Ana Azanza
Una civilización que se aleja y desconoce el poder de la naturaleza va camino de la enfermedad, de la patología social generalizada. Es lo primero que he pensado tras ver los efectos que la simple presencia de un caballo entrenado y preparado para ello tiene no sólo sobre las personas enfermas sino incluso en el ambiente del hospital. El equipo médico de la unidad de cuidados paliativos, médicos, enfermeras, personal sanitario reconocen que la visita de Peyo, el caballo medicina, federa, une, tranquiliza y serena. Paradójicamente el animal rehumaniza el ambiente del hospital.
Una civilización que se aleja y desconoce el poder de la naturaleza va camino de la enfermedad, de la patología social generalizada. Es lo primero que he pensado tras ver los efectos que la simple presencia de un caballo entrenado y preparado para ello tiene no sólo sobre las personas enfermas sino incluso en el ambiente del hospital. El equipo médico de la unidad de cuidados paliativos, médicos, enfermeras, personal sanitario reconocen que la visita de Peyo, el caballo medicina, federa, une, tranquiliza y serena. Paradójicamente el animal rehumaniza el ambiente del hospital.