El futuro hunde sus raíces en una historia natural (antropología) y en una historia del espíritu (psicología).
En este blog reflexionamos sobre los vínculos y los desencuentros entre esos dos polos, en dirección a una anhelada armonía que unifique felizmente lo que somos. No sólo aquello de que estamos hechos, sino aquello a lo que aspiramos soñando y obrando.
En 1945, un campesino cerca de Luxor, en una gruta egipcia de Nag Hammadi descubrió una jarra de cerámica sellada, y dentro doce códices de papiro encuadernados en piel y los restos de un decimotercero: textos de los siglos III y IV, traducciones al copto de textos cristianos muy antiguos.
Son escrituras de los llamados Padres del Desierto, herederos de San Pacomio, el cual fundó monasterios ascéticos de mujeres y hombres de mediana edad entrelazados con otras comunidades iniciáticas alejandrinas. Entre estos manuscritos, se halla una traducción parcial al copto de la República de Platón. El descubrimiento de estos códices hace discutible la versión oficial de que el cristianismo considerado luego ortodoxo fuese anterior a su versión gnóstica, rechazada después como herejía por la Iglesia de Roma.
Alain Badiou, a quien estimo como uno de los filósofos vivos
más potentes, no deja de sorprender en esta conferencia abordando el tema de la
mujer.
Llegó al asuntoa
través de su cuestionamiento sobre los “hijos” y la desorientación que les
afecta en la actualidad. El asunto de los hijos varonesa raíz de diversos hechos de sociedad que
ellos protagonizan, fracaso escolar, incidentes en barrios obreros, bandas,
radicalización religiosa….hizo que se planteara y ¿qué pasa hoy con las hijas?
Sin duda el estatus de la hija ha cambiado radicalmente en
muy pocos años. Sobre todo si comparamos como hace Badiou la sociedad
tradicional, en la que la hija se limitaba a esperar la meta del matrimonio,
con la sociedad contemporánea, en la que el matrimonio ha dejado de ser la “salida”
femenina por excelencia.
Como en ciertas novelas de ciencia ficción de las que a
veces hemos hablado, Badiou también atisba el advenimiento de la “sociedad de
las mujeres”, competitivas, trabajadoras, responsables, dedicadas y mujeres
desde siempre, parece que pueden comerse el mundo. Lo demuestran algunos ejemplos
de chicas hijas de familias inmigrantes que han llegado a lo más altgo. Por
ejemplo la ex ministra de Educación con Hollande, Vaud Belkacem, hija de un
obrero marroquí. Y en territorios más cercanos, sabemos que entre nuestros
alumnos hijos de inmigrantes más chicas que chicos tienen éxito en la escuela y
se agarran a lo académico como a una tabla de salvación que las saque de un
medio familiar machista y tradicional, que las infravalora cuando no las hace víctimas
de muy malos tratos.
Najat Vaud Belkacem
Ignoro si esas predicciones sobre el triunfo de lo femenino
se cumplirán. Me avergüenzo tras escuchar a Badiou de haber puesto de ejemplo a
mis alumnos de Ciudadanía las mujeres triunfantes hoy en política, economía,
banca. No son los mejores ejemplos de mujer “emancipada”, porque en realidad sólo
demuestran que son capaces de llevar a cabo la cartilla del capitalismo
explotador mundial mejor que los propios varones. A conservadoras de lo
quehay no nos gana nadie.
Sin embargo otro tipo de mujer es posible, más respetuosa y
menos explotadora de los recursos y de sus semejantes. Por ahí va la utopía
propuesta. Y un deseo final de Alain Badiou: hacen falta mujeres filósofas
¿Es la mujer un concepto de la filosofía? se pregunta Badiou. Para comprender la exposición es recomendable conocer su ontología expuesta en El ser y el acontecimiento, una ontología matemática de altos vuelos que aclara sus disquisiciones sobre el Uno y el Dos y lo que hay entre ambos.
Maria del Prado Esteban, madre de familia, maestra de educación infantil, anarquista, es una intelectual española que investiga sobre la familia española y la mujer. Se ha ocupado especialmente de las clases populares y llegué a ella por el interés que demuestra hacia la figura de Simone Weil. Es autora de varios libros, el último "Feminicidio o auto-construcción de la mujer" así como del blog "Mujer, verdad y revolución integral". Ha escrito numerosos artículos de pedagogía.
Lo interesante de sus conferencias, sus artículos y sus libros es que huye de la especialización que tanto daño hace al saber que quiera ser algo más que mera erudición. Prado Esteban aborda el tema de la mujer y de la familia desde un punto de vista holístico, muy pegado a la realidad, estudiando y valorando como se debe las costumbres populares que desgraciadamente hemos ido perdiendo y que tenían un sentido intenso de construcción de la sociedad.
En este vídeo se refiere a alguna de esas costumbres de su tierra natal, un pueblo de la provincia de Burgos, que por suerte todavía no se ha perdido y que eran un medio de integración de los niños en la sociedad.
Prado consigue a mi parecer con acierto integrar en sus explicaciones la cultura clásica, la filosofía, la historia, el arte, la cultura oral y la experiencia práctica personal. Está preocupada por la devastación física y espiritual del ser humano en la civilización contemporánea. Se refiere en este vídeo a la pérdida de las relaciones auténticamente humanas en el seno de las propias familias como fuente de malestar.
En otros tiempos oí hablar mucho de la familia y me ha llamado la atención encontrarme con una mujer de filiación política anarquista defensora de la familia numerosa, que se lamenta de no haber podido tener todos los hijos que a ella le hubiese gustado debido a las exigencias del "trabajo asalariado".
Fue feminista cuando esta corriente empezaba a manifestarse en España al final de la dictadura. Reconoce méritos a esas luchas feministas pero al mismo tiempo no le duelen prendas en criticar sus limitaciones e incluso sus exageraciones que a ella le parece perjudican a la mujer y por ende al hombre. También habla en este vídeo de ese papel del padre, que hoy parece que se ha perdido, y que sigue siendo necesario como antaño para la formación de la personalidad.
Lamenta haberse visto arrastrada por el "progresismo" franquista y antifranquista y no haber sido capaz de defender lo bueno de la tradición. El desarraigo del hombre moderno es el punto que sin duda le ha llevado a coincidir con Simone Weil, si no es que ha tomado de la francesa su inspiración para aplicarla a sus trabajos de campo sobre las familias y las mujeres españolas de las clases populares. Prado reconoce que quiere legar a sus tres hijas, y de paso a todo el que por estos temas se interese, "una feminidad auténtica, autoconstruida y no manipulada".
En la actualidad le parece que feminismo y lucha por la emancipación de la mujer se enfrentan. Pues el feminismo que ha conseguido llegar al poder por ejemplo a través de la Ley de violencia de género española, trata a la mujer como una menor, necesitada de la tutela del Estado.
Me parece de gran interés sus observaciones sobre el mito de la "mujer, ángel del hogar", nacido de algunas lecturas decimonónicas, como el libro escrito por Maria Pilar Sinués de Marco en 1857. Ese ideal fue rescatado por Sección femenina de Falange y el objetivo consistió en imponerlo a las españolas. Pero de "ángeles del hogar" según Prado, hemos pasado a ser "ángeles de la empresa". Se sigue negando tanto a la mujer como al varón, muy perdido según parece, la vida consciente, humana y libre.
La mujer nace y se hace y Prado apuesta por una serie de virtudes que no son ni femeninas ni masculinas, pero que se han querido asociar tradicionalmente a la mujer. Hace un elogio de la mujer rural, tradicional que nos ayuda a reconciliarnos y admirar en lo que tenían de admirable a nuestras abuelas y bisabuelas:
"No pretendo hacer del pasado un paraíso de las mujeres pero, como sujetos, como personas, eran entonces más aptas, más competentes, más enérgicas pero menos violentas, más convivenciales, más capaces de amar y de cuidar a otros, de tomar decisiones, de entender la propia experiencia y tenían más sabiduría práctica de la que hoy portamos las que somos llamadas mujeres emancipadas. La calidad de nuestras vidas no ha cesado de caer desde la revolución liberal, también con ella nuestra propia excelencia como seres humanos completos. Estamos siendo despojadas de elementos esenciales de nuestro caudal humano. La negación de la maternidad, por ejemplo, cuando no es decisión soberana, y hoy no lo es en la mayoría de los casos, mutila de forma extraordinaria a las mujeres".
Pero lo que más me ha llamado la atención de esta conferencia sobre la familia son las sugerencias que hace para la educación. No sabemos formar personalidades porque no damos responsabiliades, y al no colaborar los jóvenes carecen de autoestima y seguridad en sí, sienten que no aportan, que no se cuenta con ellos. En otros foros hemos hablado "vis à vis" de la importancia de asignar tareas a los alumnos en el caso de los centros educativos, contar con ellos es tan educativo o más que asistir a una clase bien dada. La pasividad, apatía lleva a que no crecen las personalidades.
Otro elemento que distorsiona la maduración del adolescente y que Prado pone de relieve es la excesiva "cercanía" en ocasiones de los padres sobre los hijos. Para formarse con salud hace falta combinar cercanía con lejanía, estar y a la vez dejar estar. Cercanía y separación son igualmente importantes en educación y para la maduración de la personalidad.
Así mismo me parece muy sugerente su idea de que los padres se han convertido en "imitadores" de la madre, porque las figuras de autoridad tienen muy mala fama en nuestra sociedad. El machismo por desgracia está igualmente repartido en hombres y mujeres. Y todo esto nos aleja del ser humano integral al que se supone deberíamos aspirar.
¿Qué es una
mujer? ¿Qué es un hombre? ¿Varón o hembra? Distinciones “naturales”..., pero, ¿vivimos los
humanos en un mundo natural? ¿No será “lo natural” aquello que precisamente
abandonamos expulsados por nuestra soberbia curiosidad o por nuestro infinito deseo de supervivencia y dominio?
Se nos obligó tal vez a que pusiéramos nombre a las cosas
para mejor controlar su futuro. Nos lo hemos tomado muy en serio. “Mujer”, “homosexual”,
“heterosexual”, “bisexual”, “lesbiana”, “gay”, “transexual”, “travesti”, “drag queen”, “macho”, “hembra”… A pesar de la inflación de términos
para referirse a la orientación sexual, seguimos pensando en dos colores. Puede
que en tres o en cinco, pero ¿no tendrá el arco iris infinitos colores,
incluidos aquellos que no pueden todavía ser vistos, que todavía no han sido
creados? Nuestra capacidad para el matiz es muy limitada.
Mark Nelissen, famoso etobiólogo belga, experto en
psicología evolutiva, vaticina que en el futuro describiremos nuestras opciones
sexuales menos categóricamente que en la actualidad. Limitaremos nuestro afán
de etiquetar y dar nombres. Diremos algo así como “soy un 75 % heterosexual y
un 25 % homosexual”. Aunque mucha gente sea marcadamente heterosexual, o se crea
tal, su orientación no se manifiesta esencialmente en blanco y en negro. Pienso
que depende más de las circunstancias históricas y socioculturales de lo que en
general creemos.
Entre los estereotipos “puros” del heterosexual y del
homosexual las personas vivimos en estados dinámicos e intermedios. Un famoso
psicólogo lanzó una encuesta por Internet. Quien desee comprobar su grado de
heterosexualidad u homosexualidad puede todavía hacerlo en:
Decenas de miles de personas han contestado a las preguntas
de la encuesta, como “¿cuántas veces ha soñado que tiene contacto sexual con
alguien de su mismo sexo?". A partir de los datos obtenidos se ha elaborado una
escala de trece grados de orientación sexual, desde la más netamente
heterosexual en un extremo, hasta la más homosexual en el otro. Podríamos
esperar que la mayoría de los encuestados se apiñasen en torno al valor 0 ó 13.
Pero no es el caso. La tasa máxima se sitúa en el valor 1 y a partir de ahí el
número de heterosexuales desciende gradualmente.
Comienza a aumentar a partir del valor 7 y alcanza su punto culminante entre el
11 y el 12. En medio estarían los bisexuales.
Conclusiones: La mayoría de la gente “pierde más o menos
aceite”, o sea, que posee una orientación sexual mixta. Esto explica porqué
alguien heterosexual puede adoptar eventualmente (en un campamento, en
una cárcel) una conducta homosexual, y viceversa.