Luis Roca Jusmet
En su monumental y al mismo tiempo fresca obra Los extranjeros. Por una ética de la solidaridad están expuestos todos los matices que le merecen estos pensadores. Hay toda un crítica radical al planteamiento ético-político de Jacques Derrida, pero dice de él que es uno de los grandes filósofos del siglo XX. Se ríe de Žižek llamándole el "representante de Lacan en la Tierra", pero en el prefacio le agradece sus comentarios y en el libro desarrolla una reflexión muy interesante sobre varias de sus posiciones teóricas. Aunque todo esto es anecdótico en este gran libro, que plantea desde una óptica muy original las principales problemáticas actuales de la ética y de su relación con la política. Esta óptica es nada menos que las teorías éticas actuales pueden asignarse a los tres registros formulados por Lacan: imaginario, lo simbólico y lo real. Aquí hay que precisar que lo real para Lacan es lo que está más allá de lo imaginario y lo simbólico, es decir de lo que podemos representa o formular.
En su monumental y al mismo tiempo fresca obra Los extranjeros. Por una ética de la solidaridad están expuestos todos los matices que le merecen estos pensadores. Hay toda un crítica radical al planteamiento ético-político de Jacques Derrida, pero dice de él que es uno de los grandes filósofos del siglo XX. Se ríe de Žižek llamándole el "representante de Lacan en la Tierra", pero en el prefacio le agradece sus comentarios y en el libro desarrolla una reflexión muy interesante sobre varias de sus posiciones teóricas. Aunque todo esto es anecdótico en este gran libro, que plantea desde una óptica muy original las principales problemáticas actuales de la ética y de su relación con la política. Esta óptica es nada menos que las teorías éticas actuales pueden asignarse a los tres registros formulados por Lacan: imaginario, lo simbólico y lo real. Aquí hay que precisar que lo real para Lacan es lo que está más allá de lo imaginario y lo simbólico, es decir de lo que podemos representa o formular.
Concluye
además de forma bastante provocativa que la mejor opción surge de un
encuentro entre la tradición socialista y la judeocristiana. La crítica
más radical es a lo que Eagleton llama el postmodernismo despolitizado y a
la repulsión de lo normativo en la moral (o ética, que en el libro es
sinónimo). Igualmente al rechazo a lo bueno y a lo justo entendidos
en una dimensión universal.