domingo, 11 de abril de 2021

HISTORIA DEL CEREBRO


 

De Franz Seitelberger, Aspectos neurobiológicos de la inteligencia (en Lorenz y Wiketits ed, La evolución del pensamiento, 1984)

Nada más apropiado que estas reflexiones de un neurólogo y neuropatólogo de la universidad de Viena  (1916-2007) sobre el surgimiento de la conciencia en el cerebro humano que extraigo y sintetizo:

EL CEREBRO HUMANO EN LA HISTORIA DE LA EVOLUCIÓN

1. LA ORGANIZACIÓN NERVIOSA

2. FILOGÉNESIS DEL CEREBRO EN LOS MAMÍFEROS

3.EL CEREBRO HUMANO COMO ÓRGANO

4.RENDIMIENTOS SUPERIORES DEL CEREBRO HUMANO

5.LA CORTEZA CEREBRAL

6.LA CONCIENCIA

7. DOS HECHOS IMPORTANTES

8.LA AUTOPERCEPCIÓN DEL PROPIO CUERPO

9.DOS HEMISFERIOS

10.CAPACIDAD DE APRENDIZAJE

 11.LA CONCIENCIA ANIMAL Y HUMANA

12.EL SENTIDO DEL TIEMPO

13.APRENDIZAJE SOCIAL 

14. CONCLUSIÓN


EL CEREBRO HUMANO EN LA HISTORIA DE LA EVOLUCIÓN

Por inteligencia se entiende la capacidad de emplear las facultades psíquicas en el dominio de tareas y situaciones nuevas. Distinguimos entre condiciones necesarias de la inteligencia como la capacidad de aprendizaje y la inteligencia propiamente dicha que comprende entendimiento, pensamiento y producción de soluciones.

La inteligencia no es una función aislada, sino que expresa una propiedad variada y flexible del comportamiento humano enclavada en las llamadas facultades superiores del cerebro humano, como son percepción objetiva, memoria, pensar, planificación, acción dirigida a un fin…etc.

En esas funciones se manifiestan los 2 hechos fundamentales de la vida consciente: la certidumbre de la existencia propia y la certeza de la realidad de un mundo exterior. Conciencia, inteligencia y emociones aparecen como aspectos diferentes de esa capa funcional especial que caracteriza la condición existencial humana. Gracias a dichas funciones surge una clase de productos bajo la forma de abstracciones simbólicas de los mundos interior y exterior. Son productos basados en el pensamiento y en el habla, y forman la llamada “cultura” o productos del “Geist” en alemán.

Vamos a exponer las relaciones entre el cerebro, su estructura y ese conjunto particular de facultades llamado “inteligencia”. Para empezar nos encontramos con el viejo problema de la conciencia como medio en el que se manifiestan las funciones cerebrales superiores. E. Schrödinger escribió:

“El mundo es una construcción de nuestras sensaciones y recuerdos. Bien es verdad que resulta cómodo representarlo como algo que existe en sí mismo. Pero su mera existencia no lo convierte en manifiesto. Para que el mundo se ponga de manifiesto hacen falta procesos concretos del cerebro. ¿Qué propiedades caracterizan a estos procesos para que provoquen precisamente esa manifestación?....¿Qué procesos materiales se encuentran directamente relacionados con la conciencia?”.

La respuesta a esta pregunta solo la encontraremos investigando el cerebro. Haremos un breve esbozo de la estructura de las funciones cerebrales cuya investigación es importante hacia la comprensión que el ser humano puede tener de sí mismo.

El cerebro es increíblemente complejo, por eso es un campo de juego para las mitologías.

Como todas la creaciones biológicas también el cerebro es un producto de la evolución, no se puede separar del comportamiento adaptativo de los seres vivos, de la supervivencia y la reproducción. Las organizaciones nerviosas han desempeñado un papel decisivo en la historia de la vida, y hasta hace pocos millones de años no había nada igual a la forma humana.

Si nos vamos a ocupar del cerebro mismo, hay que tener en cuenta que no se puede separar su estudio de la situación general de la especie y de su destino en la historia.

 

LA ORGANIZACIÓN NERVIOSA

Es una adquisición que ya está en los primitivos organismos, las células nerviosas en esos organismos eran células sensibles a las influencias del entorno que provocaban movimientos de todo el cuerpo o de sus partes como retracción o extensión. En las redes nerviosas se encuentran interconectadas entre la célula que recibe el input y la que da el output o instrucción de movimiento, otras células.

Qué es la ameba "come cerebros" y cómo puedes evitar que te contagie - BBC  News Mundo 

ameba

 

Si en los animales inferiores esas redes nerviosas están dispersas, en los superiores aparecen sistemas nerviosos. Se caracterizan por aglomeraciones de células nerviosas unidas por prolongaciones neuronales y ordenadas en líneas paralelas al eje longitudinal del cuerpo. Cerca del polo oral (boca) con su dispositivo de búsqueda, captura e ingestión del alimento, en el llamado campo de relación oral, se encuentran las mayores agrupaciones de células nerviosas, con el fin de garantizar la coordinación de esas funciones tan importantes para la vida.

Forman un sistema en el sentido de que la actividad de cada elemento aislado depende de la influencia de los demás e influye en otros elementos. Un grupo de células nerviosas puede recibir un input de diversas fuentes, elaborarlo conforme al diagrama de conexiones del grupo y transformarlo en instrucciones dirigidas sobre todo a la musculatura. En los animales superiores no solo se recibe input del medio ambiente, también del propio cuerpo, y el resultado puede estar dirigido tanto al medio ambiente como al propio cuerpo.

En el curso de la evolución aparece una organización más compleja, con más elementos, más células nerviosas integradas en órdenes distintos. De este modo se forma un sistema nervioso central SNC que coordina y dirige todos los comportamientos importantes para la relación del individuo y su mundo circundante. Este grado de evolución fue alcanzado hace unos 400 millones de años, cuando los vertebrados entraron en medios cuyas condiciones se hacían cada vez más complejas. En la fase siguiente una presión selectiva condujo a la formación de una poderosa concentración de instancias directivas en las partes frontales del SNC, una superestructura que agrupa y controla todos los niveles profundos  mediante una tupida red de uniones nerviosas.

Hablamos de cerebro cuando todas las partes del SNC, incluyendo el nivel de integración filogenéticamente más reciente de la corteza cerebral, se encuentran perfectamente caracterizadas.

La tendencia general de la evolución conduce a la adaptación al mundo mediante la especialización de la capacidad orgánica en la captura, preparación e ingestión de alimentos. En ese proceso de especialización, el SNC y el cerebro desempeñan un papel importante. Pero desde los comienzos de la evolución hay también una tendencia al aprendizaje, a la adquisición de modificaciones y ampliaciones del comportamiento individual mediante la impregnación en los patrones de comportamiento de instrucciones procedentes de situaciones experimentadas en el tiempo como casos aislados. El aprendizaje es una propiedad de todos los seres vivos. Sin embargo mediante la evolución fue creada una estructura especialmente dedicada al aprendizaje, un órgano especial.

Aprender implica apertura, flexibilidad, capacidad de adaptación a los cambios continuos. Y por eso el aprendizaje representa una tendencia a la desespecialización. Independientemente de la eficacia en un entorno, la especialización en la evolución significa al mismo tiempo caer en un callejón sin salida, en una situación de la que no puede surgir nada nuevo. Una desespecialización relativa abre oportunidades a la transformación. De ahí resultó una cierta presión selectiva sobre la desespecialización física unida a una mayor capacidad de aprendizaje. El aprendizaje en el contexto que lo estamos usando significa incorporación de patrones de la realidad en las estructuras nerviosas, no requiere funciones espirituales.

FILOGÉNESIS DEL CEREBRO EN LOS MAMÍFEROS

Este proceso comenzó hace 200 a 250 millones de años, cuando los antepasados reptiles hubieron de ocupar nichos ecológicos nuevos y adaptarse como animales nocturnos dado que sus enemigos, los dinosaurios, eran seres de características diurnas. A consecuencia de ello la especie tuvo que desarrollar mecanismos nuevos para la apreciación de distancias. Los órganos del oído y el olfato fueron creados para ese fin. Los dispositivos nerviosos correspondientes se trasladaron de la periferia al SNC, lo que tuvo por efecto un engrandecimiento del mismo.

Gracias al sistema de conos y bastones en la retina con lo que el ojo se adaptaba a la visión nocturna y en colaboración con el oído y el olfato se hizo posible recoger diversos tipos de información desde un único punto en el espacio y relacionar esa información con un portador común de propiedades, con un objeto.

Los tres cerebros - Centro Elim

A esta capacidad de identificar objetos en el espacio pudo sumarse igual facultad en el tiempo gracias a la organización del sistema auditivo, orientada al registro de secuencias.

Un paso más hacia la encefalización se produjo hace 65 millones de años cuando los mamíferos se introdujeron en nichos diurnos y necesitaron un sistema visual, concentrando la cooperación del mismo con los sistemas auditivo y olfativo en regiones recién formadas de la corteza cerebral, la llamada corticalización de funciones.

La historia de los primates comenzó hace 50 millones de años y se caracterizó sobre todo por la encefalización. En virtud de ese proceso fue desarrollándose un comportamiento típicamente visual con visión binocular esteroscópica, exacta coordinación mano-ojo y apreciación de los colores. Todo ello adaptado a la vida en el bosque y en los árboles. Su sistema olfativo permaneció escasamente desarrollado, el gran centro olfativo central en el cerebro se encargó de otras funciones: emoción, motivación, memoria.

De la superfamilia hominoideos (monos antropomorfos) se desgajó la familia homínidos hará 20-25 millones de años, abandonó el bosque y se instaló en un paisaje abierto, adaptándose a la vida propia de los cazadores sociales.

Los primates se vieron ante la tarea de asegurar su orientación en amplio espacio. Adaptaron el oído y su sistema de sonidos en vez de usar el olfato. Tenían que emitir sonidos para informar a los demás miembros del grupo de su posición en el espacio. Ya entre los australopitecus hace 4 millones de años floreció dicha capacidad que puede estar en el origen del lenguaje. Ya en ellos se ve que la comunicación está más dirigida hacia la representación y transmisión de la realidad que a la solución directa de acciones sociales. El habla está garantizada en el hombre por nuevas redes nerviosas neocorticales. Con la formación de las estructuras nerviosas correspondientes, el encéfalo de los homínidos alcanzó una masa superior a la del encéfalo de los monos antropoideos actuales o póngidos.

Al salir a campo abierto se pusieron de pie mucho antes que el cerebro que no pesaba más de 300 gramos aumentase de volumen. La función de locomoción se quedó para las piernas y los brazos descargados de esa tarea quedaron para capturar y preparar alimentos así como usar instrumentos.

La boca y el rostro por su parte se liberaron en su función de comer y quedaron a disposición de expresar emociones así como para la función comunicadora del lenguaje. A partir de esos nuevos campos de acción para mano y boca, se ejerció presión selectiva en el sentido del aprovechamiento de las posibilidades que se ofrecían ahora para la conservación y reproducción. Así en 4 millones de años, tiempo breve comparado con otras transformaciones evolutivas, la masa encefálica se cuadriplicó.

Homo habilis que vivió hace 2 millones de años ya tenía 600 gramos de masa encefálica. Erectus hace un millón llegó a 1000 gr. Neandertal que vivió hace 100.000 alcanzó los 1.500. Sapiens, nosotros, que apareció hace 40.000, tiene una  masa de 1.400 y es la primera criatura cosmopolita.

En la génesis del hombre observamos algo único en la evolución: la tendencia hacia la desespecialización fue obligatoria. La liberación de la mano y el rostro lo prueban. Otros ejemplos son la pérdida del pelaje abundante y la continua predisposición sexual. Al mismo tiempo homo perdía programas genéticamente garantizados del comportamiento, por lo que la conducta humana se ve dirigido por programas por programas aprendidos y transmitidos socialmente, por la tradición de patrones aprendidos.

De ahí que se hable del hombre como ser carencial, pero desespecializarse no fue negativo, supone una fuente inagotable de nuevas facultades garantizadas por un cerebro capaz de aprender un comportamiento adecuado conforme a instrucciones autorreguladas.

La especialización se limitó a la estructura orgánica del cerebro cuya evolución puede ser considerada como el acontecimiento más espectacular desde la aparición de la vida en la tierra. Y hay que destacar que la evolución del lenguaje hasta el poderoso instrumento de comunicación, también de manipulación, en el que se ha convertido es la premisa de las conquistas culturales humanas.

EL CEREBRO HUMANO COMO ÓRGANO

Comparte propiedades esenciales con los demás órganos del cuerpo: constituido por células, irrigado por vasos sanguíneos, posee un metabolismo que asegura su mantenimiento.

Pero la propiedad específica radica en su estructura funcional. Sus elementos, las células nerviosas, se unen mediante fibras nerviosas que contactan en las sinapsis para formar una unidad de rendimiento, definida en cibernética como sistema dinámico. Entre los elementos del sistema existen múltiples relaciones en forma de acoplamientos metabólicos, energéticos, informativos.

El cerebro es un gran sistema de increíble complejidad. Se calculan 15.000 millones de células nerviosas cada una de las cuales es capaz de 10.000 contactos con otras. Al final da 50 billones de sinapsis. La mitad de estas células nerviosas están en la corteza cerebral que extendida ocupa 2.000 cm² y un espesor de 2 a 3 mm. En 1 mm³ de sustancia cortical hay 100.000 células nerviosas, con las sinapsis implica 1  billón de elementos significantes con unos 100 km de uniones fibrosas conductoras. 

 El surgimiento del cerebro humano desde un punto de vista marxista

Sin os imaginamos 1mm³ de de sustancia cortical ampliada a las dimensiones de un espacio determinado necesitaremos 600.000 espacios tipo para poder albergar la corteza cerebral. No puede haber ninguna descripción exhaustiva de un sistema tan gigantesco y por lo tanto tampoco ninguna predicción exacta ni ninguna posibilidad detallada de manipulación. Hay que añadir que toda célula nerviosa individual es como una mini computadora analógica que no tiene un esquema rígido de conexión.

Dejando a un lado los procesos eléctricos de los que se ocupa la neurofisiología, el sistema biológico del cerebro no es más que el aparato portador de los rendimientos específicos del cerebro, los que usando dicho aparato no se manifiestan en el mecanismo y no agotan sus posibilidades a diferencia de lo que ocurre por ejemplo en las funciones del hígado, cuyos procesos y productos físicos y químicos se hallan perfectamente determinados.

El cerebro tiene una similitud fundamental con los ordenadores. Su función específica consiste en el contacto con la información.

Información significa aquí rasgo del entorno, entorno que incluye el propio cuerpo, que entra en el cerebro como noticia codificada de señales y sale como respuesta al mundo circundante. La función del sistema cerebral consiste en el procesamiento biológico de la información con el fin de gobernar el comportamiento. Las informaciones son codificadas en frecuencias eléctricas, en patrones de frecuencia modulada del llamado potencial de acción. Esas informaciones son procesadas, valoradas comparativamente para ser transformadas en las instrucciones adecuadas al cuerpo en forma de reacciones de comportamiento.

Por ello las funciones del cerebro se pueden analizar según los principios de la teoría de la información, que prescinde del soporte informativo y del contenido semántico, que ve la información solo como cantidad. Lo que ha contribuido al estudio de los procesos cerebrales que han podido ser demostrados y descritos matemáticamente.

La información neurobiológica consiste en patrones dinámicos de procesos de excitación codificados, o sea en configuraciones de señales, lo que en lenguaje técnico se llaman programas. Estos programas son independientes en cuanto a sus formas  y contenidos independientes del aparato utilizado porque vienen configurados por las reglas de asociación de señales, por su disposición y frecuencia. Pero como las posibilidades de asociación de señales son inmensas el cerebro nos sorprende por su diversidad y polimorfismo en lo que respecta a los programas posibles. Tiene una capacidad inusitada de rendimiento y precisamente en ese rendimiento se basa el comportamiento humano. Describir de modo exacto el comportamiento humano es muy difícil.

Además los programas de comportamiento humano no pueden explicarse totalmente a partir de la investigación sobre el cerebro, seccionándolo y registrando todos los impulsos neurofisiológicos. Con ese método solo describiríamos la mecánica del aparato cerebral sin entrar en su modo de actuación que es transmaterial, separado de lo orgánico, el nivel de la estructura de programas en la que se realiza el procesamiento de la información.

 

RENDIMIENTOS SUPERIORES DEL CEREBRO HUMANO

Abarcan percepción de formas y estructuras, capacidad de aprendizaje, memoria, imaginación, pensamiento, voluntad y actuación consciente, el lenguaje. Tales funciones conscientes no son activadas como tales por el cerebro sino que tienen lugar en él. Los procesos cerebrales objetivos a los que tiene acceso la investigación naturalista no se corresponden con las vivencias subjetivas de la conciencia.

Del acontecimiento informático del cerebro la conciencia solo advierte la estructura simbólica de sus resultados, los programas y su movimiento, pero no el acontecer fisiológico cerebral. Actividad fisiológica del cerebro y vivencia psíquica son interdependientes pero están en niveles fenomenológicos diferentes, mantienen una relación de complementariedad interdependiente.

El procesamiento de datos por parte del cerebro no es un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio del comportamiento del organismo ante el mundo circundante, la función del circuito cerebral es lograr la reacción óptima para la supervivencia del individuo frente a los cambios del medio ambiente. No son procesos causales lineales sino nexos de efectos con múltiples retroacciones, sistemas causales que pueden ser descritos con la cibernética. Al igual que en teoría de la información también en cibernética se hace abstracción de la materia de los elementos y solo se tiene en cuenta la función del sistema.

Pero no es el cerebro quien piensa sino la persona. Según Turing toda tarea mental puede ser solucionada en principio por un autómata. Que las máquinas puedan simular pocos comportamientos humanos se debe a que muchos de ellos no son especificables, muestran una gran complejidad. Por ejemplo la apreciación de una pintura como la obra de un maestro determinado o la distinción de rostros humanos. Aunque 40 años después de este texto se va llegando al reconocimiento facial e implementando su uso para “misiones” de control de la población. No es una alegría para la humanidad.

No obstante el que los procesos mentales puedan ser entendidos como rendimientos de un aparato no es incorrecto. Lo decisivo es la validez de los resultados, no la mecánica con la que se obtienen. Los procesos del sistema cerebro están sometidos a condiciones físicas lo mismo que nuestro pensamiento está sometido a condiciones de las leyes de la lógica. Los resultados del procesamiento maquinal de la información han arrojado luz nueva sobre el concepto que tenemos de inteligencia.

 

LA CORTEZA CEREBRAL

 

A la actividad de la corteza se hayan unidas todas las facultades cerebrales superiores. La investigación cerebral ha logrado identificar la estructura básica de la corteza, su módulo, que puede compararse a un microprocesador. El módulo es una configuración cilíndrica en posición vertical en el neopalio, tiene 3 mm de altura y 0,5 mm de diámetro. El módulo contiene varios millares de neuronas, en la red de conexiones se distribuye el input y ese caudal de señales es ordenado de forma determinada para convertirlo en output. La corteza cerebral está formada por 4 millones de esos módulos, una gigantesca red de microprocesadores. 

El Cerebro: Evolución, Características, Estructura y Funcionamiento

Desde un campo de la corteza a otro hay variaciones en la configuración de las neuronas que lo integran. Pero el esquema operativo sigue siendo el mismo, el modo operativo de la corteza es igual en cada una de sus partes, pero los grupos de módulo están destinados a determinados patrones modificantes de los programas de procesamiento. El hecho decisivo en las funciones localizadas del cerebro consiste en la diversidad del input, el cual llega a los nódulos desde las partes más profundas del cerebro y dese otras partes del neopalio. Cada nódulo está unido a los que tiene alrededor y otros alejados del mismo hemisferio, así como a los del hemisferio opuesto a través del cuerpo calloso.

De estos rasgos se deduce que en el neopalio no se encuentran enclavadas en partes de la corteza cerebral funciones especializadas como si fueran un mosaico. Más bien se trata de una estructura que permite una distribución increíblemente amplia y densa de funciones y una gran multiplicidad de procesamientos diferenciados de la información. Y esto porque el estado primario de excitación de un módulo es transmitido a otros grupos a través de una amplia red de conexiones, en las que es modificado y transmitido de nuevo con lo que puede regresar al primer grupo para ser elaborado de nuevo como un estado secundario de excitación y así sucesivamente.

Toda información que llega a la corteza cerebral es procesada al mismo tiempo pero de un modo diferenciado de manera repetitiva pero no redundante, empleándose en ello la información que ya se encontraba almacenada en el sistema.

A la corteza llegan también las informaciones de las esferas sentimental e instintiva, así queda garantizada la valoración de todo input y el análisis exhaustivo de su contenido. La función de la corteza es por tanto es un propiedad de la actividad dinámica del sistema, conforme a los modelos de procesamiento. No hay ningún producto concreto de la actividad cortical. Lo que se manifiesta es una disposición óptima al comportamiento en el individuo.

En la información cerebral hay que diferenciar la información genéticamente estructurada que nos llega por la herencia de nuestra especie de la información adquirida individualmente  en forma de recuerdos en los que se basa la memoria consciente.

Dada la formación modular de la corteza el cerebro es de una gran plasticidad, y cuando una función se ver perturbada hay posibilidad de compensación de esa disfunción por otros grupos modulares.

Se llaman campos corticales modales  aquellas regiones corticales en  las que  entra o de las que  sale un particular flujo informativo. Los campos modales ocupan un espacio relativamente pequeño, no así los campos intermodales, que se extienden entre los modales y que se refieren al mundo perceptivo y el gobierno de los movimientos. Ocupan grandes extensiones a las que no se puede asignar una función específica.

Esas zonas ocupan sobre todo los lóbulos frontales y temporales del cerebro y su desarrollo masivo es un rasgo específico de la hominización. En esas zonas se integra toda la información que llega al cerebro en relación con la situación global y la existencia del individuo. Aprendizaje, pensamiento, actuación, planificación, actividades propias del ser humano asociadas al lenguaje han de ser buscadas aquí.

Comprendiendo el cerebro: Una Guía Concisa para el Usuario y para el  Aficionado (página 2) - Monografias.com

 

Se caracterizan estas partes del cerebro  por una densa red de conexiones con todas las demás regiones cerebrales. Esta parte de la corteza procesa un input, la información adquirida de los órganos sensoriales eliminando  coincidencias y correlaciones inespecíficas.  El input es el resultado global del procesamiento de la información por el resto del cerebro. El incremento adquirido en estos campos corticales radica en el perfeccionamiento  en el manejo de los productos simbólicos de la actividad cerebral, es decir, en el manejo de las abstracciones de la realidad.

La abstracción es un rasgo del procesamiento de datos en general. El reconocimiento de un objeto “mesa” implica ya una gran capacidad de abstracción como solo le es posible al hombre. Pero la forma más elevada de abstracción tal como se expresa en el lenguaje en tanto que comunicación sobre la realidad y en el pensamiento como manipulación de modelos construidos sobre la realidad fue posible por el enorme aumento de los lóbulos frontales y parietales.

La función global del cerebro no es ofrecer una visión objetiva y precisa del mundo circundante, sino predisponer al sujeto a una conducta adecuada apoyada en una amplia información. Los procesos en el sistema modular pueden ser interpretados como estructuras condicionales de programas, las cuales adaptándose a las señales que llegan al sistema, provocan respuestas adecuadas del sistema global

 

LA CONCIENCIA

Echemos un vistazo al nivel en el que los propios productos del cerebro se convierten en objeto: el nivel de la conciencia. La conciencia no es ninguna función determinada de una zona cerebral. La conciencia es la forma en que se manifiesta subjetivamente  nuestro gobierno de la conducta. Cuando el individuo se encuentra ante diversidad de alternativas de comportamiento son tomadas decisiones óptimas por parte del mismo en el medio de la conciencia.

La conciencia es una propiedad unida e inmanente  al grado y a la complejidad  del procesamiento de la información de los seres vivos. En la conciencia experimenta el individuo su relación relevante con el mundo. El comportamiento elemental de los seres vivos en forma de estímulo-reacción se eleva en los animales superiores dotados de cerebro a conciencia y elección.  Y en el hombre a la categoría de saber y voluntad. Los hechos de la conciencia se refieren a un individuo en su conjunto, en ella se manifiesta de manera subjetiva la relación del animal con su mundo.

En el hombre esa imagen alcanza  las dimensiones del mundo y del futuro y la dimensión interior del sí mismo como persona autónoma.

No sabemos por qué algunos seres están dotados de conciencia, solo podemos postular algunas funciones de la misma. El dolor es quizás un precursor de la conciencia, una advertencia de peligro con el fin de provocar una reacción.

Tales situaciones se fueron amplificando pero nunca llega a la conciencia el todo del mundo y de nuestra situación en él, siempre manejamos fragmentos. La conciencia tampoco nos permite el acceso a nuestra actividad cerebral, manejamos los programas sin saber. Y de lo que  somos conscientes es esencial para nuestra supervivencia.

La conciencia no es un fantasma en la máquina sino una cualidad decisiva de nuestras facultades cerebrales. El hombre, único e indivisible, experimenta la realidad de un modo dual: primero como información sobre todo lo que sucede fuera del cerebro y segundo como interpretación de esa información desde el punto de vista de su existencia individual. Recibimos por tanto un informe objetivo y otro subjetivo del mundo y de nosotros en el mundo.

Estos dos extractos los superamos en el nivel de reflexión de la conciencia, cuando nos constituimos como la persona que se enfrenta como tal al mundo. Por eso se dice que el hombre es esa criatura a la que le es dado experimentar  su unidad en la dualidad de la vivencia del mundo y la vivencia de la conciencia propia.

Pero el uso del lenguaje nos engaña y sustantivizamos la conciencia, es la base de todos los dualismos en los que alma y cuerpo, cerebro y espíritu son vistos como dos cosas separadas. El dualismo sustancial es una imagen ficticia condicionada por la vivencia subjetiva de los procesos conscientes.

 

DOS HECHOS

son importantes para la forma humana de la existencia: la prolongación de la niñez por un lado y la vejez por otro. Gracias a esa prolongación de la niñez se hace posible la madurez orgánica del cerebro hasta su más alto grado de perfeccionamiento.

En la vejez la experiencia adquirida individualmente puede ser analizada y puede ser comprobado su valor adaptativo, pudiendo ser transmitida a la generación siguiente en forma de instrucciones acreditadas de comportamiento. Esta es una de las bases del saber colectivo de la humanidad, que ha sido sistematizado desde el comienzo de nuestra especie y sobre todo desde la invención de la escritura configurándose en derecho, moral, política, religión, técnica, ciencia, arte.  Es el mundo de la cultura, el meta espacio de las facultades mentales que se ha separado del órgano, los productos de la actividad cerebral organizados de manera autónoma.

Ese supra mundo ha sido producido en el cerebro, se transmite de modo simbólico mediante la escritura y el artefacto, es adoptado por el hombre individual y queda fijado en el cerebro mediante el proceso de aprendizaje a disposición para futuros comportamientos  y eventuales ampliaciones.

LA AUTOPERCEPCIÓN DEL PROPIO CUERPO

Se encuentra en la región cortical de la esfera de las sensaciones corporales en la que las distintas zonas del cuerpo aparecen deformadas en sus dimensiones reales de acuerdo a su significación funcional. Por eso el rostro y la mano ocupan más espacio.  Y al lado está la corteza motora en la que el aparato locomotor del cuerpo. Por eso esas regiones corporales sean llamadas el lugar del esquema corporal motórico y sensorial. Está situado siméticamente en ambos hemisferios cerebrales.

Pero cuando nos planteamos el problema del reconocimiento de la región corporal y de la orientación en el propio cuerpo, nos encontramos ante todo con el hecho de la especialización en hemisferios. Los pacientes con tumores en el hemisferio derecho no pueden vestirse solos, no diferencian entre derecha e izquierda (autopagnosia) y no perciben la parálisis de la mitad izquierda de su cuerpo (anasognosia).

DOS HEMISFERIOS

En los hemisferios cerebrales no se encuentran localizadas las facultades, sino que ellas tienen lugar distintos modos de procesamiento, conforme a determinados patrones de distribución y recolección de la excitación.

De manera muy abstracta puede decirse que el hemisferio izquierdo analiza a través del eje temporal y el derecho sintetiza a través de las dimensiones espaciales. Esto explica la autopagnosia y anasognosia como perturbación de la conducta en el espacio en las lesiones producidas en el lado derecho del cerebro.

La función lingüística exige una enorme capacidad de análisis en la que se incluyen todas las fuentes sensoriales y las funciones motoras, con lo que todo el hemisferio izquierdo se ve recargado. Pero como el lenguaje se refiere a objetos y se transmite por lectura y escritura, resulta también imprescindible la contribución del hemisferio derecho, que garantiza el procesamiento de formas ópticas y espaciales.

El hemisferio izquierdo es responsable de la formación de conceptos abstractos como base de la simbolización lingüística, de la clasificación de objetos y de la denominación. El derecho se ocupa de la percepción de formas de naturaleza espacial y también temporal, como la de una melodía musical.

Ambos poseen la misma relación e importancia frente a los procesos de conciencia. Se comprueba que incluso en caso de escisión del cuerpo calloso permanece intocada la unidad de conciencia de sí mismo.

Hay que mencionar el volumen desproporcionado que ocupa la representación del cerebro y de la mano. Se explica por la liberación de la mano de la locomoción y su uso para la producción creadora, arte y escritura así como la liberación a ella unida del rostro, libre para ejecutar la expresión del habla a expensas de la función de masticación.

La segunda característica se refiere a la última de las corticalizaciones que consiste en la adquisición de una densa red de conexiones de la corteza de los lóbulos frontales y el rinencéfalo así como con el diéncefalo-hipófisis en el que se encuentran los centros reguladores de la vida vegetativa con los sentimientos vitales y los instintos.

Esto significa el acceso masivo a las facultades superiores de informaciones provenientes de los más elementales estratos de la vida y el control de la vida instintiva por el proceso de decisión cortical.

CAPACIDAD DE APRENDIZAJE

Esta capacidad de utilizar las experiencias de la vida individual en la modificación del comportamiento ha aumentado enormemente en el hombre en comparación con las demás especies. Esta capacidad unida a la memoria, o sea, a la fijación codificada de huellas vivenciales en un orden espacio-temporal, es indispensable para todas las facultades propiamente humanas, desde el conocimiento del lenguaje hasta la imaginación.

La memoria es el esqueleto del sentido del tiempo con su orientación invariante y es indispensable para la continuidad de la vivencia consciente lo que está relacionado con el fenómeno de la identidad personal.

En lo que respecta a la parte perceptiva no hubo mejoramiento de las capacidades sensoriales elementales entre los homínidos y el hombre. Sí hubo una mayor corticalización, un aumento del procesamiento de las señales sensoriales en las zonas corticales. Del estadio del mono al hombre, el número total de células nerviosas en el cerebro sufrió una doble duplicación, sobre todo a favor de la corteza cerebral, lo que unido a la constitución paralela de conexiones intracerebrales significa un aumento increíble de la complejidad estructural.

Gracias al procesamiento intermodal se hizo posible la percepción unificada de formas en una orientación temporal. Con la exteriorización de los objetos se puso también de manifiesto la corporalidad propia. En esto se basa la división sujeto-objeto y la conciencia individual. En ese proceso de objetivación del  objeto y de uno mismo desempeñan un papel decisivo las funciones motoras de la mano y del lenguaje. Todas se basan en funciones de abstracción: percibir un objeto significa concebirlo en su totalidad como representante de un grupo de objetos, más allá de su construcción, es decir: clasificarlo.

 El lenguaje es ante todo algo simbólico en configuración sensorial. La actuación es la realización de conceptos, es decir, de modelos abstractos de concatenaciones de acontecimientos. De ahí que Kant llame a la mano “el pensamiento exterior”.

La amplia integración de todas las esferas sensoriales en un nivel de abstracción permite el crecimiento de un espacio sensorial unificado en donde se procesa la información sobre la información, en el que se hacen posibles las construcciones objetivas en forma de conceptos. Objetos que son movidos en operaciones imaginadas para ser distribuidos y transformados como si se tratase de imágenes sensoriales concretas.

Con ello se ha adquirido un sentido no especializado que produce sus propios objetos, la imaginación. Con ella es posible el análisis de situaciones posibles y concatenaciones de sucesos posibles.  Los patrones de excitación de los productos de la activida cerebral forman un input del aparato modular, por lo que son analizados, representados una y otra vez, comparados para cristalizarse en un output que determina el comportamiento adecuado en una situación individual en la que se tiene en cuenta el futuro previsible.

Este horizonte de decisiones que abarca las particularidades del espacio vital actual, pero también los modelos de realidad formados por la memoria y la imaginación, impregnados de expectativas de futuro, relevante para la existencia puede ser calificado de inteligencia y su actuación de pensamiento.

La falta de especialización corporal del hombre tiene en la inteligencia su contrapartida cerebral. Permite la ilimitada capacidad de adaptación de nuestra especie y con la ayuda de la mano dirigida por el pensamiento, la producción de todas las especializaciones que han sido realizadas en el curso de la evolución. El hombre abandona la esfera del acontecer evolutivo determinado por la causalidad y trata de encontrar su propio camino como “liberto de la naturaleza”.

LA CONCIENCIA ANIMAL Y HUMANA

La representación interna de la situación actual del individuo se encuentra en los animales. La conciencia de si mismo no puede ser sin embargo comprobada en ellos. La conciencia se basa en la representación perfeccionada  y diferenciada del mundo circundante y del propio cuerpo. Esto permite identificar la propia existencia,el yo, como un objeto real, en cuya conciencia se manifiestan el yo y el mundo como experiencias subjetivas.

La conciencia de si mismo se encuentra tanto relacionada al objeto, intencional, como al yo: reflexiva. El dualismo sujeto y objeto que se manifiesta en la vivencia autoconsciente, se disuelve en la conciencia personal mediante una doble reflexión, durante la cual el sujeto dado en sus relaciones con el mundo y con los otros individuos es adoptado por el yo, y el dualismo de la experiencia se transforma en una nueva unidad de rango superior: la persona humana.

Desde un punto de vista neurofisiológico, la conciencia de si mismo puede ser considerada como explicable, dentro de los marcos del mismo orden modular funcional. Puede presuponerse sin embargo que el proceso de la distribución repetitiva del input exterior, junto a la del input de la información estructurada se ha desarrollado enormemente en comparación con el de los cerebros animales.

Esto fue posible por la formación de grandes zonas corticales en los lóbulos frontales, las que quedaron a disposición de nuevos y más elevados niveles de integración. Es esto lo que se sobre entiende cuando se habla de ajustes reflexivos como sustratos de la conciencia de si mismo, que no son nuevos sistemas neuronales con una función específica, sino una nueva ampliación de la organización modular intracortical.

 

Y además se añade que en el cerebro se procesa una cantidad enorme de información continua, que alcanza cerca de 10 ⁹ bits de un modo indescriptiblemente complicado, tan solo la diezmillonésima parte de esos bits es seleccionada para la experiencia consciente.

La percepción objetiva y la imaginación, es decir, la modelación de la realidad posible en relación con el aprendizaje y la memoria, son las facultades conscientes más importantes. La imaginación es la premisa del pensamiento, de la construcción, manipulación y comprobación de modelos de la realidad, junto a un proyecto de secuencias posibles de acontecimientos temporales. De ese modo es concebido el modo óptimo de proceder con el fin de alcanzar una meta determinada. Gracias a la actuación flexible, universalmente aplicable, reflexiva e inteligente el lento proceso adaptativo de la evolución genético-biológica se suplantado por un proceso transmaterial directamente aplicable con el mínimo gasto de tiempo.

EL SENTIDO DEL TIEMPO

Fue uno de los acontecimientos más tardíos en la evolución y en la ontogénesis. NO se refiere solo a la coordinación temporal de los movimientos, sino que abarca la orientación de acontecimientos temporales en su sucesión correcta, como anteriores y posteriores y la capacidad de medir y estimar la duración de los mismos.

Gracias al sentido interior del tiempo somos conscientes de la dirección irreversible del tiempo, desde el pasado hacia el futuro, teniendo en cuenta que al presente también le es adjudicado una cierta extensión, que alcanza hasta los 4 segundos.  En la vivencia del tiempo como duración nos percatamos también de la extensión limitada de nuestra propia vida y captamos la certeza de nuestra propia muerte.

El origen de ese conocimiento parece estar ligado a la adquisición de la conciencia de si mismo, y al modo de ser humano en sentido estricto. El conocimiento de la certeza de la muerte nos remite a la esfera psíquica propia del yo.

APRENDIZAJE SOCIAL

Fueron necesarias adaptaciones adicionales para que estas condiciones vitales lograsen su completa eficacia. La desespecialización y la reducción de las instrucciones genéticas para el comportamiento no solo exigen el aprendizaje individual sino ante todo el aprendizaje social.

Este tipo de aprendizaje fue fomentado por la particular sexualidad humana, la que condujo a la pareja establecida y a la firme relación padres-hijo. Por otra parte el grupo, la caza, desempeñó un papel fundamental. De esas tensiones surgió una poderosa presión sobre la formación de configuraciones sociales en las que quedaba asegurados los múltiples intereses del individuo, de la familia y de la comunidad.

En el primer año de vida extrauterina se graba en el cerebro aún inmaduro el input social del estrecho círculo de la vida familiar, de modo similar a como ocurre en el proceso de impronta en los animales.

La inteligencia que abarca todas las funciones cerebrales, representa un órgano sensorial no especializado, que se crea a si mismo sus objetos de experiencia y sus patrones activos de conducta.

Gracias a la relación entre los modelos de realidad percibida o imaginada con la realidad experimentada de los objetos se hace posible el acercamiento progresivo al conocimiento de la naturaleza verdadera de la realidad en la que vivimos y de la que formamos parte. Así aparece en el curso de la evolución biológica un nuevo tipo de organización en el que se prosigue la tendencia de la evolución hacia un comportamiento óptimo, de un modo  en que esa adaptación puede realizarse en los más variados mundos, gracias a la creación de un mundo propio que llamamos “Evolución cultural”

Al mismo tiempo mediante la representación del mundo circundante y del individuo se convierte en posible el conocimiento teórico de la realidad: el comportamiento teórico es el que se produce en la esfera separada de la situación real.

Este proceso requiere el acrisolamiento y comunicación social de las experiencias individuales y de los resultados dela comprobación intelectual de modelos y conceptos. Lo que se consiguió mediante el lenguaje, el uso de configuraciones de sonidos que representan los productos mentales simbólicos, las abstracciones del mundo real y del mundo imaginado.

Sobre ellas se erigieron las formas de la vida social y cultural, los objetos del mundo 3 de Popper. La transmisión de los resultados del pensamiento individual recibió un impulso trascendental con la invención de la escritura. Con ello se aceleró el desarrollo de la investigación de la naturaleza, que se hizo cada vez más sistemática.

El mundo de los símbolos representa una producción autónoma del cerebro humano. NO es un producto de la evolución, sino que se manifiesta como sistema superestructural de su propio tipo. La tendencia a buscar la verdad, el ansia de saber, es la última surgida en la evolución biológica, y trasciende el mecanismo primario de esa misma evolución.

El conocimiento que se manifiesta en las funciones cerebrales conscientes, pese a que su base material es el proceso evolutivo, se sitúa más allá de su esfera, en una posición excéntrica, desde la cual puede ser apoyado, influido o modificado el curso mismo de la evolución biológica como estamos comprobando en este 2021 con las nuevas terapias génicas que se pretenden implementar sin informar debidamente a la población.

Esto implica que la evolución ha dejado de tener para el hombre el carácter de destino y se ha convertido en una tarea o responsabilidad.

CONCLUSIÓN

Las enormes diferencias entre los cerebros de nuestros parientes más próximos y los hombres no puede ser sobrevaloradas pero tampoco subestimadas. No se trata solo de un salto cuantitativo, se trata sobre todo de esa cualidad fundamentalmente nueva llamada conocimiento en la que se basa la conciencia de si mismo.

Todos los anteriores estadios evolutivos vistos desde la posición humana son conquistas de tipo cognoscitivo. Son sin embargo productos de mutación y selección, a los que se llega de modo irreflexivo e involuntario. NO hay transición entre la idea encadenada al mundo y la idea imaginativa, hay una relación alternativa como en algunas ilusiones ópticas.

Profundamente unidas a la condición del conocimiento, a la experiencia reflexiva se manifiestan las polaridades de la existencia humana: miedo y esperanza, verdad y mentira, bueno y malo, amor y agresión. El conocimiento provocó la expulsión del paraíso. La inteligencia es un fenómeno de emergencia o fulguración que invierte en cierto sentido el curso de la evolución.

Los estudios evolucionistas pueden ayudarnos a entender las condiciones que capacitaron al cerebro para el conocimiento, pero nunca nos podrán hace entender lo que es el conocimiento y en qué radica su auténtica naturaleza.

Hay dos aproximaciones a la comprensión científica de la inteligencia: la comprobación de sus correlaciones estructurales, incluyendo el proceso de evolución cerebral filogenética.

La otra vía es el estudio de las facultades intelectuales en el mismo meta nivel del análisis científico. Los hallazgos en ambas metodologías convergen. A  favor tenemos el surgimiento de una teoría evolutiva del conocimiento, aunque no deben mezclarse los resultados de ambas líneas de investigación, hay que mantenerlos separados con el fin de llegar a una síntesis precisa.

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