tenido un desarrollo teórico y práctico que hace que que el texto
resulte, en cierto sentido, anticuado. Pero conceptualmente sigue
teniendo mucho de aprovechable. El conflicto, para Simmel, aparece no
sólo como un elemento indispensable de la vida social ( por la presencia
inevitable del antagonismo) sino que puede tener un aspecto funcional y
positivo.El conflicto es, en este sentido, una forma de socialización,
ya que es una forma de relación que evita el dualismo, la separación. La
unidad nunca es armónica, siempre presenta elementos de oposición y de
vinculación, de atracción y de repulsión. Simmel, gran teórico de la
ciudad señala que en la vida urbana tan necesario es lo que nos une como
lo que nos separa, porque éste es el equilibrio que hace posible que la
convivencia nos resulte soportable. La unidad es, por tanto, compleja y
ambigua y no podemos entenderla en términos reales como contrapuesta al
antagonismo. La concepción teórica que hay detrás es la ambivalencia
del ser humano, tan lucidamente formulada por autores como Freud en El malestar de la cultura. Entre
las variadas cuestiones que nos plantea Simmel está la de las causas
del conflicto. Aquí se atreve adecuadanente a mezclar la psicología con
la sociología. Recupera la imprescindible noción de pasiones humanas ( envidia, celos ), tan injustamente marginadas por los prejuicios de la sociología y psicología más positivista.
El futuro hunde sus raíces en una historia natural (antropología) y en una historia del espíritu (psicología). En este blog reflexionamos sobre los vínculos y los desencuentros entre esos dos polos, en dirección a una anhelada armonía que unifique felizmente lo que somos. No sólo aquello de que estamos hechos, sino aquello a lo que aspiramos soñando y obrando.
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martes, 11 de junio de 2013
sábado, 1 de junio de 2013
EL PLACER DE LEER A RICHARD SENNETT
Escrito por Luis Roca Jusmet
Artículo escrito por Luis Roca Jusmet
Juntos. Rituales, placeres y política de
cooperación
Richard Sennett
( traducción de
Marco Aurelio Galmarini)
Barcelona :
Anagrama, 2012
Uno de los grandes ensayistas sobre la sociedad contemporánea es, sin duda, el sociólogo Richard Sennett. Nacido en Chicago el año 1943, forma parte de lo que podríamos llamar la sociología crítica. Me refiero a aquella que sin perder su base empírica se arriesga a definirse sobre los temas que aborda. Es, por otra parte, un pensador de izquierdas, aunque poco convencional, radical en la medida que buscar el fondo de las cuestiones y cuestiona los tópico, vengan de donde vengan. El declive del hombre público, escrita hace bastantes años, describió de manera muy precisa el proceso que en nombre de la defensa de lo privado estaban destruyendo el espacio público y empujando las relaciones sociales hacia una deriva narcisista. El tema lo redondeó Sennett con otros textos de la misma época como Vida urbana e identidad personal y Narcisismo y cultura moderna.
Uno de los grandes ensayistas sobre la sociedad contemporánea es, sin duda, el sociólogo Richard Sennett. Nacido en Chicago el año 1943, forma parte de lo que podríamos llamar la sociología crítica. Me refiero a aquella que sin perder su base empírica se arriesga a definirse sobre los temas que aborda. Es, por otra parte, un pensador de izquierdas, aunque poco convencional, radical en la medida que buscar el fondo de las cuestiones y cuestiona los tópico, vengan de donde vengan. El declive del hombre público, escrita hace bastantes años, describió de manera muy precisa el proceso que en nombre de la defensa de lo privado estaban destruyendo el espacio público y empujando las relaciones sociales hacia una deriva narcisista. El tema lo redondeó Sennett con otros textos de la misma época como Vida urbana e identidad personal y Narcisismo y cultura moderna.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
EL CAPITALISMO EMOCIONAL : EVA ILLOUZ
La
sociología cualitativa proporciona hoy al ciudadano crítico elementos
fundamentales para entender la sociedad contemporánea. Al lado de los
más reconocidos ( Wallernstein, Sennett, Bauman...) hay sociólogos más
jóvenes pero que han desarrollado ya una actividad imprescindible. Entre
estos destaca Eva Illouz, nacida en 1961 en Marruecos pero profesora de
la Universidad Hebrea de Jerusalén. Su línea de investigación pasa por
lo que podríamos llamar la sociología de las emociones. Hay dos titulos, publicados igualmente por Katz ( Intimidades congeladas y La salvación del alma moderna) que serán la base de estas reflexiones.
Es
interesante entender el sentido crítico que tiene este libro. No es
crítico en el sentido de hacer una crítica desde un criterio determinado
sino que lo es en el sentido de mostrar lo que hay detrás de un
discurso ideológico, que en este caso es el terapéutico. No se trata de
volver a la distinción absoluta de un Althusser cuando contrapone
ciencia a ideología pero sí de recoger la posibilidad de un análisis
racional y empírico que muestre lo que un discurso oculta. Como
socióloga de mirada amplia trabajará materiales diversos, que van desde
lecturas de textos hasta entrevista y, por supuesto, trabajo de campo. Se trata de distanciarse así de
aquello que al presentarse como evidente nos atrapa sin posibilidad de
crítica. Eva Illouz se presenta como una socióloga de la cultura que no
quiere ser una "maestra de la sospecha" ( al estilo de Foucault)
sino una estudiosa del modo como el lenguaje de la terapia ha
reformulado la identidad contemporánea, constityéndose a la vez como
teoría y como práctica. Teoría que es utilizada para entendernos a
nosotros mismos y a los otros y práctica que nos dice lo que debemos
hacer. Pero no son sólo los usos individuales los que hay que analizar
sino sobre todo la manera como este discurso y sus efectos han invadido
las instituciones ( empresa, escuela...) y en conjunto a toda la
sociedad. Es lástima que la autora no utilice una noción, la de imaginario,
que podría ser clarificadora en este sentido.
La autora formula una hipótesis interesante : las ideas más exitosas ( como el psicoanálisis) son las que encajan en la vida social dando sentido a las experiencias contemporáneas; proporcionan una guía delante de situaciones sociales conflictivas y son institucionalizadas y puestas en circulación por las redes sociales. Es decir, que hay un abordaje pragmático ya que son las que nos ayudan a hacer cosas, es decir a encararnos con cuestiones prácticas y darnos pautas para resolverlas. Aquí hay el aspecto positivo de una noción althusseriana de ideología tal como la recogía Terry Eagleton : la ideología es básicamente operativa. Otra hipótesis metodológica es que los cambios culturales reciclan el viejo material cultural y coexisten con él. La pregunta específica que se hace la socióloga es de qué manera este nuevo discurso terapéutico rearticula creencias anteriores. En todo caso hay que remarcar que, como buena socióloga, Eva Illouz no solo delimita la temática y la temporalidad de su estudio sino también el espacio. En este sentido la sociedad de la que habla es EEUU pero no hemos de olvidar su papel hegemónico cultural en la sociedad capitalista globalizada y como este discurso terapéutico del que nos habla es cada vez más dominante en nuestra sociedad y especialmente en las instituciones educativas.
La autora formula una hipótesis interesante : las ideas más exitosas ( como el psicoanálisis) son las que encajan en la vida social dando sentido a las experiencias contemporáneas; proporcionan una guía delante de situaciones sociales conflictivas y son institucionalizadas y puestas en circulación por las redes sociales. Es decir, que hay un abordaje pragmático ya que son las que nos ayudan a hacer cosas, es decir a encararnos con cuestiones prácticas y darnos pautas para resolverlas. Aquí hay el aspecto positivo de una noción althusseriana de ideología tal como la recogía Terry Eagleton : la ideología es básicamente operativa. Otra hipótesis metodológica es que los cambios culturales reciclan el viejo material cultural y coexisten con él. La pregunta específica que se hace la socióloga es de qué manera este nuevo discurso terapéutico rearticula creencias anteriores. En todo caso hay que remarcar que, como buena socióloga, Eva Illouz no solo delimita la temática y la temporalidad de su estudio sino también el espacio. En este sentido la sociedad de la que habla es EEUU pero no hemos de olvidar su papel hegemónico cultural en la sociedad capitalista globalizada y como este discurso terapéutico del que nos habla es cada vez más dominante en nuestra sociedad y especialmente en las instituciones educativas.
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