Ana Azanza
En mi adolescencia y en el ambiente en que me movía el Opus Dei puso de moda las obras de Tolkien. Con 15 años recuerdo haber pasado un verano leyendo, más bien devorando, tomo tras tomo "El Señor de los anillos." Eran libros ya antiguos, que causaron furor entre muchas personas que me rodeaban. Surgieron como setas expertos literarios en la obra del escritor oxoniense. Tras "El Señor de los anillos" llegó "El Simarilion" y "El Hobbit". Esas otras historias me impresionaron menos. Sin embargo el viaje de la Compañía a través de la Tierra Media con la misión de destruir el anillo que se apoderaba de la voluntad de su portador, fue una lectura definitiva de adolescencia.