Siempre he admirado a Felix
Mendelssohn, el genial pianista y compositor del Romanticismo. Mi estima por él
se acrecentó cuando descubrí que, más que nadie en su época, reivindicó la
memoria de Bach cuando ya no era más que un viejo maestro de los tiempos
olvidados. Después llegó la sorpresa: Felix tenía una hermana, Fanny, con tanto
o más talento que él para la interpretación y la composición y de la que, sin
embargo, nunca antes había oído yo hablar. Y, finalmente, me embargó el
desconcierto al saber que Felix, ya encumbrado como figura capital de la música
del siglo XIX, no hizo nada para que el público pudiese conocer la obra de su
hermana, a la que tanto quería y valoraba como artista. Una paradoja difícil de
resolver, acerca de la relación entre la condición femenina y la creatividad
artística, vertebra la historia del arte en Occidente. Fanny Mendelssohn, quizá
más que ninguna otra compositora, padeció dolorosamente sus agudas
contradicciones. Vamos a intentar arrojar algo de luz sobre este enigma, al
tiempo que descubrimos datos sobre la interesante vida y obra de esta música
apasionada e injustamente desconocida.
El futuro hunde sus raíces en una historia natural (antropología) y en una historia del espíritu (psicología). En este blog reflexionamos sobre los vínculos y los desencuentros entre esos dos polos, en dirección a una anhelada armonía que unifique felizmente lo que somos. No sólo aquello de que estamos hechos, sino aquello a lo que aspiramos soñando y obrando.
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viernes, 27 de diciembre de 2013
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