El futuro hunde sus raíces en una historia natural (antropología) y en una historia del espíritu (psicología). En este blog reflexionamos sobre los vínculos y los desencuentros entre esos dos polos, en dirección a una anhelada armonía que unifique felizmente lo que somos. No sólo aquello de que estamos hechos, sino aquello a lo que aspiramos soñando y obrando.
viernes, 30 de mayo de 2014
EJERCICIOS ESPIRITUALES CON FOUCAULT Y SENECA
jueves, 22 de mayo de 2014
LA FUNCIÓN COGNOSCITIVA DEL SUEÑO EN LA EDAD MODERNA
sábado, 19 de abril de 2014
NECESIDADES DEL CUERPO Y DEL ALMA
Escrito por Ana Azanza
Se ha presentado en Madrid el libro de Silvia María Valls y Mailer Mattié titulado "Las necesidades terrenales del cuerpo y del alma. Inspiración práctica de la vida social", editorial La Caída, 2013. Ambas autoras dirigen el Instituto Simone Weil y comparten el interés por esta filósofa a través del Atlántico Silvia María Valls reside en el corazón de México y Mailer es una venezolana afincada en Madrid y voluntariamente apartada de la vida académica.
Lamentablemente no pude acudir al evento, pero Mailer Mattié ha tenido la gentileza de enviarme y dedicarme un ejemplar lo que le agradezco públicamente. Simone Weil de la que escribí hace no mucho nos ha unido virtualmente.
sábado, 12 de abril de 2014
LA MEMORIA VIVA
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| Viktor Hartmann |
Modest Mussorgsky, que era un compositor amateur, sentía una ímpetuosa pasión por la música de su tierra, y una feroz oposición contra toda regla compositiva impuesta por la academia. Cesar Cui, también compositor ruso, dijo de él que tenía un talento salvaje, rebelde a todo freno. Ambos formaron parte del famoso “Grupo de los Cinco”, junto a otras grandes luminarias musicales como Alexander Borodin, Nikolai Rimsky-Kórsakov, y el líder del grupo, Mili Balákirev. Entre 1856 y 1870 estos jovencísimos compositores, todos ellos de formación autodidacta, revolucionaron el panorama musical europeo desde San Petesburgo. Buscaban aprehender la esencia del alma rusa reelaborando los cantos populares y religiosos, las danzas cosacas y las leyendas y tradiciones de la vieja Rusia. Junto con Glinka, son los máximos exponentes del nacionalismo romántico ruso.
sábado, 22 de marzo de 2014
¿FISICA ANALOGICA O DIGITAL?
Escrito por Ana Azanza
Me ha impresionado este artículo del físico David Tong sobre los enigmas de la materia. Me ha parecido comprender donde está el asunto "rompecabezas", que si hoy es un asunto de la física teórica, en tiempos enfrentó a Aristóteles y los atomistas: ¿Continuidad o "discrecionalidad" de los elementos básicos que forman la materia y en última instancia el mundo? Tengo mi propia elección hecha. Al igual que en el debate entre filósofos analíticos y filósofos dialécticos de los años 70 en España, ya he decidido cuál es el campo que me convence.
Síntesis
Física análoga o digital
- La mecánica cuántica en su esencia es discreta, esto es la materia está dividida en porciones y es versátil. Sus ecuaciones describen magnitudes continuas. Las propiedades de todo el sistema causan valores discretos.
- Los defensores de la "digitalidad" argumentan que las magnitudes continuas vistas de más cerca son discretas, estarían en una malla fina como los píxeles de una pantalla que crean la ilusión de un continuo.
- Sin embargo la idea de un espacio discreto y granular contradice el hecho de la asimetría de las partículas elementales que giran a derecha e izquierda
¿LOS CUANTOS DAN SALTOS?
La teoría cuántica parece afirmar que la naturaleza se comporta de forma indeterminada. En algunas consideraciones vale el microcosmos valen las leyes continuas: el mundo funciona no analógica sino digitalmente.
Un antiguo enigma
Desde siempre existe un debate ente el planteamiento analógico y digital. Mientras los atomistas griegos describían la realidad formada por partículas discretas, Aristóteles (384 – 322 a. C.) la representaba como un continuo. En la era de Isaac Newton (1642 – 1726) los filósofos de la naturaleza oscilaban entre la teoría de las partículas discretas o las ondas continuas. En tiempos de Kronecker los atomistas John Dalton (1766 – 1844) y James Clerk Maxwell (1831 – 1879) así como el austríaco Ludwig Boltzmann (1844 – 1906) – dedujeron las leyes básicas de la química y de la termodinámica. Pero a muchos investigadores no les convencía la teoría atómica. El químico alemán Wilhelm Ostwald (1853 – 1932) objetó que las leyes de la termodinámica se refieren sólo a las magnitudes continuas como la energía. También la teoría electromagnética de Maxwell describe los campos eléctricos y magnéticos como continuos. En 1882 el joven Max Planck (1858 – 1947), que más tarde fundaría la teoría cuántica, sugirió que "si a pesar de todos los éxitos de la teoría atomista, no deberíamos abandonarla y decirnos por una teoría de la materia continua."Otro ejemplo lo proporciona el espectroscopio que analiza la absorción de la luz por la materia. Una clase determinada de átomo podría sólo emitir cierta longitud de onda que sería como una huella digital del átomo. Al contrario que en el caso de las huellas digitales humanas los espectros atómicos obedecen a reglas matemáticas determinadas en las que los números enteros juegan un papel decisivo. Los primeros intentos de aclarar la teoría cuántica, por parte del físico danés Niels Bohr (1885 – 1962), colocaron la "discreción" de las líneas del espectro en el centro de la atención.
Totalidad emergente
Pero Bohr no dijo la última palabra. El físico austríaco Erwin Schrödinger (1887 – 1961) desarrolló en 1925 otra planteamiento que se basa en un modelo de ondas. La ecuación que describe esas ondas cuánticas no contiene ningún número entero, sino cantidades continuas. Cuando la ecuación de Schrödinger es resuelta para un sistema especial ocurre una pequeña maravilla matemática. En el caso del átomo de agua un electrón gira alrededor de un protón en muy especiales circunstancias. Las órbitas discretas definen las líneas características del espectro. El átomo es como un órgano que produce una serie de sonidos aunque el aire se mueva continuamente. Al menos al átomo se le puede aplicar el dicho de Kronecker: Dios no hizo los número enteros, Hizo cantidades continuas y el resto resulta de la ecuación de Schrödinger.Un escéptico podría objetar que las leyes físicas contienen números enteros. Por ejemplo las leyes describen tres tipos de neutrinos, 6 de quarks, de cada uno de los cuales procede el supuesto color, etc. ¡Por todas partes hay números enteros! ¿Pero es esto cierto? Todos esos ejemplos dan el número de tipos de partículas en modelo estándar, y esa cantidad es matemáticamente difícil de precisar cuando las partículas interaccionan entre sí. Las partículas pueden transformarse unas en otras: un neutrón se transforma en un protón, un electrón y un neutrino. ¿Tendríamos que contar uno, tres o cuatro partículas? La afirmación de que hay tres tipos de neutrinos, 6 de quarks y así sucesivamente ignora las interacciones.
Otro ejemplo de número entero es el número de dimensiones del espacio que observamos, normalmente son 3. Pero el matemático Benoît Mandelbrot (1924 – 2010) advirtió de que no se puede dar un número entero para las dimensiones del espacio. La línea de costa de Gran Bretaña tiene algo así como una dimensión de1,3. Además en muchos planteamientos de una teoría física unificada, por ejemplo en la teoría de cuerdas, no están claramente definidas las dimensiones del espacio. Estas pueden originarse o desaparecer. Me atrevo a asegurar que en toda la física sólo hay un número entero, el uno. Porque las leyes físicas se refieren sólo a una dimensión del tiempo. Sin esa dimensión exacta la física me parece que se vuelve contradictoria.
Aunque en nuestras teorías al uso suponemos que la realidad es continua, muchos de mis colegas creen que subyace al continuo una realidad discreta como fundamento. Remiten a ejemplos de emergencia de lo continuo a partir de lo discreto. En el tamaño macroscópico de la experiencia cotidiana el agua en el vaso parece lisa y continua. Sólo a partir de una adecuada observación son visibles las partículas en que se descompone. ¿Podría un mecanismo parecido construir la base de la física? Quizás tras el campo continuo del modelo estándar, o incluso tras el espacio tiempo mismo, tendríamos que descubrir una estructura discreta.
Del cuanto al continuo
No conocemos la respuesta a esta pregunta, pero desde hace 40 años se intenta simular el modelo estándar en el ordenador y podríamos arriesgarnos a una conjetura. Para llevar a cabo tal simulación primero tendríamos que tomar ecuaciones para cantidades continuas y encontrar una fórmula discreta, a la que correspondieran los bits de información del ordenador. A pesar de esfuerzos de años nadie lo ha conseguido. Es uno de los problemas más importantes y menos mencionados de la física teórica.Los físicos han desarrollado una versión discreta de los campos cuánticos, la llamada teoría del "campo en red". Sustituye el espacio tiempo por un conjunto de puntos. Los ordenadores calculan valores para esos puntos, y representan así aproximadamente un campo continuo. El procedimiento tiene límites. La dificultad está en los electrones, quarks y otras partículas elementales, los llamados fermiones. Cuando un fermion gira 360 grados, de manera extraña ya no encontramos el mismo objeto, cuando gira 720 grados volvemos a ver el fermion Es una consecuencia de la estadística cuántica especial para esa partícula, el llamado principio de exclusión, que impide que dos electrones de un átomo coincidan en todos los números cuánticos. Esas partículas no se dejan por tanto clasificar en la misma red sin más. En los años 80 Holger Bech Nielsen del Niels-Bohr-Institut en Copenague y Masao Ninomiya del Instituto Okayama de física cuántica en Japón demostraron un famoso teorema según el cual es básicamente imposible "discrecionar" el tipo de fermion más simple.
Estos teoremas son tan fuertes como sus supuestos. En los 90 David Kaplan de la Universidad de Washington en Seattle, Herbert Neuberger de Rutger University en New Jersey y otros físicos consiguieron con diversos trucos colocar los fermiones en la red. Hay todas las teorías posibles sobre campos cuánticos, cada cual son sus tipos de fermiones, y hoy casi cualquier fermion se puede colocar en la red. Sólo para una clase particular de fermiones no funciona, y desgraciadamente a ella pertenece precisamente el modelo estándar. Podemos tratar con todos los tipos de fermiones hipotéticos salvo con los que existen realmente.
| Las manos no son "superponibles": quiralidad |
La quiralidad no es un defecto del modelo estándar que pudiera desaparecen en el marco de una teoría más profunda, es una parte esencial de la misma. A primera vista el modelo estándar que se basa en tres fuerzas parece una teoría cualquiera. Pero cuando se tiene en cuenta a los fermiones quirales, se muestra en toda su belleza. Aparece como un puzzle perfecto, cuyas tres piezas están unidas de una sola manera posible. La quiralidad de los fermiones se ocupa de que en el modelo estándar todo encaje.
Los investigadores no saben que deben pensar de nuestra incapacidad para simular el modelo estándar en el ordenador. Es difícil sacar conclusiones sólidas del fracaso en una cuestión. Probablemente se trata sólo de un enigma particularmente complicado que se espera resolver con procedimientos convencionales. Pero ciertos aspectos dicen lo contrario. Los obstáculos se deben a detalles matemáticos de topología y de geometría. Quizás la dificultad en colocar los fermiones en la red significa algo más importante: las leyes de la física en última instancia no son "discretas", no vivimos en una simulación computacional.
lunes, 10 de marzo de 2014
¿FUE EL MARXISMO HISTORICO UNA RELIGION?
sábado, 8 de marzo de 2014
Libros exhumados
Así fue como me encontré con materiales diversos. Algunos de los cuales, de tan irrelevantes que me resultan hoy, me llevaron sorprendido a preguntarme cómo pudieron llamarme la atención alguna vez. Otros, en cambio, me cautivaron tanto como la primera vez y releyendo ciertos pasajes tuve que hacer fuerza para no leerlos enteros, pues la tiranía del 'tiempo' no me permitía hacerlo. Entre los que me atraparon, se cuentan, entre otros, dos de los cuales quiero hacer un brevísimo comentario aquí:
'No todo es vigilia, la de los ojos abiertos' de Macedonio Fernández (1874-1952). El especial Macedonio, ese 'hombre mágico' como lo llamó Borges una vez. Me detuve a releer pasajes de esa enrevesada y pintoresca, pero siempre lúcida, obra. Más concretamente unos en los que despliega parte de sus ideas acerca de la realidad, el sueño y la vigilia. Así, me reencontré después de años con la concepción de Macedonio, según la cual la diferencia entre los sueños y la realidad experimentada en la vigilia no de esencia sino sólo de orden práctico.
Conforme a su estilo inclasificable Macedonio introduce esa cuestión filosófica a través de una ficción literaria: el encuentro imaginario, en la Buenos Aires del siglo XX, entre Hobbes, el pensador del siglo XVII y autor del Leviatán, y un intelectual local. Y tras entretenerse un rato en la descripción de los personajes y de los lugares, y salpicar dicha descripción con disquisiciones acerca de la música de Rahmaninof, nuestro autor plantea el tema central en los siguientes términos:
Nos cuenta Macedonio que el Hobbes de su relato se queda dormido un rato, y luego, en un estado de relativa confusión, recuerda a un hombre que entró a su habitación abusivamente y hurgó en sus pertenencias. Al respecto, el personaje se pregunta...
"¿He soñado que vi al intruso, que salí tras él, observé, etcétera, u ocurrió efectivamente? {... } ¿porqué nunca nos ocurre dudar si fueron reales, habiendo ensueños todas las noches, y aún durante la vigilia por momentos sin hallarnos dormidos? Aún más: me parece ahora a mí que en las emergencias muy intensas de la vida, placenteras o dolorosas, nuestro concepto es de sueño más que de realidad y lo mismo en las situaciones de un gran cambio brusco, aunque no haya carácter de intensidad. Y si por un momento dudo si algo fue sueño, ¿qué importa que después verifique que no lo es, si ese solo momento de duda es prueba de que en sí mismo, por nitidez, intensidad, complejidad, variedad, el ensueño es intrínsecamente el mismo ser, el mismo estado de la vigilia?"
Es decir, ese 'solo momento de duda', que, dicho sea de paso, recuerda el famoso dilema de Chuang Tzu, suspende la certeza de la vigilia, una certeza asumida sin reflexión, una certeza inmediata y casi somnolienta, por paradójico que eso suene, y deja entrever que las fronteras de eso que consideramos realidad son más difusas de lo que suponemos de ordinario.
No voy a exponer las ideas de Macedonio sobre el tema, imposibles de resumir en poco espacio, pero dejo planteadas sus preguntas. De mi parte, sólo quiero señalar lo siguiente: la duda ahí no nos informa nada decisivo acerca de la realidad pero posibilita una pregunta sobre la misma. Es decir, a nivel cognitivo, esa duda abre.
Otro libro que me cautivó al encontrarlo, cuando apareció desde el fondo de la doble fila que lo mantenía oculto en un estante de la biblioteca, fue uno de Karl Jaspers titulado 'Cifras de la trascendencia'. Así, me puse a releer varios pasajes que hace años había subrayado, y sentí, a diferencia de lo que me sucedió con otros viejos libros, que las cuestiones abordadas por ese pensador (en esa obra en particular) seguían siendo relevantes para mi; y hasta podría decir que constituyen todavía hoy una de mis mayores obsesiones.
No voy a comentar el nudo central del libro sino un pasaje en el que se expresa más bien una condición o punto de partida de su reflexión. Dice Jaspers, resumiendo mucho, que el conocimiento de la trascendencia no puede adquirido como se adquiere el conocimiento de un objeto del mundo. Por lo tanto su experiencia, la aprehensión de lo trascendente, ha de ser algo inherente a nuestra propia condición humana. Y al respecto cuenta una anécdota:
El filósofo estaba un día en Heidelberg paseando con su pequeña sobrina de nueve años, y queriendo enseñarle cosas, como buen profesor que era, le habló sobre varios temas. Y durante la charla el filósofo observó que la niña era, a pesar de su corta edad, increíblemente realista. Pues no aceptaba como cierto más que aquello que podía ver con sus ojos. Así, en uno de sus intentos por generar en la niña alguna apertura hacia cosas situadas más allá de lo evidente y cotidiano, Jaspers le habló de un prado cercano en la cual, se decía, habitaban ángeles y delfos. Y relata:
"le conté algo sobre esto, pero muy pronto fui interrumpido, diciéndome la niña: 'bah, todo es indudablemente absurdo, son meros cuentos de hadas. Elfos y ángeles en absoluto los hay, pues no se los ve por ninguna parte'. Por consiguiente, dije yo: 'en ese caso ¿sólo existe lo que se ve, y no lo que no se ve?'. 'Naturalmente', dijo ella con una respuesta triunfante. Yo había perdido una vez más. 'En ese caso, por consiguiente', dije yo, '¿tampoco hay Dios?, ya que no se lo ve'. Y la niña, sorprendida, dijo con gran seriedad y convencimiento: 'entonces, no existiríamos nosotros'"
De lo cual Jaspers extrae, o más bien confirma, su idea de que la noción de Dios es inherente a la conciencia de nuestra propia existencia. Cuestión que habría que desarrollar, por supuesto. Pero tampoco esta vez voy a profundizar en las ideas del libro; y, en cambio, quiero compartir con Uds. una experiencia análoga que me tocó vivir (salvando las distancias, claro).
Una amiga de mi juventud, de esto hace más de treinta años, tenía un hijo de siete años, muy despierto por cierto, llamado Alan. Una tarde nos encontramos en un bar de la ciudad los tres, y mi amiga, dirigiéndose a su hijo, le dijo que me cuente lo que había aprendido esa mañana. Entonces, Alan, un poco fastidiado de tener que contarme el asunto como si diera un examen, me contó que su madre le había explicado cómo vinieron las personas al mundo.
La explicación partía de la semillita que el hombre mete en la panza de la mujer, seguía con la aclaración de que, a su vez, cada papá y cada mamá habían salido de la semillita que sus papás habían metido en la panza de sus mamás, y así, lo mismo se repetía, de generación en generación, hasta llegar a Adán y Eva, que fueron los primeros padres, y de ellos a Dios que es el creador de todas las cosas.
Frente a lo cual yo contesté algo aprobatorio como 'lo explicaste muy bien...'. Entonces, Alan, cambiando el tono de nene obediente que repite una lección de memoria por el suyo propio, que era mucho más vivaz, me dijo: 'pero hay algo que mamá no me explicó'. Y '¿qué fue lo que no te explicó?' pregunté yo. Y Alan, exaltado y casi gritando, me dijo: '¡no me explicó quién es la mamá de Dios!'...
El pequeño Alan, a su modo, comprendía eso que no comprende el dogmático, sea religioso o ateo: que la pregunta por el origen no es una pregunta para ser contestada. Es una pregunta para ser vivida, experimentada. Y las respuestas que puedan darse a la misma no tienen valor más que si mediatizan y mantienen viva esa experiencia. De otro modo, ya no son auténticas respuestas sino sólo pseudo evidencias, falsos saberes, prejuicios.
Así, sintetizando todo esto, diría que ni la duda sobre la realidad -del sueño o la vigilia-, ni la pregunta por el origen, son tesis. Su valor no consiste en que podamos razonarlas para llegar a alguna demostración o refutación. Su valor consiste en que suspenden la certeza ordinaria, es decir las evidencias de la existencia empírica y de la racionalidad habitual, y hacen posible una experiencia de apertura. Esa apertura no garantiza nada, por supuesto, pero puede ser el punto de partida del desarrollo de una consciencia de lo trascendente.
La próxima vez los leeré y les escribiré desde Japón. Y aunque a los fines prácticos no cambiará nada, ya que nos encontramos en un espacio virtual, para mí será aún más importante que hoy poder compartir ideas e intereses con Uds. en este querido idioma nuestro.



