miércoles, 9 de agosto de 2017

RESPONSABILIDAD A LA HORA DE LA MUERTE


Hans Küng y Walter Jens. Morir con dignidad. Un alegato en favor
de la responsabilidad, 2010.







Curioso y emotiva publicación que en principio fue escrita a cuatro manos y acabó siéndolo a seis: las del teólogo disidente Hans Küng, el estudioso de la literatura Walter Jens y la esposa de éste, Inge Jens.

La vida es un don y el respeto a la misma se presenta como un elemento fundamental de cualquier ética. Sin embargo la vida es tarea y además la muerte forma parte de ella, más que nada en el caso del ser humano capaz de imaginar, pensar, prever y preparar su propio final.

Las reflexiones aquí recogidas proceden de las charlas que durante varias semanas dirigieron los dos primeros autores a un inesperadamente nutrido público de la universidad de Tubingen en 1993. El drama que refleja el libro es que si en aquellas fechas ambos hacían un alegato  para que la cuestión de las personas ante su muerte “pueda ser tratada con objetividad, dignidad y seriedad éticas”, en 2008 Küng comprobaba que esas esperanzas distaban de verse satisfechas, además de que Walter, coautor del alegato había desarrollado una especie de demencia de origen vascular.

 Resultado de imagen de Morir con dignidad.hans kung
Previamente al desarrollo de la enfermedad el matrimonio Jens habían firmado una Declaración de voluntad anticipada”, en caso de verse privados de capacidad de decisión, fase terminal de enfermedad irreversible, desorientación, inconsciencia duradera, dolores insoportables, los Jens pedían que cesaran los medios médicos que impiden la muerte. Dos años más tarde Walter Jens dependía de terceros, no reconocía a su familia ni sabía quien era. Pero físicamente no tenía dolores ni enfermedades. La esposa se encontraba ante el grave problema de no saber cómo ayudarle.

Al margen de las líneas directrices para un debate serio sobre el tema que evite maximalismos y generalizaciones, como el de la “pendiente jabonosa” de facilitar los “asesinatos encubiertos”, estremece el testimonio de Inge Jens sobre la vida con una persona demente que en su tiempo fue un intelectual universitario.

Cuidados en casa, en su ambiente, con ayuda, que se mueva, tome el aire, que oiga leer en voz alta a sus antiguos alumnos a los que se pide esta colaboración, aunque el enfermo no siga el texto, eran sus costumbres de antaño. Música que les gustaba a los dos y les traía recuerdos comunes, invita amistades y procura que participe en la conversación. A veces reacciona con miedo, a veces parece contento. Inge se pregunta si le estará engañando. El marido a veces dice “quiero desaparecer” y en seguida rectifica. “No, quiero vivir”, para sumirse otra vez en un mundo, el suyo propio, en el que es difícil seguirle.

“En tales instantes estoy segura de que mi esposo no me pide ayuda para morir, sino para vivir. Para llevar una vida que merezca ese nombre porque, aunque en ella hay, como en toda vida, angustia, tristeza, negación, incluso desesperación, contiene también tanto de positivo, digno de vivir, gozoso y satisfactorio que el deseo de ponerle fin, aun cuando ciertamente pueda aflorar, (¿todavía?) no domina.

Pero yo no puedo ayudarle a alcanzar este equilibrio. A lo sumo puedo hacer más llevadera su situación. Pero sé que antaño la posibilidad de verse expuesto a una vida tan reducida mental e intelectualmente le agobiaba más que todas las figuraciones del sufrimiento físico. En este punto confiaba sin reservas en la humanidad de los médicos. Lo que no se atrevía a imaginar, ni siquiera en las fases de manifiesta depresión que en los últimos años atravesaba con creciente frecuencia era el estado en el que hoy se halla…. Vegetar privado de toda facultad mental no era compatible con su idea de vida digna. Y la ayuda que él hoy reclama es, creo yo, la súplica de no exponerlo más a una vida semejante.

¿Qué derecho tengo yo a negarle tal ayuda? Podría salir al paso de su exigencia con la indicación de que la experiencia me ha hecho más y más insegura a la hora de valorar su estado. Cuando nos prometimos ayuda recíproca, actuamos en conformidad con el saber que a la sazón nos era accesible sobre situaciones límite y sobre la libertad de acción de que dispondríamos….

Sin embargo, por lo que respecta a los supuestos previos, esto es, en el análisis de las situación límite en la que debería ser prestada la ayuda para morir, hoy he de tener en cuenta asimismo las experiencias de los últimos años, que a la sazón eran enteramente inimaginables para mí. Me he hecho más y más cauta, tal vez más indecisa; he aprendido a pensar de manera distinta las categorías “indigno de ser vivido” y “digno de ser vivido”, a matizar mis ideas sobre “dignidad” y “felicidad”, y a aceptar la imposibilidad de resolver, al menos por mi parte ciertas antinomias.”
Resultado de imagen de walter jens
WALTER JENS (1923-2013)


En 2013 Walter Jens fallecía cinco años después de estas reflexiones y tras casi una década viviendo en estado de demencia. Este triste destino movió a Hans Küng a reeditar la colaboración con su colega universitario. El libro es una reflexión valiente, a la búsqueda del difícil camino medio que deberían seguir todos los implicados en el tema:
-Juristas, reglamentando en derecho civil y penal, respetando los testamentos vitales, garantizando la seguridad jurídica de los médicos, también de los pacientes ante los abusos.
- Médicos, necesitados de coraje para discutir abiertamente lo que ocurre al margen de la ley y también para que los que se oponen a una reglamentación legal de la eutanasia colaboren con el fin de que los moribundos conserven la dignidad de su decisión última.
-Políticos, que han de resistir las presiones y hacer leyes más humanas no centradas en perseguir organizaciones que ayuden a morir sino reglamentando legalmente el testamento vital.
-Eclesiásticos, que sepan  renunciar a las generalizaciones tipo “¿qué pasaría si todos pidiéramos morir?”, que dejen de contraponer sin matices la “imagen cristiana del ser humano” a la “imagen mundana humanista”.
-Medios de comunicaión, obligados a denunciar abusos de quien hace del sufrimiento y muerte negocio e interés. Pero también a no emplear un lenguaje escandaloso; mercantilización de la muerte, turismo de muerte. Que saquen a la luz los casos difíciles con voluntad de esclarecimento y reflexión.

Hans Küng defiende una posición a medio camino entre los argumentos eclesiásticos y la de filósofos materialistas como Peter Singer. 

Los eclesiásticos oficiales ofrecen una imagen distorsionada de un Dios señor y propietario y hasta verdugo del hombre, imagen que olvida el Dios de los débiles, sanador de enfermos. El dolor enseña pero también lleva a maldecir y una sociedad sin dolor nunca existirá por la propia realidad de las cosas. Rechazar el sufrimiento, paliar el dolor no es antibíblico, aunque determinada imaginería religiosa lo ha exaltado por aquí al máximo.

En el otro extremo el filósofo Peter Singer asegura que el afectado por una enfermedad incurable es un ser ya no humano.

Justo porque la persona es persona también en la ancianidad, la enfermedad, el sufrimiento, la debilidad tiene derecho a una despedida digna de seres humanos.

No hay que tener miedo a enfrentar las preguntas más duras ¿qué hay que hacer en caso de existencia vegetativa durante años? Tampoco hay que temer enfrentarse a lo que hay más allá de la socorrida y provisional distnción entre eutanasia pasiva y eutanasia activa. Aceptemos por tanto que el cambio vertiginoso de normas y valores dados los avances de la ciencia nos obliga a darnos cuenta de que hoy en día el fin de la vida está más que nunca confiado a la responsabilidad de los hombres, sin confundir autonomía con arbitrariedad.

En esa dirección apuntan las valiosas reflexiones de este libro, en un tema que ya no es posible resolver de un plumazo, con prohibiciones y sanciones, dado que cada vez seremos más los viejos y enfermos y las antiguas recetas no valdrán para nada.



viernes, 14 de julio de 2017

ESPIRITUALIDAD ¿RELIGION ASUNTO PRIVADO?

 Ana Azanza



Frente a manipulaciones espirituales y fundamentalismos varios de los que lamentablemente algo sé me propongo dar voz en este post a dos personajes que desde una perspectiva religiosa uno y una respectiva puramente secular el otro, me parecen marcan un camino hacia una "sana espiritualidad" o como quiera llamársele.

martes, 11 de julio de 2017

SALMERÓN Y LA "CONSILIENCIA"

Resultado de imagen de NICOLÁS salmerón
Nicolás Salmerón (1838-1908)

En su Prólogo al libro de Hermenegildo Giner[1] Filosofía y Arte (Madrid, 1878), Nicolás Salmerón comenta los méritos de la obra del hermano del fundador de la Institución Libre de Enseñanza: su sentido universal, la indagación reflexiva y sistemática, y la profesión de la ciencia como maestra de la vida.

En el contexto del krausismo español de la época, defiende a este frente a quienes “se satisfacen con aprender motes para librarse de estudiar las cosas”. Escribe Salmerón que, al contrario que el dogmatismo escolástico, anclado en un saber osificado y formulario, que no respeta la libertad de pensamiento y conciencia sin los cuales es imposible el progreso de las ciencias[2], Sanz del Río, el introductor del krausismo en España, no uniformó mentes ni se precipitó en conclusiones, aunque merece ser considerado maestro del “sistema de la conciencia”, pues siguiendo una “disciplina de la idealidad” no formó sabios presumidos, sino diligentes investigadores, siendo así iniciador de nuestro renacimiento filosófico: “sólo pueden los soberbios vituperar lo que no alcanzan a concebir”. 

Admite Salmerón, eso sí, que nuestro genio nacional propende a una idealización fantástica[3]. Y es de suponer que incluyera ya en esta “idealización fantástica” al propio krausismo, pues el amigo almeriense de Sanz del Río y Francisco Giner de los Ríos evolucionó hacia el positivismo[4].

Interesa reseñar aquí como Salmerón se declara partidario de lo que hoy se llama consiliencia, de la reunificación de las dos culturas, la de letras y la de ciencias, partidario de la unidad del conocimiento. Es decir, el intelectual almeriense está a favor de una reflexión filosófica que tenga en cuenta el saber probado de la ciencia, así como a favor de una ciencia que no se desvincule de la reflexión ética y estética; en la línea de un pensar que busque la unidad indivisa de la realidad, superando el dualismo que ha hecho hostiles a Física y Metafísica, superando el dualismo entre empirismo e idealismo, entre objetivismo y subjetivismo. Y esto por un motivo de peso: pues del fondo de la experimentación brotan datos especulativos y también la especulación filosófica necesita conocer los datos de la observación y la experimentación naturalista.

Nicolás Salmerón muestra talento profético cuando fija el punto de concierto entre los saberes, o consiliencia, en el conocimiento del cerebro, en lo que él llama Psicología fisiológica y nosotros llamamos hoy Neurociencias.

También ensalza el interés didáctico y educativo de la obra de Hermenegildo Giner de los Ríos que prologa, ya que busca encarnar la verdad en la virtud en vez de esterilizarla con intelectuales abstracciones. Y es que la formación interna del espíritu no se logra sin el arte.

Como afirmó Schopenhauer, todo lo físico es al propio tiempo metafísico. Hay continuidad entre lo de abajo y lo de arriba, el cuerpo y el espíritu. Así, la evolución de lo inconsciente debe explicar la producción de la conciencia en el mundo. Dos hechos encuentra Salmerón innegables al respecto:

1. La correspondencia entre el sistema nervioso –particularmente el cerebro- y los grados y funciones de la conciencia.

2. El hecho de que no somos conscientes (“conscios”) de todo el alma.

Salmerón da pruebas de un optimismo racionalista, idealista: la razón “inside” en el fondo de todo mecanismo natural y es fundamento de sus relaciones esenciales. No extrañe por ello que entienda la filosofía como búsqueda, en el mundo de la conciencia, de los principios de la razón, y como una interrogación por las leyes de la vida racional.

Por conocimiento define Salmerón la compuesta interior relación de presencia e intimidad, siendo pues la unidad que la verdad exige no una hipóstasis trascendental, sino una relación de comunión inmanente entre lo conocido y el que conoce, entre objeto y sujeto, una relación de sustantiva presencia objetiva y auténtica e íntima recepción subjetiva. 

No hay pues una división radical entre objeto y sujeto como han pretendido el materialismo y el espiritualismo. No es el espíritu el que conoce, sino todo el hombre en su unidad metafísica y en su concreción física, que son inseparables.

Apuntando hacia una concepción monística del mundo y del humano Nicolás Salmerón se opone a todo dualismo. No cabe pensar ya la fuerza como abstracción de la materia; son la misma cosa. Contra el dualismo cita tres hechos: los reflejos, los instintos y la inspiración. Y añade como mérito de Hermegildo su consideración de la Ética como parte de la Biología.

En torno a esos tres hechos antes señalados ofrezco aquí el texto del que fue catedrático de Metafísica en la Universidad de Madrid y Presidente de la I República durante mes y medio (1873), cargo político al que renunció por problemas de conciencia ante la firma de unas condenas a muerte.

“Notaremos tres puntos capitales desconocidos e inexplicables por el tradicional dualismo: los movimientos reflejos, cuya faz interna o espiritual y consiguiente carácter teleológico confirman, desde las funciones más elementales de los animales interiores hasta las más complejas y elevadas del espíritu humano, la indisoluble composición de lo físico y lo psíquico, a la par que autorizan a distinguir, pero sin separar, el elemento inconsciente y el elemento consciente en la actividad anímica; el instinto, que partiendo de impulsos nativos, adaptándose al medio ambiente, desarrollándose y aún modificándose con el hábito y extendiéndose desde las más rudimentarias necesidades de la vida física hasta las más elevadas aspiraciones del orden moral, acusa la acción inconsciente y concreta del todo en el individuo; y por último, la inspiración, que brotando del seno misterioso del espíritu se encarna en el genio, y engendra los reveladores y profetas de todos los tiempos, y hace lucir el Deum passus est [sic] en horas solemnes de la historia”.

Notas

[1] Hermenegildo Giner de los Ríos (Cádiz 1847- Granada 1923)  fue pedagogo, jurista y político español, vinculado a la Institución Libre de Enseñanza que fundó su hermano Francisco.
[2] Salmerón refiere a “el fatal legado de la imposición dogmática con que el catolicismo ha petrificado la conciencia”, y opone, a la letra muerta del dogma, los métodos de investigación y la autonomía de la conciencia “que hace de la ley que halla en sí misma divino dictado”: “por el verbo de sus obras le conoceréis”.
[3] Para una formidable idealización o sublimación, y consciente de que es una “idealización fantástica” léanse los grandes tratados de Juan Larrea, sobre todo La espada de la paloma y Razón de ser, donde apuesta poéticamente por una tercera Edad del espíritu, en cuya realización cabe al idioma y la cultura españolas un papel protagonista y heroico.
[4] Salmerón, hijo de un médico liberal y afiliado al Partido Democrático permaneció cinco meses encarcelado por sus ideas políticas junto a Pi y Margall en 1867, bajo el reinado de Isabel II.

jueves, 6 de julio de 2017

EL MAGO DEL NORTE Y EL DESCENSO DE LA PALABRA

Crítica de la Ilustración y filosofía del lenguaje
en Johann George Hamann




“Así, también nosotros, entonces, habiendo ascendido al monte de la Transfiguración divina, podemos contemplar las vestiduras de la Palabra, es decir, las palabras de las Escrituras y los elementos visibles de la creación, vestiduras brillantes y gloriosas en sus respectivas enseñanzas acerca de Ella”
San Máximo el Confesor


Introducción

El objetivo de este trabajo es presentar, a modo de introducción, algunos de los puntos fundamentales de la obra del filósofo alemán Johann George Hamann (1730-1788). Se trata de un autor poco o mal conocido por el público culto en general, pues incluso en el ámbito académico es pasado por alto o se lo estudia muy rápidamente y sin profundizar en sus textos. Las traducciones de su obra a nuestra lengua son escasas y apenas es posible encontrar unos pocos textos introductorios. Se lo ve a menudo como una figura excéntrica que desentonaba con el ambiente cultural de su época, un pensador polémico que se atrevió a cuestionar a Kant sin molestarse en comprenderlo, un filósofo mediocre, un irracionalista, un conservador reaccionario, una rara avis en el Siglo de las Luces. 

Sin embargo, ninguno de estos epítetos le hace justicia, y aunque actualmente pueda pasar casi inadvertido, lo cierto es que su obra no dejó indiferentes a quienes conformaban los círculos intelectuales de su tiempo. Ejerció una influencia notable y decisiva en la formación del movimiento literario, estético y filosófico Sturm und drang, nacido como respuesta al estéril racionalismo especulativo de la Ilustración, así como también en el Romanticismo posterior. Fue leído y admirado por autores de la talla de Herder, Jacobi, Humboldt, Goethe, Schelling y Kierkegaard, entre otros.

sábado, 10 de junio de 2017

FUTURO DE LAS MUJERES



Alain Badiou, a quien estimo como uno de los filósofos vivos más potentes, no deja de sorprender en esta conferencia abordando el tema de la mujer.

Llegó al asunto  a través de su cuestionamiento sobre los “hijos” y la desorientación que les afecta en la actualidad. El asunto de los hijos varones  a raíz de diversos hechos de sociedad que ellos protagonizan, fracaso escolar, incidentes en barrios obreros, bandas, radicalización religiosa….hizo que se planteara y ¿qué pasa hoy con las hijas?
Sin duda el estatus de la hija ha cambiado radicalmente en muy pocos años. Sobre todo si comparamos como hace Badiou la sociedad tradicional, en la que la hija se limitaba a esperar la meta del matrimonio, con la sociedad contemporánea, en la que el matrimonio ha dejado de ser la “salida” femenina por excelencia.


Como en ciertas novelas de ciencia ficción de las que a veces hemos hablado, Badiou también atisba el advenimiento de la “sociedad de las mujeres”, competitivas, trabajadoras, responsables, dedicadas y mujeres desde siempre, parece que pueden comerse el mundo. Lo demuestran algunos ejemplos de chicas hijas de familias inmigrantes que han llegado a lo más altgo. Por ejemplo la ex ministra de Educación con Hollande, Vaud Belkacem, hija de un obrero marroquí. Y en territorios más cercanos, sabemos que entre nuestros alumnos hijos de inmigrantes más chicas que chicos tienen éxito en la escuela y se agarran a lo académico como a una tabla de salvación que las saque de un medio familiar machista y tradicional, que las infravalora cuando no las hace víctimas de muy malos tratos.

Resultado de imagen de najat vallaud-belkacem
Najat Vaud Belkacem
Ignoro si esas predicciones sobre el triunfo de lo femenino se cumplirán. Me avergüenzo tras escuchar a Badiou de haber puesto de ejemplo a mis alumnos de Ciudadanía las mujeres triunfantes hoy en política, economía, banca. No son los mejores ejemplos de mujer “emancipada”, porque en realidad sólo demuestran que son capaces de llevar a cabo la cartilla del capitalismo explotador mundial mejor que los propios varones. A conservadoras de lo que  hay no nos gana nadie.
Sin embargo otro tipo de mujer es posible, más respetuosa y menos explotadora de los recursos y de sus semejantes. Por ahí va la utopía propuesta. Y un deseo final de Alain Badiou: hacen falta mujeres filósofas

¿Es la mujer un concepto de la filosofía? se pregunta Badiou. Para comprender la exposición es recomendable conocer su ontología expuesta en El ser y el acontecimiento, una ontología matemática de altos vuelos que aclara sus disquisiciones sobre el Uno y el Dos y lo que hay entre ambos.

lunes, 5 de junio de 2017

EL CREDO DE ERICH FROMM

EL CREDO DE ERICH FROMM

Lo he encontrado en Las cadenas de la ilusión del que estimo capítulo central “El inconsciente social”, gran descubrimiento de Freud y sobre todo de Marx.

 Resultado de imagen de LaS CADENAS DE LA ILUSIÓN

Explica en qué pararon esos dos pensamientos radicales y humanistas en sus inicios. Como tantas grandes ideas que ha parido la humanidad degeneraron en ideología, nada liberador destino.

A pesar de esos avatares Fromm tiene fe y esperanza en que la humanidad pueda salir del atolladero en el que se hallaba cuando escribió este volumen. Plena guerra fría, ¿cuál de los dos apretaría antes el botón desencadenando el infierno? Imposible saberlo, se conocían las posibles consecuencias, extinción y destrucción.

Han pasado más de 50 años de aquello pero el credo me parece que sigue siendo válido, guía posible para no perderse en elucubraciones:

“Creo que el hombre es producto de la evolución natural; que forma parte de la naturaleza y que sin embargo la trasciende por estar dotado de raciocinio y conciencia.

Creo que la esencia humana es discernible. Sin embargo esta esencia no es una sustancia que caracterice al hombre a lo largo de toda la historia. La esencia del hombre consiste en la mencionada contradicción inherente a su existencia y tal contradicción le obliga a reaccionar para tratar de resolverla. El hombre no puede permanecer neutral pasivo frente a esa dicotomía existencial. Por el mero hecho de ser humano, la vida le plantea un problema: cómo vencer esa disociación entre sí mismo y el mundo exterior a fin de poder llegar a experimentar unión y concordia con respecto a sus semejantes y a la naturaleza. El hombre tiene que resolver este problema en todos los momentos de su vida. No sólo –y ni siquiera en primer término- mediante pensamientos y palabras, sino por su modo de actuar.

Creo que existe un número limitado y discernible de respuestas al interrogante de la existencia y sin embargo sólo hay dos categorías básicas de respuestas. En una el hombre intenta reencontrar la armonía con la naturaleza mediante la regresión a una forma prehumana de existencia, eliminando sus cualidades específicas, el raciocionio y el amor. En la otra, su meta es el pleno desarrollo de sus potencialidades humanas, hasta lograr una nueva armonía con su prójimo y con la naturaleza.

Creo que la primera solución está condenada al fracaso, conduce a la muerte…La segunda respuesta exige la eliminación de la codicia y el egocentrismo; requiere disciplina, voluntad, respeto hacia quienes nos muestren el camino. Y aunque esta es la solución más difícil, es la única que no está predestinada al fracaso. De hecho aun antes de que la meta final se alcance, la actividad y el esfuerzo invertidos en conseguirla producen un efecto unificador e integrador que intensifica las energías vitales del hombre.

Creo que la alternativa fundamental del hombre es la elección entre la vida y la muerte. Todo acto implica tal elección. El hombre es libre de hacerla, pero su libertad es limitada. Existen muchas condiciones favorables y desfavorables que interfieren… Al hombre le corresponde ampliar el margen de libertad, fortalecer las condiciones que conducen a la vida por encima de las que conducen a la muerte… La vida significa cambio constante, nacimiento continuo. La muerte significa dejar de desarrollarse, osificación, repetición. El triste destino de muchos es no llevar a cabo la elección, no están ni muertos ni vivos, la vida se les vuelve un lastre, una actividad sin propósito…
 Resultado de imagen de erich fromm

Creo que ni la vida ni la historia tienen un significado último que a su vez confiera significado a la vida del individuo, o que justifique su sufrimiento... Ninguna deidad salva o condena al hombre, tanto si está cubierta con vestiduras teológicas como filosóficas o históricas. Sólo el hombre puede encontrar una meta para su vida y los medios que le permitan realizarla. No podrá encontrar la salvación en una respuesta eterna o absoluta, pero puede luchar por obtener un grado de intensidad, profundidad y nitidez en sus experiencias que le proporcione la fortaleza para vivir sin ilusiones y para ser libre.

Creo que nadie puede salvar a su prójimo eligiendo por él. Lo único que un hombre puede hacer es mostrarle las alternativas de forma fraternal y veraz pero sin sentimentalismo ni ilusión. El enfrentamiento con las verdaderas alternativas puede despertar todas las energías ocultas en una persona…

Creo que existen dos formas de llegar a la elección del bien. La primera es la del deber y la obediencia a los mandamientos morales. Este camino puede resultar eficaz pero a lo largo de miles de años sólo una minoría ha cumplido los Mandamientos. El otro camino es educarse en hacer lo que es bueno, positivo o correcto y en sentir bienestar al hacerlo. No me refiero al placer sino a una vitalidad exaltada a través de la cual confirmo mis fuerzas y mi identidad.

Creo que educar significa situar a la juventud frente a lo mejor de la herencia de la especie humana. Pero, aun cuando una gran parte de esa herencia esté expresada en palabras no podrá ser efectiva a menos que esas palabras se hagan realidad en la persona del profesor  en la práctica y en la estructura de la sociedad. Sólo cuando la idea se materializa en el ser humano es capaz de influir en el hombre, la idea que se queda en palabras sólo podrá cambiar las palabras.

Creo en la perfectibilidad del hombre. Significa que el hombre puede alcanzar su meta, pero no quiere decir que tenga que alcanzarla. SI el individuo no elige la vida y se desarrolla se volverá destructivo, un cadáver viviente. La maldad y la pérdida de uno mismo son tan reales como la bondad y la conciencia de estar vivo.

Creo que sólo excepcionalmente un hombre nace santo o criminal… En consecuencia los factores más importantes para la evolución del individuo son la estructura y valores de la sociedad en que ha nacido.

Creo que la sociedad ejerce una doble función, inhibidora y de estimulación. Sólo colaborando con otros y sólo en el proceso de trabajo, el hombre puede desarrollar su potencial, sólo puede crearse a sí mismo  a través del proceso histórico. Pero hasta el momento presente casi todas las sociedades han servido a los intereses y propósitos de unos pocos que han utilizado a muchos….esos pocos usaron el poder para embrutecer e intimidar a la mayoría, y a sí mismos…Sólo cuando los propósitos de la sociedad sean idénticos a los propósitos de la humanidad, la sociedad dejara de invalidar al hombre y de estimular su maldad.

Creo que todo hombre representa la humanidad. Somos diferentes en cuanto a inteligencia, salud, talento…Sin embargo todos somos uno. Todos somos santos y pecadores, adultos y niños, y nadie es superior o juez de los demás. Todos hemos sido despertados con Buda, crucificados con Cristo, y todos hemos robado y matado con Genghis Khan…

Creo que el hombre sólo puede vislumbrar la experiencia del hombre universal mediante la realización de su individualidad y nunca reduciéndose a sí mismo al común denominador abstracto…

Creo que el Mundo Único que está emergiendo sólo podrá llegar a existir si logra nacer un Hombre nuevo…que se considera ciudadano del mundo cuya lealtad se prodiga en la raza humana y en la vida, no en cualquier fragmento aislado de una y otro, un hombre que ama a su país porque ama la humanidad, y cuyo juicio no está deformado por lealtades tribales.

Creo que el crecimiento del hombre es un proceso de nacimiento continuo, de continuo despertar. Habitualmente estamos adormilados, apenas lo suficientemente despiertos para vivir, que es la única tarea importante de un ser vivo.

Creo que el desarrollo del hombre durante estos últimos cuatro mil años de historia es verdaderamente aterrador, Su razonamiento ha evolucionado…pero en el momento mismo de su máximo triunfo, cuando ya estaba en los umbrales de un nuevo mundo ha sucumbido ante el poder de las cosas y las organizaciones que él mismo ha creado. Ha convertido la producción y la distribución en su nuevo ídolo…Se enorgullece de su poder a fin de ocultar su bancarrota humana.

Creo que la única fuerza capaz de salvarnos del autoaniquilamiento es la razón, la capacidad de reconocer la irrealidad de la mayoría de las ideas sostenidas por el hombre y de penetrar en esa realidad envuelta por innumerables capas de engaño y falsas ideologías.

Creo que la razón no podrá salvarnos a menos que el hombre tenga fe y esperanza… Verdaderamente donde no exista la fe en el hombre, la fe en las máquinas no nos salvará de desaparecer, muy al contrario ese tipo de fe no hará sino acelerar el final.

Creo que el reconocimiento de la verdad no es esencialmente una cuestión de inteligencia sino de carácter. El elemento más importante es el valor de decir no, de desobedecer los mandatos del poder y de la opinión pública, de despertar del sueño y volverse humano, de despertar y sacudirse la sensación de impotencia y futilidad. Eva y Prometeo son los dos grandes rebeldes cuyos delitos liberaron a la humanidad. 

Creo en la libertad, en el derecho del hombre a ser él mismo, de afirmarse y luchar contra todos aquellos que traten de impedirle que sea él mismo. La libertad es mucho más que la ausencia de opresión, es la libertad para ser mucho en lugar de tener mucho.

Creo que uno de los errores más desastrosos de la vida social e individual consiste en dejarse atrapar por alternativas de pensamiento estereotipadas.

Creo que el hombre debe librarse de las ilusiones que lo esclavizan y lo paralizan, que debe adquirir conciencia de su realidad interior y exterior para poder crear un mundo que no necesite ilusiones.

….

Si todos perecemos en un holocausto nuclear no se deberá a que el hombre no fue capaz de volverse humano, ni a que era inherentemente malo, se deberá a que el consenso de la estupidez le ha impedido ver la realidad y actuar de acuerdo con la verdad.


lunes, 17 de abril de 2017

LA CONCEPCIÓN ESTRUCTURISTA DEL SER HUMANO Y EL PROBLEMA DE LA RESURRECCIÓN Y LA INMORTALIDAD DEL ALMA.



Xavier Zubiri, cristiano intelectualmente comprometido con la ciencia de su siglo, se enfrentó con la dificultad de conciliar su fe con su concepción del ser humano como unidad estructural de cuerpo y psique, entendida esta unidad no como la adición de dos sustancias, el cuerpo y el alma, sino como estricta unidad psico-órgánica.

viernes, 14 de abril de 2017

CRANEO CARTESIANO



LOS HUESOS DE DESCARTES

Dos afirmaciones del autor Russell Sharto filósofo de formación aunque dedicado al periodismo pueden servir para introducir el comentario a este libro titulado “Los huesos de Descartes”.
Por una parte nos dice: “Descartes puede considerarse no solo del padre de la filosofía moderna sino en muchos aspectos importantes el de la cultura moderna y más adelante, a través de la exportación de sus ideas, el padre de la gran cultura mundial.”

sábado, 8 de abril de 2017

SOLEDAD NO ES AISLAMIENTO


En una de sus disertaciones se preguntaba Gadamer (*) si el aislamiento es un síntoma de autoenajenación. Seguramente, el aislamiento como soledad no buscada, no querida, como abandono de los amigos, como abandono de Dios. Ese abandono que expresó Cristo en sus últimas palabras en la cruz. 

Gadamer ve una íntima relación, en toda experiencia religiosa, entre el abandono del otro y el abandono de Dios, pues el mandato cristiano ve juntos el amor del prójimo y la relación con Dios. También cita en su apoyo la sabiduría pagana de Eurípides: "Abrazar a los amigos, esto es Dios". Holderlin le llamó "la esfera comunitaria que Dios es". Los cultos se rinden en fraternidades, en cofradías, mejor que en sectas. Pero también en el cristianismo conocemos la soledad del devoto, la del monje, la del cartujo, la del anacoreta, que remite a la soledad del Hijo de Dios. También está la soledad del penitente que en las procesiones de Semana Santa se aísla eventualmente del tiempo y del espacio común y corriente con su capirote y su máscara.

domingo, 12 de marzo de 2017

EL FRACASO DE LA FILOSOFÍA INCOMPRENSIBLE

nzz.ch

Por la traduccion Ana Azanza 

Richard David Precht habla del presente: «La Filosofía tiene por delante una nueva edad de oro»

Claudia Mäder
Entrevista 19.11.2016
El filósofo alemán Richard David Precht sondea la delgada línea entre el sentido profundo y el débil y explica para qué sirve la reflexión sobre la vida en tiempos de crisis.


«Philosophie heisst, dem Leben einen Sinn geben.» - David Precht Philosoph, Talkshow-Gast, Dozent und Bestsellerautor (Bild: PD)

«Filosofía significa dar un sentido a la vida» - David Precht
Filósofo, presentador, profesor
y autor de bestsellers (Imagen: PD)