martes, 26 de abril de 2016

VENTAJAS DE LOS IDIOMAS PARA EL CEREBRO


welt.de

Cómo el conocimiento de los idiomas cambia nuestro cerebro

Fanny Jiménez
Trad. Ana Azanza
 
El niño duda, el adulto que está enfrente le ha pedido que le entregue el coche más pequeño que está encima de la mesa, ¿pero cuál? El adulto no puede ver el más pequeño de los 3 coches porque está detrás de un pequeño muro.
El niño sólo tiene 4 años y la decisión no le resulta fácil. Al final acaba por elegir el coche mediano, que para el adulto es el más pequeño.


Katherine Kinzler




La psicóloga Katherine Kinzler de la Universidad de Chicago quiere comprobar la capacidad para ponerse en el lugar de los demás. Este difícil cambio de perspectiva es más sencillo para unos niños que para otros, y concretamente lo hacen mejor los que hablan varios idiomas.
Según Kinzler  esos niños se ven confrontados a diario con la necesidad de entenderse en distintos idiomas, y oyen uno o dos idiomas cada día, uno de su cuidadora, otro el de los abuelos. Con dos años, según la investigación de Kinzler: los niños que hablan varios idiomas son más capaces de ponerse en el lugar de los demás. 
La idea de lo que significa el conocimiento de varios idiomas y lo que supone para el cerebro ha cambiado mucho en los últimos años. Antiguamente los expertos eran más bien críticos con el hecho de que los niños tuvieran que vérselas cada día yendo de un idioma a otro, circunstancia que en la mayoría de las ciudades alemanas afecta a casi a la mitad de los niños escolarizados.

Hoy ya hemos aprendido que  el conocimiento de varios idiomas no es un problema para el cerebro humano. Todavía más, sabemos que es una gran suerte.
Numerosas investigaciones han mostrado que conocer idiomas tiene muchas más ventajas que van más allá del simple hecho de hablar en lenguas. Favorecen la concentración, la resolución de conflictos y facilitan la capacidad para ponerse en el lugar de los demás. El cerebro se hace más ágil y flexible, incluso hasta edad avanzada. Y de todo ello se aprovechan no sólo los que tienen la posibilidad de expresarse en diferentes lenguas desde su tierna infancia sino también las personas que los aprenden de mayores.
"Las personas que hablan más de un idioma, cuando están usando uno de ellos se ven obligados a reprimir los otros idiomas, tienen que controlarlos." Lo dice Claudia Maria Riehl, que dirige el Instituto de alemán como lengua extranjera en Universidad de Munich Ludwig-Maximilian . Todos los idiomas que se aprenden entran a formar parte de un único sistema lingüístico. Cuando se está hablando en un idioma, los demás tienen que quedar en segundo plano. Todos los idiomas se activan a la vez en cuanto el centro del lenguaje se pone en marcha.

El cerebro trabaja de modo más eficiente

Para mantener a todos los idiomas que compiten en juego, el cerebro desarrolla desde muy temprano "controles cognitivos". Esto ocurre en determinadas zonas del cerebro responsables del control del lenguaje desde la infancia en la que se utiliza más sustancia gris, lo que significa más células nerviosas.
De ellos se ocupa el núcleo caudado y la corteza prefrontal, que dirige muchas capacidades. Estas dos regiones del cerebro no sólo forman parte del sistema del lenguaje sino también de otros importantes sistemas. Algunos de ellos son la capacidad para concentrar la atención, para resolver conflictos, la capacidad de empatizar o la de reprimir los impulsos. Todas estas capacidades se ven favorecidas con los idiomas, según afirma la profesora Riehl. Hay investigaciones que demuestran que la corteza prefrontal tiene que trabajar menos en los plurilingües que en los monolingües cuando se trata de tomar una decisión difícil.

Mayor empatía

Holger Hopp

 

 

Estas ventajas duran toda la vida, según dice Holger Hopp, que trabaja en ciencias del lenguaje en la Universidad Técnica de  Braunschweig. En determinadas fases dichas capacidades se aprovechan de modo especial: "Las ventajas del plurilingüismo se ven sobre todo en los niños en la fase en la que se desarrolla el cerebro y en las personas mayores cuando las facultades mentales van disminuyendo poco a poco."
Siempre que el cerebro cambia ya sea porque crece o disminuye, la densidad de las células nerviosas en el núcleo caudado y en la corteza prefrontal permite al cerebro trabajar de modo más efectivo.
Los niños como el pequeño del experimento de Katherine Kinzler aprenden antes a ponerse en el lugar de los demás, además desarrollan competencias sociales, como controlar sus impulsos y concentrar su atención.

 


Y en los ancianos previene el declive de facultades mentales, porque en las demencias se produce una disminución de las células nerviosas en esas dos regiones cerebrales. Donde hay más células el proceso de degeneración es claramente más lento. Está bien probado que conociendo más idiomas se puede aplazar el comienzo de una demencia hasta cinco años.

Experiencias en diferentes idiomas

Se equivoca quien se siente perjudicado por no haber sido educado desde el principio en dos o más idiomas. Los investigadores hablan hoy de plurilingüismo en un sentido más amplio. En el experimento de Kinzler no se trata sólo de hablar varios idiomas desde la infancia sino de realizar experiencias en diferentes idiomas, mantenerlos activos y ser capaz de pasar de uno a otro.
"Con frecuencia se entiende mal lo que signfica ser plurilingüe" dice Claudia Maria Riehl. "Significa ser capaz sin grandes problemas de pasar de modo flexible de un idioma a otro." No es tan decisivo cuando se ha aprendido el idioma y lo bien que se entiende y se habla.
Durante mucho tiempo los expertos pensaban que un niño tenía que aprender un idioma lo más pronto posible para interiorizarlo realmente y con todas las consecuencias. Esta teoría de los períodos críticos se ha puesto en duda, según asegura  Holger Hopp. Hoy se dice que "Con cuanta mayor frecuencia se habla un idioma y se cambia de un idioma a otro, más y mejor provecho se puede obtener." la edad es un factor pero no el más importante. 


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Annick De Houewer





Annick De Houwer, que trabaja en la universidad de Erfurt piensa igual. En una gran muestra de 5000 niños bilingües se puede ver que la cuarta parte de los niños que desde el nacimiento oyen dos idiomas solo hablan de modo activo uno de los dos. Es una equivocación pensar que aprender un idioma en la infancia significa que se pueda hablar perfectamente. Para asimilar pefectamente un idioma hay que querer hacerlo y sobre todo tener la oportunidad. Muchos padres que intentan educar a su hijo en dos o más idiomas están desesperados porque no lo consiguen y el niño se aferra a un solo idioma.

Hablar varios idiomas también puede ser una carga

Por el contrario cuando se empieza a aprender un idioma tarde con mucho ejercicio se puede sobrepasar de largo el vocabulario y la fluidez de un niño bilingüe. También en este caso se aprovechan los controles cognitivos que el cerebro desarrolla por el hecho de pasar de un idioma a otro.
Holger Hopp, que investiga como se aprende inglés en la escuela primaria ha averigüado que las ventajas del plurilingüismo no se dan siempre como ocurre en el caso de los niños que vienen de una familia inmigrante. "Las ventajas del plurilingüismo que se miden en el laboratorio no se ven de manera tan fácil en la realidad". Esto sucede porque en la escuela el plurilingüismo se valora más bien como una carga o un obstáculo para el éxito escolar antes que como un recurso. Por ejemplo al aprender inglés se ayudaría a los niños inmigrantes a trabajar con su lengua materna en vez de intentar eliminarlo.

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