sábado, 10 de junio de 2017

FUTURO DE LAS MUJERES



Alain Badiou, a quien estimo como uno de los filósofos vivos más potentes, no deja de sorprender en esta conferencia abordando el tema de la mujer.

Llegó al asunto  a través de su cuestionamiento sobre los “hijos” y la desorientación que les afecta en la actualidad. El asunto de los hijos varones  a raíz de diversos hechos de sociedad que ellos protagonizan, fracaso escolar, incidentes en barrios obreros, bandas, radicalización religiosa….hizo que se planteara y ¿qué pasa hoy con las hijas?
Sin duda el estatus de la hija ha cambiado radicalmente en muy pocos años. Sobre todo si comparamos como hace Badiou la sociedad tradicional, en la que la hija se limitaba a esperar la meta del matrimonio, con la sociedad contemporánea, en la que el matrimonio ha dejado de ser la “salida” femenina por excelencia.


Como en ciertas novelas de ciencia ficción de las que a veces hemos hablado, Badiou también atisba el advenimiento de la “sociedad de las mujeres”, competitivas, trabajadoras, responsables, dedicadas y mujeres desde siempre, parece que pueden comerse el mundo. Lo demuestran algunos ejemplos de chicas hijas de familias inmigrantes que han llegado a lo más altgo. Por ejemplo la ex ministra de Educación con Hollande, Vaud Belkacem, hija de un obrero marroquí. Y en territorios más cercanos, sabemos que entre nuestros alumnos hijos de inmigrantes más chicas que chicos tienen éxito en la escuela y se agarran a lo académico como a una tabla de salvación que las saque de un medio familiar machista y tradicional, que las infravalora cuando no las hace víctimas de muy malos tratos.

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Najat Vaud Belkacem
Ignoro si esas predicciones sobre el triunfo de lo femenino se cumplirán. Me avergüenzo tras escuchar a Badiou de haber puesto de ejemplo a mis alumnos de Ciudadanía las mujeres triunfantes hoy en política, economía, banca. No son los mejores ejemplos de mujer “emancipada”, porque en realidad sólo demuestran que son capaces de llevar a cabo la cartilla del capitalismo explotador mundial mejor que los propios varones. A conservadoras de lo que  hay no nos gana nadie.
Sin embargo otro tipo de mujer es posible, más respetuosa y menos explotadora de los recursos y de sus semejantes. Por ahí va la utopía propuesta. Y un deseo final de Alain Badiou: hacen falta mujeres filósofas

¿Es la mujer un concepto de la filosofía? se pregunta Badiou. Para comprender la exposición es recomendable conocer su ontología expuesta en El ser y el acontecimiento, una ontología matemática de altos vuelos que aclara sus disquisiciones sobre el Uno y el Dos y lo que hay entre ambos.

lunes, 5 de junio de 2017

EL CREDO DE ERICH FROMM

EL CREDO DE ERICH FROMM

Lo he encontrado en Las cadenas de la ilusión del que estimo capítulo central “El inconsciente social”, gran descubrimiento de Freud y sobre todo de Marx.

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Explica en qué pararon esos dos pensamientos radicales y humanistas en sus inicios. Como tantas grandes ideas que ha parido la humanidad degeneraron en ideología, nada liberador destino.

A pesar de esos avatares Fromm tiene fe y esperanza en que la humanidad pueda salir del atolladero en el que se hallaba cuando escribió este volumen. Plena guerra fría, ¿cuál de los dos apretaría antes el botón desencadenando el infierno? Imposible saberlo, se conocían las posibles consecuencias, extinción y destrucción.

Han pasado más de 50 años de aquello pero el credo me parece que sigue siendo válido, guía posible para no perderse en elucubraciones:

“Creo que el hombre es producto de la evolución natural; que forma parte de la naturaleza y que sin embargo la trasciende por estar dotado de raciocinio y conciencia.

Creo que la esencia humana es discernible. Sin embargo esta esencia no es una sustancia que caracterice al hombre a lo largo de toda la historia. La esencia del hombre consiste en la mencionada contradicción inherente a su existencia y tal contradicción le obliga a reaccionar para tratar de resolverla. El hombre no puede permanecer neutral pasivo frente a esa dicotomía existencial. Por el mero hecho de ser humano, la vida le plantea un problema: cómo vencer esa disociación entre sí mismo y el mundo exterior a fin de poder llegar a experimentar unión y concordia con respecto a sus semejantes y a la naturaleza. El hombre tiene que resolver este problema en todos los momentos de su vida. No sólo –y ni siquiera en primer término- mediante pensamientos y palabras, sino por su modo de actuar.

Creo que existe un número limitado y discernible de respuestas al interrogante de la existencia y sin embargo sólo hay dos categorías básicas de respuestas. En una el hombre intenta reencontrar la armonía con la naturaleza mediante la regresión a una forma prehumana de existencia, eliminando sus cualidades específicas, el raciocionio y el amor. En la otra, su meta es el pleno desarrollo de sus potencialidades humanas, hasta lograr una nueva armonía con su prójimo y con la naturaleza.

Creo que la primera solución está condenada al fracaso, conduce a la muerte…La segunda respuesta exige la eliminación de la codicia y el egocentrismo; requiere disciplina, voluntad, respeto hacia quienes nos muestren el camino. Y aunque esta es la solución más difícil, es la única que no está predestinada al fracaso. De hecho aun antes de que la meta final se alcance, la actividad y el esfuerzo invertidos en conseguirla producen un efecto unificador e integrador que intensifica las energías vitales del hombre.

Creo que la alternativa fundamental del hombre es la elección entre la vida y la muerte. Todo acto implica tal elección. El hombre es libre de hacerla, pero su libertad es limitada. Existen muchas condiciones favorables y desfavorables que interfieren… Al hombre le corresponde ampliar el margen de libertad, fortalecer las condiciones que conducen a la vida por encima de las que conducen a la muerte… La vida significa cambio constante, nacimiento continuo. La muerte significa dejar de desarrollarse, osificación, repetición. El triste destino de muchos es no llevar a cabo la elección, no están ni muertos ni vivos, la vida se les vuelve un lastre, una actividad sin propósito…
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Creo que ni la vida ni la historia tienen un significado último que a su vez confiera significado a la vida del individuo, o que justifique su sufrimiento... Ninguna deidad salva o condena al hombre, tanto si está cubierta con vestiduras teológicas como filosóficas o históricas. Sólo el hombre puede encontrar una meta para su vida y los medios que le permitan realizarla. No podrá encontrar la salvación en una respuesta eterna o absoluta, pero puede luchar por obtener un grado de intensidad, profundidad y nitidez en sus experiencias que le proporcione la fortaleza para vivir sin ilusiones y para ser libre.

Creo que nadie puede salvar a su prójimo eligiendo por él. Lo único que un hombre puede hacer es mostrarle las alternativas de forma fraternal y veraz pero sin sentimentalismo ni ilusión. El enfrentamiento con las verdaderas alternativas puede despertar todas las energías ocultas en una persona…

Creo que existen dos formas de llegar a la elección del bien. La primera es la del deber y la obediencia a los mandamientos morales. Este camino puede resultar eficaz pero a lo largo de miles de años sólo una minoría ha cumplido los Mandamientos. El otro camino es educarse en hacer lo que es bueno, positivo o correcto y en sentir bienestar al hacerlo. No me refiero al placer sino a una vitalidad exaltada a través de la cual confirmo mis fuerzas y mi identidad.

Creo que educar significa situar a la juventud frente a lo mejor de la herencia de la especie humana. Pero, aun cuando una gran parte de esa herencia esté expresada en palabras no podrá ser efectiva a menos que esas palabras se hagan realidad en la persona del profesor  en la práctica y en la estructura de la sociedad. Sólo cuando la idea se materializa en el ser humano es capaz de influir en el hombre, la idea que se queda en palabras sólo podrá cambiar las palabras.

Creo en la perfectibilidad del hombre. Significa que el hombre puede alcanzar su meta, pero no quiere decir que tenga que alcanzarla. SI el individuo no elige la vida y se desarrolla se volverá destructivo, un cadáver viviente. La maldad y la pérdida de uno mismo son tan reales como la bondad y la conciencia de estar vivo.

Creo que sólo excepcionalmente un hombre nace santo o criminal… En consecuencia los factores más importantes para la evolución del individuo son la estructura y valores de la sociedad en que ha nacido.

Creo que la sociedad ejerce una doble función, inhibidora y de estimulación. Sólo colaborando con otros y sólo en el proceso de trabajo, el hombre puede desarrollar su potencial, sólo puede crearse a sí mismo  a través del proceso histórico. Pero hasta el momento presente casi todas las sociedades han servido a los intereses y propósitos de unos pocos que han utilizado a muchos….esos pocos usaron el poder para embrutecer e intimidar a la mayoría, y a sí mismos…Sólo cuando los propósitos de la sociedad sean idénticos a los propósitos de la humanidad, la sociedad dejara de invalidar al hombre y de estimular su maldad.

Creo que todo hombre representa la humanidad. Somos diferentes en cuanto a inteligencia, salud, talento…Sin embargo todos somos uno. Todos somos santos y pecadores, adultos y niños, y nadie es superior o juez de los demás. Todos hemos sido despertados con Buda, crucificados con Cristo, y todos hemos robado y matado con Genghis Khan…

Creo que el hombre sólo puede vislumbrar la experiencia del hombre universal mediante la realización de su individualidad y nunca reduciéndose a sí mismo al común denominador abstracto…

Creo que el Mundo Único que está emergiendo sólo podrá llegar a existir si logra nacer un Hombre nuevo…que se considera ciudadano del mundo cuya lealtad se prodiga en la raza humana y en la vida, no en cualquier fragmento aislado de una y otro, un hombre que ama a su país porque ama la humanidad, y cuyo juicio no está deformado por lealtades tribales.

Creo que el crecimiento del hombre es un proceso de nacimiento continuo, de continuo despertar. Habitualmente estamos adormilados, apenas lo suficientemente despiertos para vivir, que es la única tarea importante de un ser vivo.

Creo que el desarrollo del hombre durante estos últimos cuatro mil años de historia es verdaderamente aterrador, Su razonamiento ha evolucionado…pero en el momento mismo de su máximo triunfo, cuando ya estaba en los umbrales de un nuevo mundo ha sucumbido ante el poder de las cosas y las organizaciones que él mismo ha creado. Ha convertido la producción y la distribución en su nuevo ídolo…Se enorgullece de su poder a fin de ocultar su bancarrota humana.

Creo que la única fuerza capaz de salvarnos del autoaniquilamiento es la razón, la capacidad de reconocer la irrealidad de la mayoría de las ideas sostenidas por el hombre y de penetrar en esa realidad envuelta por innumerables capas de engaño y falsas ideologías.

Creo que la razón no podrá salvarnos a menos que el hombre tenga fe y esperanza… Verdaderamente donde no exista la fe en el hombre, la fe en las máquinas no nos salvará de desaparecer, muy al contrario ese tipo de fe no hará sino acelerar el final.

Creo que el reconocimiento de la verdad no es esencialmente una cuestión de inteligencia sino de carácter. El elemento más importante es el valor de decir no, de desobedecer los mandatos del poder y de la opinión pública, de despertar del sueño y volverse humano, de despertar y sacudirse la sensación de impotencia y futilidad. Eva y Prometeo son los dos grandes rebeldes cuyos delitos liberaron a la humanidad. 

Creo en la libertad, en el derecho del hombre a ser él mismo, de afirmarse y luchar contra todos aquellos que traten de impedirle que sea él mismo. La libertad es mucho más que la ausencia de opresión, es la libertad para ser mucho en lugar de tener mucho.

Creo que uno de los errores más desastrosos de la vida social e individual consiste en dejarse atrapar por alternativas de pensamiento estereotipadas.

Creo que el hombre debe librarse de las ilusiones que lo esclavizan y lo paralizan, que debe adquirir conciencia de su realidad interior y exterior para poder crear un mundo que no necesite ilusiones.

….

Si todos perecemos en un holocausto nuclear no se deberá a que el hombre no fue capaz de volverse humano, ni a que era inherentemente malo, se deberá a que el consenso de la estupidez le ha impedido ver la realidad y actuar de acuerdo con la verdad.


lunes, 17 de abril de 2017

LA CONCEPCIÓN ESTRUCTURISTA DEL SER HUMANO Y EL PROBLEMA DE LA RESURRECCIÓN Y LA INMORTALIDAD DEL ALMA.



Xavier Zubiri, cristiano intelectualmente comprometido con la ciencia de su siglo, se enfrentó con la dificultad de conciliar su fe con su concepción del ser humano como unidad estructural de cuerpo y psique, entendida esta unidad no como la adición de dos sustancias, el cuerpo y el alma, sino como estricta unidad psico-órgánica.

viernes, 14 de abril de 2017

CRANEO CARTESIANO



LOS HUESOS DE DESCARTES

Dos afirmaciones del autor Russell Sharto filósofo de formación aunque dedicado al periodismo pueden servir para introducir el comentario a este libro titulado “Los huesos de Descartes”.
Por una parte nos dice: “Descartes puede considerarse no solo del padre de la filosofía moderna sino en muchos aspectos importantes el de la cultura moderna y más adelante, a través de la exportación de sus ideas, el padre de la gran cultura mundial.”

sábado, 8 de abril de 2017

SOLEDAD NO ES AISLAMIENTO


En una de sus disertaciones se preguntaba Gadamer (*) si el aislamiento es un síntoma de autoenajenación. Seguramente, el aislamiento como soledad no buscada, no querida, como abandono de los amigos, como abandono de Dios. Ese abandono que expresó Cristo en sus últimas palabras en la cruz. 

Gadamer ve una íntima relación, en toda experiencia religiosa, entre el abandono del otro y el abandono de Dios, pues el mandato cristiano ve juntos el amor del prójimo y la relación con Dios. También cita en su apoyo la sabiduría pagana de Eurípides: "Abrazar a los amigos, esto es Dios". Holderlin le llamó "la esfera comunitaria que Dios es". Los cultos se rinden en fraternidades, en cofradías, mejor que en sectas. Pero también en el cristianismo conocemos la soledad del devoto, la del monje, la del cartujo, la del anacoreta, que remite a la soledad del Hijo de Dios. También está la soledad del penitente que en las procesiones de Semana Santa se aísla eventualmente del tiempo y del espacio común y corriente con su capirote y su máscara.

domingo, 12 de marzo de 2017

EL FRACASO DE LA FILOSOFÍA INCOMPRENSIBLE

nzz.ch

Por la traduccion Ana Azanza 

Richard David Precht habla del presente: «La Filosofía tiene por delante una nueva edad de oro»

Claudia Mäder
Entrevista 19.11.2016
El filósofo alemán Richard David Precht sondea la delgada línea entre el sentido profundo y el débil y explica para qué sirve la reflexión sobre la vida en tiempos de crisis.


«Philosophie heisst, dem Leben einen Sinn geben.» - David Precht Philosoph, Talkshow-Gast, Dozent und Bestsellerautor (Bild: PD)

«Filosofía significa dar un sentido a la vida» - David Precht
Filósofo, presentador, profesor
y autor de bestsellers (Imagen: PD)

 

viernes, 30 de diciembre de 2016

ZEN Y FILOSOFÍA


(En memoria de Umberto Eco, 1932-2016)


Introducción


En una sobresaliente disertación de 1959, reeditada en 1962 en Obra abierta, Umberto Eco examina las relaciones entre el Zen y el Occidente. El impacto de esta mística oriental en la Usamérica de la beat generation, la influencia del magisterio del maestro Daisetz Teitaro Suzuki. Eco ensaya explicar por qué el Zen y por qué en esos momentos tuvo tan gran predicamento en Norteamérica y Europa, o sea los elementos del Zen que han podido fascinar a los occidentales.

El Zen es una actitud fundamentalmente antiintelectual, de elemental y decidida aceptación de la vida en su inmediatez, en su libre fluir, en su positiva discontinuidad. En esta categoría de la discontinuidad halla una cierta clave, pues la cultura occidental moderna ha destruido definitivamente los conceptos clásicos de continuidad, de ley universal, de relación causal y previsibilidad de los fenómenos. En general, la filosofía occidental ha renunciado a elaborar metafísicas (a no ser que tomemos cosmologías como la del big bang por tales), prescindimos de módulos definitivos que expliquen el mundo. La discontinuidad irradia en conceptos como ambigüedad, inseguridad, incertidumbre, azar, probabilidad... Tras la teoría general de la relatividad y los descubrimientos de la física cuántica, la conciencia de un universo ordenado e inmutable con un tiempo y espacio únicos no es ya más que una nostalgia.