lunes, 26 de agosto de 2013

MATERIA Y ESPIRITU EN LA ERA DE LA GLOBALIZACION

Autora: Ana Azanza 

Recupero esta conferencia magistral de Luc Ferry. Fue ministro de Educación, muy poco tiempo, y es un republicano de derechas. Esta adscripción también me agrada particularmente porque entre nosotros "republicano" y "de derechas" parecen dos términos irreconciliables. La república la vemos prácticamente como idéntico a revolución. Nos han educado de esa forma, y es fruto de una larga historia de la que he escrito en otros lugares.
Me agrada especialmente escucharle porque es un hombre comprometido con los valores republicanos que entiendo significan nada más y nada menos que el ejercicio de la responsabilidad con respecto a los asuntos de interés común en un país.

Por otra parte resulta ameno y utiliza un lenguaje sencillo, lleno de expresiones típicas que le dan mucho color a la exposición. Habiendo sido un autor que ha pasado por la Escuela Normal Superior, el nido de formación de la alta intelectualidad, tiene mérito, al menos yo se lo veo, el hecho de que sea capaz de ponerse al nivel del común de los mortales. Todo ello después de haber hechos sus correspondientes sacrificios en forma de libro a la deidad Heidegger y los demás autores del panteón filosófico del siglo XX.

Habla primero de la crisis. Se pone la gorra de improvisado economista para ello. Reconoce que no es su especialidad. Su tesis es que la crisis está originada en la economía real, porque determinados líderes mundiales “discurrieron” que una forma de estimular el crecimiento de la economía norteamericana era el endedudamiento de los hogares de las clases medias. En un segundo tiempo la crisis se habría hecho financiera, al crear productos que escondían en su interior cuál regalos envenenados, los préstamos difíciles de devolver firmados por “los pobres”.

No puedo ponerme esa gorra de economista ni en broma. Desconozco los intríngulis del problema. Luc Ferry da por sentado que la economía capitalista global es “indesmontable”.

Me interesa más y me ha parecido verdaderamente ilustrativa la explicación que da del origen de la globalización actual. Sobre todo me parece plausible y muy bien argumentado el origen de los problemas educativos que nos acechan. Establece dos etapas que se relacionan respectivamente como tesis y antitesis. La primera sería la de la revolución científica que va de la mano con la Ilustración, y sus sueños de felicidad para el mundo entero. Dice Luc Ferry que el discurso científico fue el primer discurso global de la historia y que gracias a las escuelas ese discurso se ha podido extender por todo el planeta. Sólo el eurocentrismo nos lleva a pensar que un primer discurso global habría sido la religión cristiana. En el fondo de países como la India o China sigue sin saberse nada de Jesús. Pero la ciencia ha llegado a todas partes.

La antitesis de esa primera etapa sería el capitalismo global en el que actualmente vivimos. El capitalismo global nos pone frente a una realidad totalmente distinta que se caracteriza por la competitividad. El problema es que “ser competitivo” para los países y para las empresas es una cuestión no opcional, sino de supervivencia. Y aquí está parte de la interpretación filosófica del asunto, el mundo esta hoy movido por las causas eficientes y no por las finales. Es decir, mucha competitividad desencadena mucha innovación como única forma de salir a flote. Pero el resultado acaba siendo que corremos mucho sin saber adónde, “dans le brouillard”, dice Ferry.

Esta sería la primera de las tres consecuencias de la globalización, hemos perdido los fines. En tiempos el fin era el progreso de la humanidad entera, progreso material y científico que traería la felicidad a todos. No sé hasta que punto estas ideas ilustradas calaron en algún momento en nuestro país. Me parece que nunca llegaron a ser asimiladas más que por un muy reducido grupo de notables españoles. Entre otros motivos históricos bien conocidos, ser vecinos de Francia y vernos obligados a rechazar al invasor en nombre de la tradición era empezar con mal pie para la idea del progreso de la humanidad en el imaginario del pueblo español. Tenemos unas tradiciones muy bien conservadas que hacen la delicia de propios y extraños, pero a la hora del civismo y determinados valores se echa en falta una pizca de ilustración del pueblo y en las élites. Se podría decir más pero lo dejo en ese punto para no desviarme.

La segunda consecuencia de la economía competitiva globalizada es que hemos perdido el control de la historia. Luc Ferry expresa en repetidas ocasiones su escepticismo con respecto a la regulación del capitalismo. Describe su experiencia en el Foro social de Porto Alegre donde fue enviado por el presidente Chirac e insiste en que le parecieron unos personajes muy simpáticos pero fuera de la realidad. En esto habría que recordar a Ferry que suelen ser las gentes que están fuera de la realidad las que marcan el camino del progreso, un poco de ilusión por un mundo más justo es necesario. Pero reconoce y por lo visto Chirac estaba de acuerdo en que los “altermondialistes” ponían el dedo en la llaga de la situación actual, con todo su utopismo. Ahora bien, Ferry piensa que no hay “hombres malos” que tiran de los hilos de la economía mundial y que serían ellos los culpables de la actual situación. El problema es la mercantilización del mundo y su logica ciega.

La tercera consecuencia y en esta parte es donde el estudio del origen de la situación actual me ha resultado más interesante es lo que él llama las “contradicciones culturales de los hombres de derechas”. Aquí es donde surge el problema de la educación. Se detiene morosamente en explicar el movimiento de la vida de bohemia, descrita por un alemán instalado en París, Henri Murguer que escribió “Scènes de la vie de Bohème” en 1848. De aquí surgió toda una corriente de escritores, pintores, artistas que se divertían siendo pobres y burlándose de los burgueses. Desconozco el origen de la palabra “filisteo” para referirse a los llamados “burgueses” que llevan una vida ordenada, basada en la comodidad, en hacer dinero y en hacer del arte algo entretenido, un pasatiempo que en el fondo no se entiende.

Hay una relación dialéctica interesante entre esos bohemios que se burlaban con gracia de la sociedad bien ordenada y los burgueses. Ferry pone en esa relación el origen de nuestras dificultades actuales con la educación. En este punto se entretiene en una descripción muy pintoresca e ilustrativa con ejemplos gráficos de cómo ha cambiado el mundo en el curso de su propia vida.
Se pueden ver la antigua escuela en la película de Topaze a la que se refiere, en algún extracto como este que debe ser un conocido pasaje para todos los franceses.



. Y el  contraste con el “estado de la cuestión” que hace Begodo en “Entre les murs”.




Pero cómo explica, los bohemios han sido los “engañados” de la historia, ahorro la expresión malsonante que usa Luc Ferry, mientras que los burgueses han salido ganando. El capitalismo global se ha adueñado de la innovación constante predicada de manera burlona por los bohemios, y para funcionar, necesita que la sociedad rompa con los valores tradicionales.
Es el nudo del problema. Y que él explica con mucha gracia, “cuántos más valores espirituales tiene una persona, menos necesita comprar cosas absurdas”. Pero por otra parte el capitalismo sólo funciona si la gente no para de comprar cosas absurdas.

Parece que pone el acento en que son los jóvenes los que han perdido los valores tradicionales, no estoy segura y tal vez no sea verdad. Mi idea es que los jóvenes reflejan lo que los mayores les damos. Se echa la culpa a menudo de la crisis educativa a los alumnos y él pone un ejemplo muy gráfico sobre la pérdida de las buenas maneras. Pero es lógico suponer que los alumnos son y aprenden en gran parte lo que los mayores les enseñamos. A mi modo de ver el problema seríamos los adultos que no sabemos hacer frente en nuestras propias vidas al modo consumista de vivir.

De ello da cuenta una frase que también se ha hecho célebre en Francia pronunciada por Patrick Le Lay el antiguo PDG de TF1, esta cadena de televisión alcanzó las mayores cotas de audiencia presidida por Patrick Le Lay. La frase en cuestión es que su trabajo como jefe de una de los canales más vistos consistía en "facilitar a las empresas el tiempo disponible del cerebro humano". Facilitando el entretenimiento se pone el cerebro a punto de relajación para no poder resistirse a las tentaciones publicitarias.

Muy agudo Luc Ferry al criticar mayo del 68, no hubo revolución política, sólo una revolución de los valores llamados "societales", el hombre unidimensional de Marcuse que ha perdido las trabas, es el objetivo de la publicidad. No hubo revolución política y la prueba es que las grandes figuras de los años 90 y 2000 en Francia ya estaban en los 60, Miterrand y Chirac. Para que especificar en el caso de nuestro país, en el que muchas de las grandes figuras de la democracia habían crecido a la sombra del "régimen anterior".

Por todo ello sigue planteada la necesidad de un cambio, aunque según Ferry, no vamos a poder pintar "toda la economía de verde" en un minuto, es decir, hacer a todas las empresas ecologistas, y el decrecimiento no es una alternativa seria.

De ahí la gran cuestión del final que dejo para quien quiera disfrutar de esta conferencia en directo.



miércoles, 21 de agosto de 2013

Walter Benjamin: Cuerpo y alma mezclados hasta el vértigo

Autora: Ana Azanza 


El título del post lo tomó prestado del autor de este libro magnífico sobre uno de los escritores que parecen haberse puesto de moda en algunos círculos. A lo mejor me he enterado tarde de la moda, pero me es igual. He disfrutado de esta lectura a tope, reído y llorado y me he emocionado con una persona que vivía la vida "en otra onda" diferente a la frecuencia ordinaria.


Bruno Tackels, dramaturgo y ensayista belga, es el autor del libro“Walter Benjamin. Una vida en los textos” editado en 2009 en francés y en 2012 en español en la universidad de Valencia.
Benjamin es un autor enigmático y difícil, nada “conceptualizable”  ni clasificable, al que había conocido antes de este libro por las “Las Tesis sobre la historia” que de él edita y comenta Reyes Mate.





Tackels ha dedicado otros dos libros a Benjamin. Ignoro cuántas obras se han escrito sobre la vida y obra de este genio de la escritura, pero el sólo hecho de que Tackels haya dedicado 20 años a leer a Benjamin, me parece una buena carta de presentación para la solvencia del libro.

Hace un recorrido estrictamente cronológico en la vida del escritor, que empezó en 1892 en el seno de una familia judía acomodada en Berlín y terminó en septiembre de 1940, en la ratonera que supuso para él intentar abandonar la Francia ocupada por los nazis para entrar en la España de Franco con el propósito de viajar a América. La fecha de la muerte, un baile entre el 24 y el 25 de septiembre, el hecho de que sus huesos depositados “provisionalmente” en el cementerio de Port Bou nunca pudieron ser rescatados y repatriados, añaden o muestran la sinuosidad, lo inaprensible, lo fragmentario de un escritor que sin duda tenía una inteligencia y una sensibilidad fuera de lo común. Por si fuera poco se ve que las autoridades municipales de Port Bou  no estaban puestas en nombres germánicos y creyeron que el apellido era el nombre. Con lo cual en la lápida y en los documentos figurara como sr. Walter, Benjamin. Tras la lectura de esta obra intuyo que el equívoco no le hubiera molestado.

El libro es denso y  extenso. Pocas cosas se habrá dejado su autor en el tintero. No sólo se limita a la biografía entrelazada con la composición de sus escritos y viceversa. Al final del libro vienen unas notas de lectura sobre los 10 ensayos más destacados del berlinés. Tackels se resistía a escribir esta obra porque al propio Benjamin le parecía que la biografía del escritor no debía figurar, y se burló del que osó “biografiar” a Kafka. Pero en este caso vida y obra están tan entrelazadas que ha hecho bien en desoír el principio benjaminiano. Además una particularidad de Benjamin captada maravillosamente por el ensayista es que, nos hable de lo que nos hable, y los temas de Benjamin son un auténtico bazar, siempre sale a relucir el hombre que fue este desarraigado de la vida. El mismo desarraigo lo colocó en una especie de posición elevada sobre la sociedad que ya la quisieran para sí muchos de los autores contemporáneos que lo entendieron a medias y lo amaron a medias. Me refiero en especial a sus compañeros de la Escuela de Frankfurt, Horkheimer y Adorno.

Tackels se hace eco de que las mismas personas que en vida no le comprendieron, las visiones de Benjamin no eran visibles ni audibles cuando las formuló por eso le cuadra el nombre de profeta, se apresuraron a homenajearlo unos cuantos años después de su muerte. Nadie como Benjamin ha sufrido el saqueo, la cita sin autor. Hay mucha desvergüenza intelectual por el mundo.
Benjamin que vió y descuartizó como nadie el “mito del progreso” cuando todos corrían como locos tras él, incluidos algunos de los más conspicuos intelectuales contemporáneos, se ha visto también barrido por ese viento de la historia. Eso dice Tackels, por el uso fraudulento que se ha hecho de él. Pero pienso que en eso se equivoca el belga, él mismo es un ejemplo de que todavía se puede respirar como dice ese viento de libertad y apertura mental, de desconcierto que producen los textos benjaminianos. A pesar de la mercantilización que nos domina, siempre hay rendijas por las que se cuela ese viento fresco del espíritu libre, como lo fue el de Benjamin.

Tras conocer todos los malos pasos y dificultades que tuvo para sobrevivir de los que no dejo de hacer materiales para una obra asombrosa, me he planteado que Benjamin, como ángel que era hubiera necesitado otro ángel que se ocupara de él, siguiéndolo a distancia pero vigilando para que no cayera en los diversos hoyos que se encontró. Bertolt Brecht le ofreció su casa en Dinamarca, los de Frankfurt le contrataron para que pudiera escribir algún tiempo, Hannah Arendt como prima política también se preocupó de que se publicaran algunos inéditos y fue capaz de llamar por su nombre a los amigos que no se comportaron como tales hasta el final. Scholem desde Jerusalén fue amigo y corresponsal hasta el último momento, a pesar de algunos desencuentros normales cuando la gente se aprecia. Pero no fue suficiente.

Su existencia fue desastrosa, como corresponde a su descomunal inteligencia. Nacido en una familia de comerciantes, será incapaz de preservar su herencia intelectual y material. Si su padre había hecho negocios con las obras de arte, él se dedicó a coleccionarlas y admirarlas. Benjamin además de escritor y filósofo, lector infatigable, viajero empedernido, fue coleccionista, empezando por una de tarjetas postales. Para alguien que se pasó gran parte de su vida sin domicilio fijo no era la afición más cómoda. Estudiante brillante, su tesis no fue comprendida por sus maestros y de ahí que lo excluyeran de los círculos académicos. Radical en su pensamiento no le encajaba ninguna etiqueta, kantismo, positivismo, formalismo lógico...En el terreno afectivo se metió en relaciones triangulares y amores desgarrados que como dice el biógrafo fueron el método infalible para asegurarse la soledad y el abandono. Igual de incapaz para comprometerse políticamente, siempre veía los límites de cualquier proyecto y comprendió que las ideas se quiebran cuando las usan los hombres.

Su devoción por la ciudad de París, por la que se sintió deslumbrado desde su primera visita en 1913 y que le inspiraría una obra tan preciosa como el Libro de los Pasajes se convirtió en una trampa mortal. De haber tenido una pizca de sentido práctico hubiera comprendido antes que no podía quedarse por más tiempo en la ciudad de la luz, que los nazis avanzaban. Pero fue incapaz de tomar esa decisión que en su momento a lo mejor le hubiera salvado la vida. Se vió atrapado se puede decir por su amor a la Biblioteca Nacional, en la que le gustaba leer y escribir y a las calles y gentes que le sirvieron para muchos de sus textos. Fue internado en un campo de trabajo en Nevers, y sólo las “influencias” de algunos escritores pudieron sacarlo de ahí. Pero la huida a pie por los Pirineos no salió bien.

La lógica de este libro sobre Benjamín es todo menos sistemática, no hay un sentido global de su vida ni hay un sentido global de su obra. La dispersión se impone. Tackels asegura que el género literario que más le cuadra es el ensayo, y este libro se puede ver como una colección de ensayos sobre los diferentes ensayos que escribió Walter Benjamin. Una lógica paradójica que ni acaba de unificar ni acaba de dispersar. La seducción de Benjamin es que va más allá una y otra vez.  Si nuestra lógica habitual, analítica, examinadora nos lleva a un callejón sin salida,  Benjamin ilumina, salta por encima de todas las tapias y de todos los obstáculos de lo cuadriculado. Es muy desconcertante. La verdad no es ni coherencia lógica, ni hechos, ni una mezcla de ambos, con Benjamin se tiene la impresión de sabor agustiniano de que la verdad es iluminación. La diferencia es que no se trata de una iluminación genérica, sin que en cada ocasión donde hay un obstáculo Benjamin ilumina.

Ya se trate de dialéctica, de materialismo, de la fotografía, del teatro, del intelectual, del progreso, del ritual, de la historia, del cine, del arte, de la poesía, de la guerra o de la paz, de Goethe, de París, de Berlín, de Baudelaire, de los ángeles o de los demonios, del aura, de la alegoría, de los sueños….Benjamin en sus ensayos tiene una chispa de luz que ilumina el camino, pero como rayo de luz potente deslumbra a la vez. No es fácil de entender, y a veces dudo de que se pueda entender. Muchos de los textos benjaminianos hay que saborearlos. En ese sentido recuerda un poco a la filosofía poética de María Zambrano, que también tiende a escaparse de los moldes habituales y que en el mismo sentido ha sido igual de incomprendida. 

El ensayista Tackels nos anima a descifrar su vida para comprender la nuestra. Benjamin no fue leído en su momento porque no era legible. Elabora un pensamiento cincelado de destellos poéticos, frases concisas y fulgurantes, chocantes que incluso enmascaran el sentido. Son como fragmentos de un cristal que reflejara el todo.
 Además de los escritos, Benjamin participó en programas de radio. Lamentablemente no se han conservado las grabaciones, aunque sí los guiones de los programas.
Poco comprensible, fragmentario, poco publicado en vida…. Benjamin lo tenía todo para que su obra se hubiera olvidado. Pero más vale tarde que nunca, Rolf Tiedemann publicó sus obras completas en los años 70 y acaba de hacer una revisión con una línea editorial algo más benjaminiana, que imagino significa más fragmentaria.

“Aventuras del alma, hay que salirse de los senderos trazados”, dice en uno de sus escritos más tempranos Diario de Wengen, “para atreverse a buscar en episodios aislados de la experiencia vivida, pragmática, común que nos acompaña la única clave y la única expresión esencial del pensamiento humano.”

Tras la guerra sólo Arendt, Scholem se acordaban de sus textos. Malraux y Bataille se ocuparon de darlo a conocer en Francia.

Al parecer Benjamin ya ha “polinizado” el mundo y este libro es un intento de ampliar el número de lectores. Conmigo lo ha conseguido.

De todos los ensayos benjaminianos, los que dedicó al lenguaje, al arte y el ensayo sobre la traducción son mis favoritos.

Un libro que no es ni para el tren, ni para leer “entre dos puertas” como dicen los franceses. Mejor llevárselo al campo y estarse una semana de retiro sumergidos en la vida y obra de un ser excepcional.



martes, 20 de agosto de 2013

La justicia con jota minúscula, Camus visto por Onfray

Autora: Ana Azanza 


Onfray atacó de nuevo tras el “escándalo” Freud al que ya nos referimos con este libro sobre Camus que todavía no he podido leer. Por supuesto sigue con su contrahistoria de la filosofía que debe de haber llegado a término. Tras el año dedicado al freudomarxismo, es decir, ya se sitúa en 1960 y del que también ha sacado un volumen, desconozco cuál es el plan que va a presentar en la Universidad popular de Caen para el curso próximo 2013-2014. 

Tras Camus ha explicado Onfray la vida y obra del marqués de Sade, el famoso marqués que en su momento fue ensalzado por su falta de moral y su ruptura de toda norma y cuyas hazañas han dado lugar al adjetivo "sádico". Un revolucionario en suma que Onfray se ocupa de mostrar que era un hombre al que no le importaba humillar y maltratar a los demás, en especial si eran mujeres de inferior clase social. Todo por su propio placer. Tal y como lo presenta me pregunto cómo se puede llegar a proponer a alguien carente de la mínima empatía como modelo ni de ruptura ni de liberalismo. Fue el poeta Apollinaire quien catapultó a imagen de demócrata, libertario....Pero Camus y Arendt se extrañaron cada uno por su parte de este ensalzamiento. Dejo a Sade para otro día.


He descubierto que su fama es tal que incluso ha conseguido que alguien escriba un libro sobre él y contra él. “Michel Onfray,une imposture intellectuele” Le acusan de maniqueismo, de no querer discutir con argumentos. También de pensador conservador aunque dice que es todo lo contrario. No me puedo detener en todas y cada una de las acusaciones, pero esta última no me parece justa. En lo que llevo leído y visto y desde aquí, no estoy en medio de los debates franceses sino un poco más lejos, me parece que si de algo no se le puede acusar es de esa tendencia política. Más justo me parece señalar su anarquismo, su posición antiinstucional, y en la medida en que muchos filósofos y pensadores de izquierdas franceses han sido "institucionales", por ejemplo, Sartre, tienen a Onfray enfrente. También acusan a Onfray de hacer comentario literario no filosófico.

 No sé qué pretenden decir con esta acusación, el método de Onfray me parece válido en la medida en que no se conforma con unas pocas páginas de un autor para intentar comprenderlo. Cada vez que ataca un autor lo ataca por entero: se lee las obras completas, la correspondencia, la biografía. Todo. Una inmersión en el filósofo para no dejar escapar ningún aspecto del personaje.

No me extraña que no quisiera debatir con Paraire, el autor del libro "antiOnfray" en un encuentro por sorpresa en Balma, Haute Garonne, en abril de 2013. El alcalde que contrató a ambos para una conferencia sobre Camus dice que ignoraba el libro que había escrito Paraire sobre la impostura de Onfray. Onfray reparte fama a los enemigos. 

Paraire dice que Onfray no tiene un sistema filosófico como pretende. Pienso que su objetivo no es construir un sistema filosófico. Más bien es un difusor y clarificador de la filosofía. Y no le importa sacar a relucir algunos trapos sucios celosamente guardados, como los que aparecen en el libro "Camus, l'ordre libertaire". Dichos trapos conciernen a Sartre y a Beauvoir y sus nada claras posiciones en la segunda guerra mundial durante la ocupación. Más luego cierto desprecio del filósofo institucional y reconocido, Sartre, por el "filósofo para bachiller" como algún ilustrado académico de segunda fila, designó a Camus, premiado con el Nobel en 1957.

Por lo visto Camus juega el papel de texto obligatorio en lengua y literatura como entre nosotros Unamuno, Baroja o Eduardo Mendoza. Fácil de comprender, accesible al público juvenil. Onfray recalca la limpidez del compromiso de Camus con los desfavorecidos. Onfray se identifica sin duda y sin ocultarlo con el argelino "pied noir". Sus respectivas madres fueron limpiadoras y sus respectivos padres obreros agrícolas. La madre de Camus era analfabeta. Es algo de lo que Onfray presume, y lo lleva como un honor, un origen humilde que no le ha impedido acceder a la alta cultura filosófica. 

Si Freud es en palabras de Onfray un personaje detestable del que se han dicho muchas cosas buenas, Camus es lo contrario un personaje admirable del que se han dicho muchas cosas malas. La parte política de la recuperación de Camus por Onfray se refiere al retrato que hizo Sartre de él, como un filósofo defensor del régimen colonial francés en Argelia. 
Camus existencial, Sartre existencialista. Descripción despiadada del "complejo de profesor" (8.00) que tenían Sartre y Beauvoir y de su existencia burguesa, reglando su vida según las vacaciones escolares. ¿Cómo distinguir un profesor de filosofía de un filósofo? otra buena estocada de Onfray a Sartre: El hombre del compromiso que nunca se comprometió.

Camus anticolonialista, antifascista, que nunca se puso de ejemplo. Dió clases a los niños judíos en Orán cuando estaba prohibido que fueran a la escuela, escribió en los tiempos de Vichy en revistas "resistentes". Por tuberculoso no se le permitió entrar en la carrera de la enseñanza. Gracias a una beca pudo estudiar en la universidad de Argel. Si Sartre desde pequeño, por su medio familiar, "sabía" que algún día sería famoso, Camus se sentirá extranjero en el gran mundo de la cultura. Otra identificación de Onfray con Camus. Una vez más comprobamos que la justicia no es para predicarla con jota mayúscula, sin para procurarla con j minúscula. Sartre y Camus ofrecen ejemplos de ambos comportamientos.

La germanofilia de muchos filósofos franceses del siglo XX es una enfermedad que no contrajo Camus. No entró en el juego de la invención de palabras extrañas en el intento de traducir los oscuros conceptos heideggerianos creando neologismos imposibles. Onfray recuerda la larga serie de filósofos franceses desde Montaigne que han escrito simple y llanamente. De todas formas si Onfray se queja de la fascinación de sus compatriotas por Alemania en lo filosófico, debería de saber que la fascinación de los alemanes por Francia no es menor. Hay una relación amor-odio entre estos dos grandes países europeos digna de examen y que ha concluido por dar lugar a la Unión Europea de nuestros dolores después de al menos tres graves conflictos. Pero en realidad Onfray se refiere sólo al encantamiento filosófico sobre todo ejercido por Heidegger y la Fenomenología.
Cuando se dicen cosas comprensibles la persona no puede ser inteligente, es el prejuicio compartido bastante ampliamente. Y Sartre echó en cara a Camus con frecuencia que "no había comprendido". 

Después de Freud tenemos otro rey desnudado por Onfray. Camus se tomaba en serio las palabras y no está de acuerdo con las propuestas surrealistas de André Breton, ni como "metáfora" tiene sentido decir que el acto surrealista sería disparar en la calle a la gente. Las palabras tienen un peso, llegan lejos y tienen sus efectos.
Explicación del "individualismo altruista" de Camus. Estamos solos viviendo nuestra vida, aunque amemos mucho a otra persona no vivimos sus enfemedades ni sus alegrías. La vida es de cada cual. Somos en grupo la suma de individuos y el grupo jamás "nos trasciende" como una especie de entidad flotante sobre todos. Pero al mismo tiempo el individuo tiene el sentido de la justicia, de la libertad, que los regímenes políticos no aplasten a los ciudadanos. En aquellos tiempos de la guerra fría Camus quería el sentido de la libertad que faltaba en la Unión Soviética  y el sentido de la justicia que faltaba en Estados Unidos. Rechazó los socialismos apoyados en la dialéctica que justifican los males presentes en vistas al bien futuro. La utopía que nunca llega.
El socialismo de Camus es un socialismo libertario que se identifica con los republicanos españoles vencidos, con la CNT, con los derrotados en la Comuna de París. Onfray explica que Marx se impuso en la Internacional como si él fuera la máxima y mayoritaria expresión del socialismo. El socialismo de Camus está más por el mutualismo, la autogestión, es de tipo proudoniano. Ese socialismo libertario fue masacrado en Francia en su momento y en España durante la guerra civil, con la extinción del POUM, me parece, así como con la desaparición de los anarquistas que tuvieron una presencia considerable a principios del siglo XX. Los que no creen en el poder del estado llevan las de perder.


Personalmente el toque de Camus que me ha llegado gracias a este retrato es el apoyo que dió a los republicanos españoles exiliados, por ejempo cuando fue a recoger el Nobel llevaba una distinción que le habían dado los españoles en vez de la legión de Honor que también poseía por sus hechos en la guerra. Era un modo de apoyar una causa perdida.
Aleccionante final sobre "perdón" y "justicia" tras la segunda guerra mundial. Aquí querríamos al menos la verdad. ¿Cómo realizar la justica y cambiar el orden del mundo sin cortar cabezas? 

Al final me doy cuenta de que la deriva de la exposición es más política que espiritual-corporal, pero me parece igualmente digno de atención este vídeo.

Para redondear, este verano y de manera al parecer fortuita, se ha encontrado una carta de Camus a Sartre y Beauvoir en las páginas de un libro comprado a un coleccionista. La carta va sin fecha y parece ser de la época en la que todavía se llevaban bien, entre 1943 y 1948. En septiembre se celebra en Lourmarin una exposición con motivo del centenario de su nacimiento .


lunes, 29 de julio de 2013

UNA CRÍTICA AL MULTICULTURALISMO




Escrito por Luis Roca Jusmet


  Criticar el multiculturalismo significa problematitzar dos cuestiones : En primer lugar la operatividad teórica de la noción de multiculturalidad para entender la sociedad contemporánea. En segundo lugar la propuesta política que hay detrás de la defensa del multiculturalismo.

  Pero voy a  aclarar cuál es la perspectiva a partir de la que orientaré la reflexión crítica, puesto que sólo podemos hacer una crítica si tenemos un criterio y quiero que éste sea explícito. Esta perspectiva es filosófica, lo cual quiere decir para mí que está orientada por la investigación de la verdad y del bien, sin mayúsculas ( no pueden tener un carácter absoluto) pero con determinación, es decir, sin perderse en un relativismo que acaba diluyendo cualquier afirmación. Hay un primer criterio epistemológico que es lo del realismo crítico, que por cierto formula muy bien uno de los autores que inspiran este texto, que es Kwame Antonthy Appiah. Este filósofo considera que aunque hay que mantener la idea de una realidad independiente del conocimiento, es la naturaleza del tema del cual hablamos el que nos trae a una posición realista o nominalista. y que justamente el problema de las identidad hay que abordarlo de manera nominalista. Y es nominalista en el sentido que, al margen de que nuestra identidad individual es real, todas las otras identidades ( las particulares y las universales) se basan en clasificaciones que son posibles pero no son necesarias. Es decir, que sin ser arbitrarias, sí son convencionales ( son productos del acuerdo, aunque estén basados en elementos comunes que representan propiedades reales ) pero con elementos subjetivos ( porque en última instancia hay un elemento fundamental en las identidades colectivas que es el de la identificación).

domingo, 21 de julio de 2013

HANNA ARENDT Y LA CRISIS DE LA EDUCACION



 Escrito por Luis Roca Jusmet
 



Hanna Arendt tiene un interesante artículo sobre la crisis de la educación. Lo escribe en 1958, pero me parece que tiene una gran actualidad. Actualidad quiere decir que nos permite pensar el presente. No quiero recetas, quiero material para pensar lo actual. Este breve pero condensado texto de Hanna Arendt nos lo facilita.
 Para la filósofa alemana hay tres causas que explican la crisis del sistema educativo ( ella se refiere al de USA, que como sabemos se ha globalizado).
 La primera es consecuencia de lo que ella califica como la desaparición de la autoridad en el mundo moderno. El mundo moderno no es lo mismo que la época moderna. El mundo moderno aparece, para hanna Arendt, desde la explosión de la bomba atómica. Autoridad quiere decir reconocimiento. Los niños y los adolescentes no reconocen a los adultos como una autoridad, como alguién que está por encima de ellos porque está formado y ellos no. Como no reconocen la autoridad se constituyen en un grupo con sus propia dinámica y sus propios líderes y opiniones. Esto lleva, dice, a la tiranía de la mayoría. No hay criterio, solo hay fuerza. Y tiene más fuerza el que tiene la mayoría, aunque no tenga razones. Es lo que Aristóteles llamaba la demagogia. Aquí hay que constatar, dice Hanna Arendt, como la emancipación de los niños y de los adolescentes la tercera gran emancipación de los últimos tiempos, pero que se ha de valorar de manera contraria que los anteriores. la emancipación de los trabajadores y de la mujer tienen un sentido positivo, liberador. Son emancipaciones reales en el sentido que se rompen unas cadenas. Pero la emancipación de los niños es mortífera : para ellos mismos y para el mundo. Se pierde la tradición, pero no entendida de manera inmovilista, sino como como continuidad abierta a la transformación. La cultura es una herencia y sin la autoridad del pasado no hay cultura posible. Quizás este sea el efecto negativo de un movimiento juvenil tan ambiguo y ambivalente como el que tuvo como síntoma más claro el Mayo del 68.
 La segunda es el dominio de la pedagogía, entendida como ciencia de la educación. la pedagogía como un supuesto saber de los que saben como eneñar cualquier cosa. Enseñar es un procedimiento que apodemos aplicar a cualquier contenido. Quizás la versión más radical de este planteamiento sea el Maestro ignorante defendido por Jacques Rancière. El maestro es el que domina la voluntad, no la inteligencia, el que es capaz de motivar, no de enseñar. Hoy se habla de enseñar competencias ( antes se ddecía procedimientos). Para Hanna Arend, en cambio, el maestro es aquel que ama lo que sabe y que desea transmitirlo. El maestro es conservador porque es el portador de la cultura, que debe ser ser primero asimilada y luego transformada. 
 No se trata de enseñar a ser crítico y creativo. Por lo menos habría que matizar mucho estas afirmaciones. Se trata de enseñar a formarse un criterio y solo después se puede y debe ser crítico. Se trata de recibir y una vez asimilado lo que nos enseñan se puede ser capaz de aportar algo nuevo. Pero el sentido crítico y la creatividad exigen un largo esfuerzo de asimilación. 

lunes, 15 de julio de 2013

TIEMPO Y SUJETO


 

  Escrito por Luis Roca Jusmet




El tiempo no existe ¿ o sí ?. Es un concepto muy ambiguo. Existen los procesos que conforman la realidad. Cuando el gran científico Illya Prigogine habla de la flecha del tiempo se refiere a los procesos irreversibles del mundo físico. La vida es un proceso irreversible, que se va construyendo en el devenir. Si lo pensamos atentamente es muy enigmático. Einstein decía que el tiempo no existía porque el mundo físico no era un proceso. A Einstein le gustaba Parméndides, que como el Vedanta, hablaba de una Realidad Absoluta. Los acontecimientos son entonces la percepción humana y relativa de esta realidad absoluta. Schopenhauer también lo afirmaba. Discutía con Popper sobre el tema. Popper era más heraclitiano. Más chino también podríamos, decir porque en China siempre se entendió la realidad como un proceso de transformaciones.


sábado, 15 de junio de 2013

LA COOPERACIÓN Y RECONOCIMIENTO CONTRA EL INDIVIDUALISMO COMPETITIVO



 Escrito por Luis Roca jusmet

En contra de lo que muchos creen el neoliberalismo no es sólo una opción económica y política. El neoliberalismo es la propuesta de una forma de vida en la que uno autogestiona su propia vida, es el empresario de sí mismo que debe competir con los otros. Esta propuesta es atractiva y la izquierda no debe combatirla con un comunitarismo que niegue la libertad individual, la capacidad creativa del individuo respecto a su propia vida. Pero hay que desmontar el mito del individuo independiente, capaz de casi todo y para él que el otro es un obstáculo o un rival. Primero porque la independencia es una ilusión. Los individuos necesitamos a la sociedad y a los otros, somos producto de una sociedad y no somos nada sin los otros, sin los bienes y los recursos producidos. Segundo porque los otros son un elemento fundamental para nuestro bienestar. Esto ya lo supo ver un liberal como John Stuart Mill. Lo que se trata no es de contraponer desde la izquierda un comunitarismo al individualismo liberal. Lo que se trata es buscar el equilibrio entre el yo y el otro, entre nosotros y los demás. Cornelius Castoriadis reividnicaba la autonomía del individuo y la autogestión de la colectividad. Hay que ver como se concreta pero es un buen planteamiento.