Escrito por Luis Roca Jusmet
Antonio Damasio, reconocido neurólogo con una buena
formación filosófica, reivindica a Spinoza después de criticar a
Descartes. Damasio mantiene que a la luz de lo que sabemos hoy del
cerebro no es posible mantener una postura dualista como la de
Descartes. Sostiene que quien conoce lo que dice la neurociencia y
defiende una postura dualista ( como si mente y cerebro-cuerpo fuesen
dos realidades independientes) lo hace por motivaciones religiosas.
Así, es la fe católica la que llevó a destacados neurocientíficos
como John Eccles a defenderlo.
En todo momento hay una explicación paralela de los procesos cerebrales que sustentan cada proceso mental o consciente. Aquí nos encontramos entonces con una cierta ambigüedad que se manifiesta en la última nota del apéndice final, que trata sobre la equivalencia entre mente y cerebro. La ambigüedad reside en que Damasio acepta la identificación entre los dos términos como haría un materialista reduccionista pero al mismo tiempo sigue manteniendo el término mente cómo de una realidad diferente al cerebro. Aquí parece acercarse más a las teorías emergentistas que aunque consideran que el cerebro y las actividades neuronales son la base física de la mente, los estados mentales no pueden reducirse a los anteriores. Pero en el fondo Antonio Damasio sigue manteniendo un materialismo reduccionista. Damasio nos da una imagen muy interesante del cerebro: es como una estructura física, donde cada elemento ocupa un lugar que está relacionado con otros, en la que se teje una red neuronal. Como bien nos dice, la gran paradoja del cerebro humano es que es al mismo tiempo universal (la organización y los patrones de conexión neuronal siguen unas pautas con pocas variaciones) y singular, ya que cada cerebro es distinto entre un humano y otro gracias a nuestra plasticidad neuronal. El ser humano es un cuerpo y lo es en el único mundo real, que es el físico. La mente es una imagen del cuerpo que tienen los animales que tienen memoria y emociones. La conciencia es un nivel superior de la estructura cerebral, que tenemos los humanos exclusivamente (que se sepa, por lo menos) y que nos permite una idea del cuerpo. Para Damasio la conciencia es el resultado de una combinación de determinados circuitos cerebrales capaces de unir las percepciones con los recuerdos, que se mantiene porque tiene una función evolutiva.