martes, 20 de agosto de 2013

La justicia con jota minúscula, Camus visto por Onfray

Autora: Ana Azanza 


Onfray atacó de nuevo tras el “escándalo” Freud al que ya nos referimos con este libro sobre Camus que todavía no he podido leer. Por supuesto sigue con su contrahistoria de la filosofía que debe de haber llegado a término. Tras el año dedicado al freudomarxismo, es decir, ya se sitúa en 1960 y del que también ha sacado un volumen, desconozco cuál es el plan que va a presentar en la Universidad popular de Caen para el curso próximo 2013-2014. 

Tras Camus ha explicado Onfray la vida y obra del marqués de Sade, el famoso marqués que en su momento fue ensalzado por su falta de moral y su ruptura de toda norma y cuyas hazañas han dado lugar al adjetivo "sádico". Un revolucionario en suma que Onfray se ocupa de mostrar que era un hombre al que no le importaba humillar y maltratar a los demás, en especial si eran mujeres de inferior clase social. Todo por su propio placer. Tal y como lo presenta me pregunto cómo se puede llegar a proponer a alguien carente de la mínima empatía como modelo ni de ruptura ni de liberalismo. Fue el poeta Apollinaire quien catapultó a imagen de demócrata, libertario....Pero Camus y Arendt se extrañaron cada uno por su parte de este ensalzamiento. Dejo a Sade para otro día.


He descubierto que su fama es tal que incluso ha conseguido que alguien escriba un libro sobre él y contra él. “Michel Onfray,une imposture intellectuele” Le acusan de maniqueismo, de no querer discutir con argumentos. También de pensador conservador aunque dice que es todo lo contrario. No me puedo detener en todas y cada una de las acusaciones, pero esta última no me parece justa. En lo que llevo leído y visto y desde aquí, no estoy en medio de los debates franceses sino un poco más lejos, me parece que si de algo no se le puede acusar es de esa tendencia política. Más justo me parece señalar su anarquismo, su posición antiinstucional, y en la medida en que muchos filósofos y pensadores de izquierdas franceses han sido "institucionales", por ejemplo, Sartre, tienen a Onfray enfrente. También acusan a Onfray de hacer comentario literario no filosófico.

 No sé qué pretenden decir con esta acusación, el método de Onfray me parece válido en la medida en que no se conforma con unas pocas páginas de un autor para intentar comprenderlo. Cada vez que ataca un autor lo ataca por entero: se lee las obras completas, la correspondencia, la biografía. Todo. Una inmersión en el filósofo para no dejar escapar ningún aspecto del personaje.

No me extraña que no quisiera debatir con Paraire, el autor del libro "antiOnfray" en un encuentro por sorpresa en Balma, Haute Garonne, en abril de 2013. El alcalde que contrató a ambos para una conferencia sobre Camus dice que ignoraba el libro que había escrito Paraire sobre la impostura de Onfray. Onfray reparte fama a los enemigos. 

Paraire dice que Onfray no tiene un sistema filosófico como pretende. Pienso que su objetivo no es construir un sistema filosófico. Más bien es un difusor y clarificador de la filosofía. Y no le importa sacar a relucir algunos trapos sucios celosamente guardados, como los que aparecen en el libro "Camus, l'ordre libertaire". Dichos trapos conciernen a Sartre y a Beauvoir y sus nada claras posiciones en la segunda guerra mundial durante la ocupación. Más luego cierto desprecio del filósofo institucional y reconocido, Sartre, por el "filósofo para bachiller" como algún ilustrado académico de segunda fila, designó a Camus, premiado con el Nobel en 1957.

Por lo visto Camus juega el papel de texto obligatorio en lengua y literatura como entre nosotros Unamuno, Baroja o Eduardo Mendoza. Fácil de comprender, accesible al público juvenil. Onfray recalca la limpidez del compromiso de Camus con los desfavorecidos. Onfray se identifica sin duda y sin ocultarlo con el argelino "pied noir". Sus respectivas madres fueron limpiadoras y sus respectivos padres obreros agrícolas. La madre de Camus era analfabeta. Es algo de lo que Onfray presume, y lo lleva como un honor, un origen humilde que no le ha impedido acceder a la alta cultura filosófica. 

Si Freud es en palabras de Onfray un personaje detestable del que se han dicho muchas cosas buenas, Camus es lo contrario un personaje admirable del que se han dicho muchas cosas malas. La parte política de la recuperación de Camus por Onfray se refiere al retrato que hizo Sartre de él, como un filósofo defensor del régimen colonial francés en Argelia. 
Camus existencial, Sartre existencialista. Descripción despiadada del "complejo de profesor" (8.00) que tenían Sartre y Beauvoir y de su existencia burguesa, reglando su vida según las vacaciones escolares. ¿Cómo distinguir un profesor de filosofía de un filósofo? otra buena estocada de Onfray a Sartre: El hombre del compromiso que nunca se comprometió.

Camus anticolonialista, antifascista, que nunca se puso de ejemplo. Dió clases a los niños judíos en Orán cuando estaba prohibido que fueran a la escuela, escribió en los tiempos de Vichy en revistas "resistentes". Por tuberculoso no se le permitió entrar en la carrera de la enseñanza. Gracias a una beca pudo estudiar en la universidad de Argel. Si Sartre desde pequeño, por su medio familiar, "sabía" que algún día sería famoso, Camus se sentirá extranjero en el gran mundo de la cultura. Otra identificación de Onfray con Camus. Una vez más comprobamos que la justicia no es para predicarla con jota mayúscula, sin para procurarla con j minúscula. Sartre y Camus ofrecen ejemplos de ambos comportamientos.

La germanofilia de muchos filósofos franceses del siglo XX es una enfermedad que no contrajo Camus. No entró en el juego de la invención de palabras extrañas en el intento de traducir los oscuros conceptos heideggerianos creando neologismos imposibles. Onfray recuerda la larga serie de filósofos franceses desde Montaigne que han escrito simple y llanamente. De todas formas si Onfray se queja de la fascinación de sus compatriotas por Alemania en lo filosófico, debería de saber que la fascinación de los alemanes por Francia no es menor. Hay una relación amor-odio entre estos dos grandes países europeos digna de examen y que ha concluido por dar lugar a la Unión Europea de nuestros dolores después de al menos tres graves conflictos. Pero en realidad Onfray se refiere sólo al encantamiento filosófico sobre todo ejercido por Heidegger y la Fenomenología.
Cuando se dicen cosas comprensibles la persona no puede ser inteligente, es el prejuicio compartido bastante ampliamente. Y Sartre echó en cara a Camus con frecuencia que "no había comprendido". 

Después de Freud tenemos otro rey desnudado por Onfray. Camus se tomaba en serio las palabras y no está de acuerdo con las propuestas surrealistas de André Breton, ni como "metáfora" tiene sentido decir que el acto surrealista sería disparar en la calle a la gente. Las palabras tienen un peso, llegan lejos y tienen sus efectos.
Explicación del "individualismo altruista" de Camus. Estamos solos viviendo nuestra vida, aunque amemos mucho a otra persona no vivimos sus enfemedades ni sus alegrías. La vida es de cada cual. Somos en grupo la suma de individuos y el grupo jamás "nos trasciende" como una especie de entidad flotante sobre todos. Pero al mismo tiempo el individuo tiene el sentido de la justicia, de la libertad, que los regímenes políticos no aplasten a los ciudadanos. En aquellos tiempos de la guerra fría Camus quería el sentido de la libertad que faltaba en la Unión Soviética  y el sentido de la justicia que faltaba en Estados Unidos. Rechazó los socialismos apoyados en la dialéctica que justifican los males presentes en vistas al bien futuro. La utopía que nunca llega.
El socialismo de Camus es un socialismo libertario que se identifica con los republicanos españoles vencidos, con la CNT, con los derrotados en la Comuna de París. Onfray explica que Marx se impuso en la Internacional como si él fuera la máxima y mayoritaria expresión del socialismo. El socialismo de Camus está más por el mutualismo, la autogestión, es de tipo proudoniano. Ese socialismo libertario fue masacrado en Francia en su momento y en España durante la guerra civil, con la extinción del POUM, me parece, así como con la desaparición de los anarquistas que tuvieron una presencia considerable a principios del siglo XX. Los que no creen en el poder del estado llevan las de perder.


Personalmente el toque de Camus que me ha llegado gracias a este retrato es el apoyo que dió a los republicanos españoles exiliados, por ejempo cuando fue a recoger el Nobel llevaba una distinción que le habían dado los españoles en vez de la legión de Honor que también poseía por sus hechos en la guerra. Era un modo de apoyar una causa perdida.
Aleccionante final sobre "perdón" y "justicia" tras la segunda guerra mundial. Aquí querríamos al menos la verdad. ¿Cómo realizar la justica y cambiar el orden del mundo sin cortar cabezas? 

Al final me doy cuenta de que la deriva de la exposición es más política que espiritual-corporal, pero me parece igualmente digno de atención este vídeo.

Para redondear, este verano y de manera al parecer fortuita, se ha encontrado una carta de Camus a Sartre y Beauvoir en las páginas de un libro comprado a un coleccionista. La carta va sin fecha y parece ser de la época en la que todavía se llevaban bien, entre 1943 y 1948. En septiembre se celebra en Lourmarin una exposición con motivo del centenario de su nacimiento .


lunes, 29 de julio de 2013

UNA CRÍTICA AL MULTICULTURALISMO




Escrito por Luis Roca Jusmet


  Criticar el multiculturalismo significa problematitzar dos cuestiones : En primer lugar la operatividad teórica de la noción de multiculturalidad para entender la sociedad contemporánea. En segundo lugar la propuesta política que hay detrás de la defensa del multiculturalismo.

  Pero voy a  aclarar cuál es la perspectiva a partir de la que orientaré la reflexión crítica, puesto que sólo podemos hacer una crítica si tenemos un criterio y quiero que éste sea explícito. Esta perspectiva es filosófica, lo cual quiere decir para mí que está orientada por la investigación de la verdad y del bien, sin mayúsculas ( no pueden tener un carácter absoluto) pero con determinación, es decir, sin perderse en un relativismo que acaba diluyendo cualquier afirmación. Hay un primer criterio epistemológico que es lo del realismo crítico, que por cierto formula muy bien uno de los autores que inspiran este texto, que es Kwame Antonthy Appiah. Este filósofo considera que aunque hay que mantener la idea de una realidad independiente del conocimiento, es la naturaleza del tema del cual hablamos el que nos trae a una posición realista o nominalista. y que justamente el problema de las identidad hay que abordarlo de manera nominalista. Y es nominalista en el sentido que, al margen de que nuestra identidad individual es real, todas las otras identidades ( las particulares y las universales) se basan en clasificaciones que son posibles pero no son necesarias. Es decir, que sin ser arbitrarias, sí son convencionales ( son productos del acuerdo, aunque estén basados en elementos comunes que representan propiedades reales ) pero con elementos subjetivos ( porque en última instancia hay un elemento fundamental en las identidades colectivas que es el de la identificación).

domingo, 21 de julio de 2013

HANNA ARENDT Y LA CRISIS DE LA EDUCACION



 Escrito por Luis Roca Jusmet
 



Hanna Arendt tiene un interesante artículo sobre la crisis de la educación. Lo escribe en 1958, pero me parece que tiene una gran actualidad. Actualidad quiere decir que nos permite pensar el presente. No quiero recetas, quiero material para pensar lo actual. Este breve pero condensado texto de Hanna Arendt nos lo facilita.
 Para la filósofa alemana hay tres causas que explican la crisis del sistema educativo ( ella se refiere al de USA, que como sabemos se ha globalizado).
 La primera es consecuencia de lo que ella califica como la desaparición de la autoridad en el mundo moderno. El mundo moderno no es lo mismo que la época moderna. El mundo moderno aparece, para hanna Arendt, desde la explosión de la bomba atómica. Autoridad quiere decir reconocimiento. Los niños y los adolescentes no reconocen a los adultos como una autoridad, como alguién que está por encima de ellos porque está formado y ellos no. Como no reconocen la autoridad se constituyen en un grupo con sus propia dinámica y sus propios líderes y opiniones. Esto lleva, dice, a la tiranía de la mayoría. No hay criterio, solo hay fuerza. Y tiene más fuerza el que tiene la mayoría, aunque no tenga razones. Es lo que Aristóteles llamaba la demagogia. Aquí hay que constatar, dice Hanna Arendt, como la emancipación de los niños y de los adolescentes la tercera gran emancipación de los últimos tiempos, pero que se ha de valorar de manera contraria que los anteriores. la emancipación de los trabajadores y de la mujer tienen un sentido positivo, liberador. Son emancipaciones reales en el sentido que se rompen unas cadenas. Pero la emancipación de los niños es mortífera : para ellos mismos y para el mundo. Se pierde la tradición, pero no entendida de manera inmovilista, sino como como continuidad abierta a la transformación. La cultura es una herencia y sin la autoridad del pasado no hay cultura posible. Quizás este sea el efecto negativo de un movimiento juvenil tan ambiguo y ambivalente como el que tuvo como síntoma más claro el Mayo del 68.
 La segunda es el dominio de la pedagogía, entendida como ciencia de la educación. la pedagogía como un supuesto saber de los que saben como eneñar cualquier cosa. Enseñar es un procedimiento que apodemos aplicar a cualquier contenido. Quizás la versión más radical de este planteamiento sea el Maestro ignorante defendido por Jacques Rancière. El maestro es el que domina la voluntad, no la inteligencia, el que es capaz de motivar, no de enseñar. Hoy se habla de enseñar competencias ( antes se ddecía procedimientos). Para Hanna Arend, en cambio, el maestro es aquel que ama lo que sabe y que desea transmitirlo. El maestro es conservador porque es el portador de la cultura, que debe ser ser primero asimilada y luego transformada. 
 No se trata de enseñar a ser crítico y creativo. Por lo menos habría que matizar mucho estas afirmaciones. Se trata de enseñar a formarse un criterio y solo después se puede y debe ser crítico. Se trata de recibir y una vez asimilado lo que nos enseñan se puede ser capaz de aportar algo nuevo. Pero el sentido crítico y la creatividad exigen un largo esfuerzo de asimilación. 

lunes, 15 de julio de 2013

TIEMPO Y SUJETO


 

  Escrito por Luis Roca Jusmet




El tiempo no existe ¿ o sí ?. Es un concepto muy ambiguo. Existen los procesos que conforman la realidad. Cuando el gran científico Illya Prigogine habla de la flecha del tiempo se refiere a los procesos irreversibles del mundo físico. La vida es un proceso irreversible, que se va construyendo en el devenir. Si lo pensamos atentamente es muy enigmático. Einstein decía que el tiempo no existía porque el mundo físico no era un proceso. A Einstein le gustaba Parméndides, que como el Vedanta, hablaba de una Realidad Absoluta. Los acontecimientos son entonces la percepción humana y relativa de esta realidad absoluta. Schopenhauer también lo afirmaba. Discutía con Popper sobre el tema. Popper era más heraclitiano. Más chino también podríamos, decir porque en China siempre se entendió la realidad como un proceso de transformaciones.


sábado, 15 de junio de 2013

LA COOPERACIÓN Y RECONOCIMIENTO CONTRA EL INDIVIDUALISMO COMPETITIVO



 Escrito por Luis Roca jusmet

En contra de lo que muchos creen el neoliberalismo no es sólo una opción económica y política. El neoliberalismo es la propuesta de una forma de vida en la que uno autogestiona su propia vida, es el empresario de sí mismo que debe competir con los otros. Esta propuesta es atractiva y la izquierda no debe combatirla con un comunitarismo que niegue la libertad individual, la capacidad creativa del individuo respecto a su propia vida. Pero hay que desmontar el mito del individuo independiente, capaz de casi todo y para él que el otro es un obstáculo o un rival. Primero porque la independencia es una ilusión. Los individuos necesitamos a la sociedad y a los otros, somos producto de una sociedad y no somos nada sin los otros, sin los bienes y los recursos producidos. Segundo porque los otros son un elemento fundamental para nuestro bienestar. Esto ya lo supo ver un liberal como John Stuart Mill. Lo que se trata no es de contraponer desde la izquierda un comunitarismo al individualismo liberal. Lo que se trata es buscar el equilibrio entre el yo y el otro, entre nosotros y los demás. Cornelius Castoriadis reividnicaba la autonomía del individuo y la autogestión de la colectividad. Hay que ver como se concreta pero es un buen planteamiento.

martes, 11 de junio de 2013

SOBRE EL CONFLICTO Y SU RESOLUCIÓN




Escrito por Luis Roca Jusmet

  La editorial Sequitur recuperó hace unos años un breve estudio sobre el conflicto de un clásico de la sociología, Georg Simmel,  escrito en 1926. Lo cierto es que el tema del conflicto y de sus vías de resolución ha tenido un desarrollo teórico y práctico que hace que que el texto resulte, en cierto sentido, anticuado. Pero conceptualmente sigue teniendo mucho de aprovechable. El conflicto, para Simmel, aparece no sólo como un elemento indispensable de la vida social ( por la presencia inevitable del antagonismo) sino que puede tener un aspecto funcional y positivo.El conflicto es, en este sentido, una forma de socialización, ya que es una forma de relación que evita el dualismo, la separación. La unidad nunca es armónica, siempre presenta elementos de oposición y de vinculación, de atracción y de repulsión. Simmel, gran teórico de la ciudad señala que en la vida urbana tan necesario es lo que nos une como lo que nos separa, porque éste es el equilibrio que hace posible que la convivencia nos resulte soportable. La unidad es, por tanto, compleja y ambigua y no podemos entenderla en términos reales como contrapuesta al antagonismo. La concepción teórica que hay detrás es la ambivalencia del ser humano, tan lucidamente formulada por autores como Freud en El malestar de la cultura. Entre las variadas cuestiones que nos plantea Simmel está la de las causas del conflicto. Aquí se atreve adecuadanente a mezclar la psicología con la sociología. Recupera la imprescindible noción de pasiones humanas ( envidia, celos ), tan injustamente marginadas por los prejuicios de la sociología y psicología más positivista.  

sábado, 1 de junio de 2013

EL PLACER DE LEER A RICHARD SENNETT


Escrito por Luis Roca Jusmet





Artículo escrito por Luis Roca Jusmet


 Juntos. Rituales, placeres y política de cooperación

Richard Sennett

( traducción de Marco Aurelio Galmarini)
Barcelona : Anagrama, 2012

    Uno de los grandes ensayistas sobre la sociedad contemporánea es, sin duda, el sociólogo Richard Sennett. Nacido en Chicago el año 1943, forma parte de lo que podríamos llamar la sociología crítica. Me refiero a aquella que sin perder su base empírica se arriesga a definirse sobre los temas que aborda. Es, por otra parte, un pensador de izquierdas, aunque poco convencional, radical en la medida que buscar el fondo de las cuestiones y cuestiona los tópico, vengan de donde vengan. El declive del hombre público, escrita hace bastantes años, describió de manera muy precisa el proceso que en nombre de la defensa de lo privado estaban destruyendo el espacio público y empujando las relaciones sociales hacia una deriva narcisista. El tema lo redondeó Sennett con otros textos de la misma época como Vida urbana e identidad personal  y Narcisismo y cultura moderna.