
Es evidente que la Ética no puede construirse indiferente a lo que somos por naturaleza, las pulsiones más oscuras de nuestra alma, los deseos de nuestro cuerpo están en el origen de la vida moral. Por eso la Ética ha de estar atenta a lo que dicen de nosotros los psicólogos.
La tesis principal de Carlos Gómez en su trabajo sobre la relación entre Ética y Psicología(1) es que la Ética no puede reducirse a Psicología, aunque la Psicología pueda explicar el origen, la génesis y los conflictos de la vida moral.